El transporte público ya no cumple su función en muchas ciudades y regiones.
Las nuevas tecnologías ofrecen alternativas más limpias y eficientes.
Estos son tres casos prácticos de grandes ciudades de economías en desarrollo.
El transporte público desempeña un papel fundamental en las ciudades de todo el mundo, al conectar a las personas con sus empleos, escuelas y comunidades. Los mejores sistemas son rápidos, limpios, cómodos y eficientes, y trasladan de forma fiable a millones de personas de sus hogares al trabajo y de regreso cada día.
Pero en muchas regiones en desarrollo, un transporte público insuficiente depende en gran medida de flotas envejecidas de autobuses diésel y de otras tecnologías obsoletas. Las ciudades que dependen de estas tecnologías se perjudican a sí mismas de varias formas. Sus redes de autobuses y furgonetas, fragmentadas, carecen de capacidad para atender a todas las personas que podrían beneficiarse del transporte público, a menudo con tarifas relativamente altas. Sus autobuses más antiguos emiten contaminación por partículas que daña la salud pública y generan emisiones de carbono que contribuyen directamente al cambio climático.
Las ciudades con un transporte público insuficiente también limitan las oportunidades económicas de sus habitantes, al dificultarles desplazarse desde sus hogares hasta los lugares donde se concentran los mejores empleos. La carga de esas oportunidades económicas perdidas recae especialmente sobre las personas pobres, que quizá no puedan permitirse alternativas privadas ni trasladarse a barrios donde haya más empleo disponible.
Afortunadamente, las nuevas soluciones tecnológicas están haciendo que un transporte masivo limpio y eficiente esté disponible en más ciudades de todo el mundo. Tanto en las economías en desarrollo como en las desarrolladas, estas soluciones están mejorando la calidad de vida de las personas, ahorrándoles dinero y ampliando sus oportunidades profesionales, al tiempo que reducen la contaminación y contribuyen a la lucha contra el calentamiento global.
En Yakarta, una nueva y elegante red de tren ligero, el LRT Jabodebek, ya está tomando forma y pronto conectará muchos de los rincones más alejados de la densa capital indonesia con su bullicioso centro. Cuando se complete la primera fase, en 2021, dos nuevas líneas cubrirán más de 43 km. En la segunda fase se añadirá una tercera línea, y el sistema abarcará 83 km y 41 estaciones. Conozco bien este proyecto, porque mi empresa, ABB, suministrará los motores de tracción de alta eficiencia que impulsarán los trenes sin conductor de última generación, que se espera que alivien la congestión del tráfico y las emisiones de vehículos en una de las ciudades más grandes del mundo. La ciudad está realizando una apuesta audaz por el desarrollo de tecnologías que se caracterizan por un alto nivel de eficiencia energética y una menor emisión de carbono.
La notable nueva red de transporte de La Paz (Bolivia) representa un enfoque más novedoso del transporte masivo urbano. La capital se encuentra en un espectacular valle de montaña en los Andes, a más de 3000 metros sobre el nivel del mar. Para afrontar los desafíos del smog, las vías sobrecargadas y las fuertes pendientes, la ciudad ha construido la mayor red urbana de teleféricos del mundo. Desde 2014, las góndolas eléctricas de alta velocidad han comenzado a conectar zonas de la capital que antes estaban prácticamente aisladas entre sí. Un sistema de 10 líneas de teleférico y más de 30 estaciones conecta ahora el centro de la ciudad con grandes barrios periféricos como El Alto, abriendo nuevas oportunidades laborales a decenas de miles de residentes de bajos ingresos. El sistema se basa en muchas de las tecnologías de teleférico que, por primera vez, desarrolló la empresa predecesora de ABB en Suiza hace más de un siglo. Todavía suministramos muchos de los motores, accionamientos y convertidores de potencia utilizados en algunos de los sistemas de góndola y funicular más nuevos y avanzados del mundo.
Delhi es otro ejemplo impresionante de cómo las modernas redes de transporte pueden revolucionar la rutina diaria de los miles de millones de personas que viven y trabajan en las mayores ciudades del mundo. El metro de Delhi, que inauguró el primer tramo, corto, de su red en 2002, sigue el enfoque tradicional del transporte urbano, con trenes eléctricos en túneles y en vías elevadas que conectan corredores urbanos densamente poblados. El sistema, que ahora ocupa el duodécimo lugar entre los más grandes del mundo, se distingue por utilizar los equipos más recientes y por adoptar las mejores prácticas de otras ciudades. Por ejemplo, el metro incorpora un sistema automático de control de trenes, en el que sensores y controles automatizados centralizados se utilizan para evitar conflictos entre los trenes que operan en la red. Aunque el coste ha sido considerable, ha revolucionado la forma en que la gente se desplaza en la capital de la India. El sistema de metro de Delhi figura ahora con regularidad entre los mejores del mundo en fiabilidad y satisfacción del cliente.
Más de la mitad de la población mundial vive ya en pueblos y ciudades, y las Naciones Unidas prevén que la población urbana mundial aumentará hasta unos 5000 millones en 2030. Se prevé que la urbanización dé lugar a un crecimiento económico continuo y a nuevas oportunidades de desarrollo personal e innovación cultural. Sin embargo, sin redes de transporte limpias y eficientes, estas posibles ganancias podrían verse socavadas por el aumento de la contaminación del aire y acústica, la congestión, el tiempo perdido en el tráfico y los efectos negativos sobre la salud pública, el bienestar y las oportunidades económicas.
Mientras los líderes del mundo trabajan juntos para desarrollar soluciones al desafío del calentamiento global, es más urgente que nunca invertir en tecnologías de transporte que puedan salvar nuestro planeta y también nuestro entorno urbano. Estas tecnologías ya están disponibles, y ha llegado el momento de ponerlas en práctica, no solo en un puñado afortunado de ciudades, sino en todas las grandes metrópolis del mundo.






