5 formas de transformar las industrias e impulsar el crecimiento

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  • El crecimiento a largo plazo se sustentará en la resiliencia operativa, técnica y empresarial.

  • Mantenerse en sintonía con las necesidades de los clientes exigirá el máximo grado de flexibilidad y agilidad.

  • Las infraestructuras de mercado deben perfeccionar sus competencias en inteligencia de datos y tecnología.

Las infraestructuras de los mercados financieros, o FMI, salieron de entre bastidores durante la crisis de 2008, y la pandemia de coronavirus volvió a centrar la atención en su capacidad para proteger la estabilidad y la integridad del sistema mundial. Las FMI son componentes clave del sistema financiero —que comprende los sistemas de pago de importancia sistémica, las infraestructuras de liquidación de valores y las entidades de contrapartida central— y garantizan el buen funcionamiento de los mercados.

Sin embargo, es menos conocido el papel que desempeñan desde hace tiempo en impulsar la innovación del sector y los cambios en la estructura del mercado. En un momento en que las empresas se preparan activamente para la nueva normalidad, especialmente ahora que la distribución masiva de vacunas anuncia lo que esperamos sea un futuro más prometedor para todos, las infraestructuras de mercado vuelven a estar en posición de aprovechar las lecciones aprendidas durante el último año para liderar la transformación del sector.

Con la mirada puesta en el futuro, hemos identificado cinco áreas clave en las que las empresas deberían centrarse a medida que el mundo sale de la pandemia y empieza a escribir el próximo capítulo de su historia.

1. Reforzar la resiliencia

El crecimiento a largo plazo del sector se sustentará en la resiliencia operativa, técnica y empresarial. Antes, las empresas solían considerar la resiliencia como un conjunto de medidas de protección, pero la pandemia dejó claro que, en un entorno donde las perturbaciones del mercado son cada vez más frecuentes, es fundamental que una empresa —o un sistema financiero en su conjunto— pueda resistir una conmoción, recuperarse y reanudar rápidamente sus operaciones.

El Comité de Supervisión Bancaria de Basilea reforzó esta idea al pedir recientemente que se prestara mayor atención a la resiliencia operativa y señalar que «las perturbaciones relacionadas con la pandemia han afectado a los sistemas de información, el personal, las instalaciones y las relaciones con los proveedores de servicios externos y los clientes».

En el entorno posterior a la COVID-19, las instituciones financieras deberán integrar la resiliencia en todos los procesos empresariales, técnicos y de ciberseguridad para garantizar que estén preparadas para la mayor variedad posible de escenarios.

2. Ejercer la agilidad

Las empresas han aprovechado las lecciones de la pandemia para empezar a identificar los puntos críticos de tensión, las prioridades y las necesidades futuras. Sin embargo, el sector también afronta presiones importantes que se suman a los efectos de la crisis, como los persistentes problemas de costes, la disrupción de los actores establecidos, el crecimiento de los mercados privados y la necesidad de eliminar los flujos de trabajo manuales.

A su vez, las infraestructuras de mercado están replanteándose sus propios enfoques y procesos para abordar estos problemas, pero, en un entorno de cambios rápidos, mantenerse en sintonía con las necesidades de los clientes exigirá el máximo grado de flexibilidad y agilidad.

Las infraestructuras de mercado demostraron que podían adaptarse rápidamente cuando la pandemia se agravó en marzo del año pasado, pasando sin contratiempos al trabajo a distancia mientras muchas instituciones atravesaban una transición más complicada.

En el pasado, la estrategia central de las FMI consistía en resolver los problemas del sector compartiendo costes y riesgos mediante la creación de comunidades y sistemas que generaban economías de escala. Lamentablemente, ese enfoque heredado, basado en construir a lo largo de mucho tiempo, ya no está en sintonía con las actuales demandas de los clientes, que necesitan soluciones rápidas a sus problemas.

