5 formas de fortalecer nuestros sistemas de salud para el futuro

strengthen our health systems
New possibilities are emerging to ensure stronger, more resilient health systems for the future.Image: REUTERS/Ajeng Dinar Ulfiana
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  • Los sistemas de salud de todo el mundo se han visto gravemente afectados por la pandemia, y el 90 % de los países han informado de interrupciones en los servicios de salud esenciales.

  • A medida que retomamos el rumbo, surgen nuevas posibilidades para abordar una amplia gama de problemas de salud.

  • Mediante los datos y la tecnología, junto con la cocreación de servicios de salud con las comunidades y los nuevos actores del ámbito de la salud y la atención sanitaria, tenemos el potencial de transformar la atención sanitaria del futuro.

En septiembre de 2019, un grupo de expertos que trabajaba conjuntamente como parte de la Junta de Vigilancia Mundial de la Preparación (GPMB, por sus siglas en inglés) publicó un informe en el que afirmaba que el mundo estaba muy poco preparado para una pandemia causada por un patógeno respiratorio letal, como la que enfrentó en 1918 con la gripe. Según el informe, el costo de una pandemia así para la economía moderna podría ascender a 3 billones de dólares.

Resultó que las estimaciones de la GPMB eran demasiado prudentes.

En octubre de 2021, el FMI pronosticó que el costo de la pandemia de COVID-19 para la economía mundial, hasta 2024, rondaría los 12,5 billones de dólares. The Economist describió el impacto económico como «incalculable». El costo para la salud humana es aún mayor.

Los sistemas de salud afrontan enormes desafíos mientras intentan recuperarse de la pandemia. Los esfuerzos por erradicar el VIH, la tuberculosis, la malaria y la hepatitis han retrocedido décadas, mientras que 23 millones de niños no recibieron vacunas básicas en 2020, un aumento de casi el 20 % respecto al año anterior. Los tiempos de espera para el diagnóstico y el tratamiento del cáncer se han disparado en muchas partes del mundo. A más largo plazo, el envejecimiento de la población mundial significa que, para 2050, 1 de cada 6 personas tendrá más de 65 años, lo que hace aún más crítico contar con un sistema de salud resiliente.

¿Cómo podemos siquiera esperar hacer frente a cualquiera de estos desafíos aparentemente irresolubles, y mucho menos encontrar soluciones para todos?

5 temas comunes para el futuro de los sistemas de salud

La Plataforma de Salud y Atención Sanitaria del Foro Económico Mundial trabaja con partes interesadas de la industria privada, los gobiernos, el mundo académico, la sociedad civil y organizaciones defensoras de los pacientes en una amplia gama de problemas de salud, desde la hepatitis y la tuberculosis, hasta el cáncer y la diabetes, además de diversas iniciativas transversales. Al abarcar todos estos temas, observamos cinco temas comunes que, creemos, tienen el potencial de transformar el funcionamiento de la atención sanitaria en el futuro y garantizar sistemas de salud más sólidos y resilientes en todo el mundo.

1. Hay una nueva valoración de la importancia de la salud.

A finales del año pasado, el Dr. Tedros Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), dijo: «Ha llegado el momento de adoptar un nuevo relato que considere la salud no como un costo, sino como una inversión que es la base de economías productivas, resilientes y estables».

Eso es exactamente lo que hemos visto entre nuestros socios. A una escala sin precedentes, las empresas quieren participar en cuestiones relacionadas con la salud. Desde la alta dirección hasta las profundidades de las cadenas de suministro, se reconoce que la salud sustenta la riqueza, y casi todo el mundo está dispuesto a contribuir. Hemos visto nuevas alianzas forjadas fuera de la industria de la salud y la atención sanitaria, como la de DP World —líder en logística integral de cadenas de suministro a escala mundial, con sede en los Emiratos Árabes Unidos—, que se asoció con UNICEF para apoyar la distribución mundial de vacunas contra la COVID-19 y suministros esenciales de inmunización en países de ingresos bajos y medianos bajos.

