Un llamado a la cooperación global en la Era Inteligente

Artificial Intelligence handshake with humans on industrial robotics in blue tone color blurred background: The 21st century marks the Intelligent Age
The 21st century marks the Intelligent AgeImage: Getty Images/iStockphoto
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  • El siglo XXI marca la Era Inteligente, definida por la integración de la IA en casi todos los aspectos de la vida.

  • Los avances tecnológicos rápidos corren el riesgo de profundizar las desigualdades globales, ya que algunas regiones y grupos se benefician de forma desproporcionada mientras que otros se quedan atrás.

  • Este artículo se publicó originalmente en TIME Magazine, léalo aquí.

El siglo XXI se define, hasta ahora, por su dramático salto en las tecnologías inteligentes, un salto que ha llevado a la humanidad a una era que llamo la Era Inteligente, en la que amplios sectores de la sociedad mundial ahora tienen acceso a una inteligencia tecnológica sin precedentes.

Estas tecnologías se están arraigando profundamente en nuestra vida cotidiana y cambiando el mundo en los niveles individual e internacional más profundos.

La inteligencia artificial (IA) es, sin sorpresa, el eje de esta transformación. Ha evolucionado rápidamente de una herramienta especializada a una tecnología de propósito general que, como la electricidad y la máquina de vapor, está transformando las industrias, las economías e incluso la forma en que pensamos sobre nosotros mismos.

Este auge del desarrollo tecnológico coincide, no por casualidad, con el momento en que el mundo lidia con desafíos globales que exigen nuestra atención y acción inmediatas y colectivas.

La IA nos está potenciando más allá de los límites de nuestra cognición humana natural. Está aportando un nivel de eficiencia y perspicacia totalmente nuevo a todo, desde los diagnósticos en la atención sanitaria hasta la modelización climática. Necesitamos la IA para ayudarnos a abordar los problemas complejos y sistémicos que ningún actor individual ni grupo de actores podría resolver por sí solo.

Sin embargo, como he dicho anteriormente sobre las tecnologías de la cuarta revolución industrial, las oportunidades que presentan también conllevan riesgos profundos: disrupciones sociales, políticas y económicas que debemos gestionar con cuidado.

Uno de los aspectos más llamativos de los últimos años es la rapidez con la que la IA se ha integrado en todo lo que nos rodea. La misma ciencia que impulsa los vehículos autónomos y los modelos generativos de lenguaje está transformando la forma en que realizamos investigaciones, educamos a nuestros hijos y mantenemos nuestra infraestructura.

Las tecnologías inteligentes (computación cuántica, biotecnología, computación espacial y cadena de bloques) son inteligentes porque están siendo potenciadas y habilitadas por la IA. Esto es sumamente prometedor, pero tenemos responsabilidades significativas los unos con los otros para asegurar que estos avances no causen más daño que beneficio.

A medida que las tecnologías inteligentes avanzan rápidamente, el riesgo de generar un efecto en cadena de distribución desigual de los beneficios aumenta en igual proporción. Algunos grupos y regiones avanzan rápidamente, impulsados por el acceso a aplicaciones de vanguardia. Mientras tanto, otros corren el riesgo de quedar rezagados, generando brechas que podrían profundizar las desigualdades sociales y económicas durante generaciones.

Sin cooperación y colaboración internacionales, las disparidades en el acceso al conocimiento y a los recursos digitales podrían consolidar resultados no deseados, dejando a amplios sectores de la población mundial luchando por ponerse al día.

Las implicaciones geopolíticas también son profundas. Observamos movimientos significativos por parte de actores globales, como Estados Unidos y China. Si bien Estados Unidos ha sido históricamente líder en tecnologías emergentes, China ha convertido este ámbito en una prioridad nacional clara. Es tentador interpretar estos avances desde la óptica de la competencia, pero hay aún más en juego.

Es fundamental reconocer que estas tecnologías se encuentran en el mismísimo centro de la transformación global. Tienen el potencial de beneficiar o perturbar a todos.

El éxito de la humanidad no radica en predecir qué nación surgirá como líder en IA; lo que realmente importa es trabajar juntos para gestionar estos cambios de manera que se garantice el bienestar y la prosperidad de las personas en todas partes.

Debemos aprovechar las tecnologías inteligentes con sabiduría, asegurando que nos sirvan para construir un futuro más inclusivo, equitativo y sostenible.

La Era Inteligente, por tanto, no se trata únicamente de desarrollar tecnologías inteligentes. También se trata de asegurar que la humanidad siga siendo inteligente en la forma en que empleamos estas herramientas. Debemos cultivar la sabiduría junto con la innovación.

Esto significa trascender el enfoque limitado en beneficios a corto plazo y comprender la naturaleza más amplia e interconectada de los desafíos que enfrentamos. Significa superar las diferencias y fomentar un espíritu de cooperación y colaboración, en el que el diálogo se mantenga abierto, productivo e inclusivo.

Sobre todo, significa asegurar que el progreso que logramos se mida por el beneficio para la humanidad en su conjunto: la salud de nuestro planeta y el bienestar de sus habitantes.

No se equivoque. Estamos en un momento crítico. Carecemos de un marco integral para abordar los desafíos profundamente interconectados de nuestra época, incluido el cambio climático, la desigualdad económica y la fragmentación geopolítica.

Si bien la tendencia natural puede ser refugiarse en compartimentos estancos, concentrarse en lo que está bajo nuestro control inmediato o competir por recursos limitados, los desafíos de la Era Inteligente no pueden resolverse de forma aislada. Requieren un enfoque holístico que reconozca la importancia de cada actor: gobiernos, empresas, instituciones de investigación, sociedad civil y personas.

Por ello, el tema de la próxima Reunión Anual del Foro Económico Mundial en Davos será «Colaboración para la Era Inteligente».

La Era Inteligente es un momento para pensar con audacia y actuar colectivamente. Con las tecnologías inteligentes, tenemos el potencial de resolver problemas complejos que antes estaban fuera de nuestro alcance. Solo podremos aprovechar ese potencial si reconocemos nuestra humanidad compartida y nuestra responsabilidad común.

Debemos aprovechar las tecnologías inteligentes con sabiduría, asegurando que nos sirvan para construir un futuro más inclusivo, equitativo y sostenible. Aprovechemos esta oportunidad para usar las herramientas que hemos creado no solo para avanzar, sino también para avanzar con sabiduría y juntos.

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