Ahora, las FMI deben aprovechar sus experiencias más recientes y aplicar los principios ágiles para impulsar la innovación de productos, acelerar su llegada al mercado y desarrollar productos mínimos viables que aporten valor a lo largo de todo el ciclo de desarrollo.

El índice de volatilidad VIX muestra el temor que la pandemia provocó en los mercados.


3. Reimaginar la experiencia del cliente

La transformación de la experiencia del cliente ya estaba en marcha mucho antes de que comenzara la pandemia, pero esos esfuerzos se aceleraron durante el último año a medida que avanzaba la revolución digital. En la era de los servicios personalizados y bajo demanda de Netflix, Hulu y Amazon, las expectativas de los clientes han evolucionado. Hoy, las empresas quieren acceder a servicios de formas adaptadas a su negocio y que respondan a sus necesidades particulares.

En respuesta, los proveedores deben crear plataformas digitales y desarrollar interfaces de programación de aplicaciones (API) para ofrecer a los clientes acceso directo y bajo demanda a sus sistemas y servicios. Además, las infraestructuras de mercado deben perfeccionar sus competencias en inteligencia de datos y tecnología, por ejemplo, aplicando el aprendizaje automático y la inteligencia artificial, para ayudar a los clientes a comprender sus datos de manera más profunda y significativa, y facilitar así la toma de decisiones eficaz y la resolución de problemas.

4. Impulsar la automatización y la digitalización

Aunque las infraestructuras de mercado gestionaron sin problemas la volatilidad extrema y el volumen generados por la pandemia, esta también puso de manifiesto que ciertos procesos posnegociación siguen siendo muy manuales, lo que supone un riesgo innecesario para los participantes del mercado.

Por ejemplo, en el punto álgido de la crisis, las empresas tuvieron dificultades con el procesamiento de márgenes porque gran parte de esta actividad aún se gestiona mediante faxes y correos electrónicos. Del mismo modo, la existencia de certificados físicos de valores en Estados Unidos obligó a algunos empleados a acudir a la oficina para ayudar a mantener los mercados en funcionamiento.

Estos problemas existen desde hace muchos años, pero la pandemia podría ser por fin el punto de inflexión que impulse el cambio. Las infraestructuras de mercado han puesto en marcha nuevas iniciativas para aumentar la automatización, entre ellas, explorar el potencial del procesamiento digital para la compensación y la liquidación; acelerar el uso de sistemas basados en la nube; evaluar la tokenización de valores; eliminar los procesos en papel y otros procesos manuales; y probar el uso de la digitalización en determinados mercados para impulsar el crecimiento y promover la seguridad y la estabilidad.

5. Modernizar la captación de talento

El lugar de trabajo posterior a la pandemia se parecerá poco a las oficinas que muchos dejamos atrás el pasado marzo. A medida que las empresas aplican lo aprendido para crear modalidades de trabajo más flexibles para sus empleados, este cambio tendrá un impacto significativo en la contratación y la retención del talento. De hecho, probablemente se convertirá en un factor diferenciador clave, ya que los trabajadores esperarán tener más libertad para desempeñar sus funciones a distancia y no estar sujetos a horarios rígidos.

Esto supone un cambio radical de mentalidad, en el que se valora más el rendimiento que la presencia física. Sin duda, las oficinas seguirán desempeñando un papel importante en la vida de una empresa, pero su propósito evolucionará para centrarse en la colaboración, la creación de cultura y las relaciones profesionales formales e informales. La flexibilidad laboral también favorecerá los programas de diversidad e inclusión, ya que permitirá a las empresas atraer a candidatos a los que normalmente no conocerían por las limitaciones geográficas.

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Aunque el impacto de la pandemia de COVID-19 en los servicios financieros se seguirá sintiendo mucho después de que se controle el virus y la vida vuelva a la normalidad, las empresas deben empezar a planificar ahora. Dado que las infraestructuras de mercado desempeñan un papel cada vez más importante en el liderazgo de la transformación, creemos que estas cinco áreas prioritarias representan los elementos fundamentales que contribuirán al crecimiento del sector en los próximos años.

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