2. Mejorar el sistema de salud significa apoyar a la comunidad local.

Durante la pandemia, los servicios de salud se prestaron en las comunidades de una forma sin precedentes, mediante el despliegue de unidades móviles de pruebas y centros de vacunación temporales. En Estados Unidos, la YMCA se asoció con CVS Health para establecer centros de vacunación en comunidades de seis ciudades sin acceso a farmacias y ayudar a garantizar un acceso más equitativo a las vacunas contra la COVID-19. Esta tendencia continuará y facilitará un acceso a la atención más sencillo, más local (incluso en los lugares de trabajo) y más asequible, además de liberar recursos esenciales dentro de los sistemas de salud para atender las necesidades urgentes.

En 2020, 23 millones de niños no recibieron las vacunas sistemáticasImage: Organización Mundial de la Salud (OMS)

3. También hay que cuidar al personal sanitario mundial.

La COVID-19 agravó la escasez mundial de trabajadores de la salud y los desafíos que afrontan. Solo en Estados Unidos, casi 1 de cada 5 trabajadores de la salud dejó su empleo durante la pandemia. Dado que las mujeres representan el 70 % de la fuerza laboral sanitaria, se necesitan políticas con perspectiva de género para protegerlas y apoyarlas. Debemos renovar las plantillas sanitarias envejecidas y cuidar de los profesionales de la salud traumatizados por la pandemia. Hay que replantear la atención sanitaria a partir de los desafíos de la pandemia de COVID-19, y los trabajadores de la salud deben liderar la labor de formulación de políticas sanitarias.

En Estados Unidos, 1 de cada 5 trabajadores de la salud dejó su empleo durante la pandemia de COVID-19.Image: Morning Consult

4. Es fundamental desplegar nuevas tecnologías en el sistema de salud.

Una serie de nuevas tecnologías empieza a generalizarse y promete que la atención sea más equitativa y menos costosa. Desde la colaboración entre Pfizer, BioNTech y Zipline para la entrega de vacunas contra la COVID-19 mediante drones de largo alcance que requieren una cadena de frío ultrabaja en Ghana, hasta el uso de la IA para diagnosticar afecciones pulmonares mediante radiografías, pasando por el uso revolucionario de la tecnología de ARNm y las posibilidades que ofrece para combatir otras afecciones de salud difíciles de tratar, las nuevas tecnologías prometedoras pueden hacer que la atención sea menos costosa, más eficaz y más equitativa.

5. Ha comenzado una nueva era del diagnóstico.

Antes de la pandemia, muchas personas que trabajaban en el ámbito del diagnóstico sentían que sus aportaciones estaban infravaloradas. Ahora, todo el mundo entiende la importancia de las pruebas, y términos como «PCR», «pruebas de flujo lateral», «antígenos» y «anticuerpos» forman parte del lenguaje cotidiano. Al inicio de la pandemia, solo dos países de África podían detectar coronavirus; ahora, casi todos pueden hacerlo. Esto ofrece esperanzas de encontrar a los «millones que faltan» en los casos de VIH, tuberculosis, malaria y hepatitis. Hay un nuevo interés en la secuenciación genómica y en la importancia de la vigilancia centinela. La pandemia también ha demostrado que los datos de salud pueden recopilarse en tiempo real desde cualquier lugar del mundo. Con más pruebas y a una etapa más temprana, podemos detectar antes las afecciones de salud y obtener mejores resultados sanitarios.

La COVID-19 ha creado una oportunidad para que las partes interesadas —desde los sectores público y privado hasta los gobiernos y las comunidades— replanteen la colaboración en busca de sistemas de salud más sostenibles, equitativos y resilientes. Mediante un uso más estratégico de los datos y la tecnología, junto con la cocreación de servicios de salud con las comunidades y los nuevos actores del ámbito de la salud y la atención sanitaria, tenemos la oportunidad de hacer posible que nuestros sistemas de salud y atención sanitaria aprendan, se adapten y se preparen para un futuro que sin duda llegará.

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