La complejidad de los desafíos globales actuales exige volver a centrarse en lo que hace a un líder eficaz.
Durante los últimos 53 años, el Foro Económico Mundial ha reunido a numerosos líderes de los sectores público y privado para colaborar en la búsqueda de soluciones.
Estas son cinco dimensiones del liderazgo eficaz.
Los líderes actuales se enfrentan a múltiples desafíos interconectados, desde la incertidumbre económica hasta la fragmentación geopolítica y la crisis climática. La complejidad de estos asuntos exige volver a centrarse en lo que hace a un líder eficaz.
Durante los últimos 53 años, el Foro Económico Mundial ha reunido a muchos líderes de gobiernos, empresas y sociedad civil para debatir ideas, compartir las mejores prácticas y colaborar en la búsqueda de soluciones. Estos líderes son capaces de superar desafíos, inspirar a otros y lograr un impacto significativo en las industrias y las comunidades.
Tras haber tenido la oportunidad de conocer a tantos de estos líderes durante las últimas cinco décadas, he elaborado mi propia definición sencilla, pero práctica, de las dimensiones clave del liderazgo eficaz.
Alma: propósito claro
Los líderes necesitan tener una dirección clara en todo lo que decidan hacer. La fuerza motriz de ese propósito puede provenir de convicciones o valores profundos que aspiran a poner en práctica, o de una visión ambiciosa que buscan hacer realidad. El propósito encarna los sueños de vida de un líder, y alcanzarlo le ayuda a definir su legado y a dejar una huella positiva en el mundo.
Intelecto: profesionalidad
El liderazgo requiere la competencia y las habilidades necesarias para desempeñarse con éxito y alcanzar objetivos. La inteligencia contextual también es esencial, sobre todo ahora que vivimos en un entorno que cambia con tanta rapidez. Los líderes deben desarrollar la capacidad de pensar en sistemas para ver el panorama general y conectar los distintos elementos.
Corazón: pasión y compasión
La fuerza emocional que impulsa las acciones importa. A menudo puede resultar difícil tener éxito, porque los obstáculos pueden desplazar las oportunidades. Sin embargo, con pasión por su trabajo y por el impacto potencial de este, así como compasión por los demás, los líderes pueden movilizar a personas, comunidades e instituciones en torno a un compromiso convincente con un objetivo común.
Músculos: perseverancia para convertir las ideas en acción
Los líderes eficaces aportan la energía necesaria para impulsar resultados y lograr impacto. El propósito, la profesionalidad y la pasión solo pueden llevarlos hasta cierto punto si los líderes no tienen también la capacidad y la perseverancia para ejecutar sus ideas y llevarlas a término.
Temple: mentalidad positiva
Todos los líderes se enfrentan a la adversidad, las perturbaciones y muchas otras fuentes de estrés. La resiliencia y una mentalidad positiva son fundamentales para afrontar estas situaciones y salir de ellas aún más fortalecidos. «Mens sana in corpore sano», una expresión latina que significa «mente sana en cuerpo sano», es probablemente la mejor receta para la resiliencia, pues destaca el poder de mantener un equilibrio saludable en la vida, desde el punto de vista mental, físico y emocional.
Las cinco dimensiones del liderazgo son necesarias para afrontar con éxito la complejidad de los desafíos actuales. Más que nunca, necesitamos liderar con alma, intelecto, corazón, músculos y temple.





