El cambio climático no es solo una crisis medioambiental, sino también una emergencia de salud pública.
El sector sanitario representa aproximadamente entre el 4 y el 5 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.
Todas las personas implicadas en la prestación de servicios sanitarios tienen un papel que desempeñar para reducir su huella.
La sequía, las inundaciones, las olas de calor y los incendios forestales de los últimos meses han puesto de manifiesto, de forma demasiado contundente, el impacto humano agudo de la crisis climática. Estos fenómenos meteorológicos extremos también han aumentado la presión sobre la disponibilidad de energía convencional, ya de por sí en crisis, lo que subraya aún más la necesidad de acelerar el desarrollo de fuentes de energía renovables.
El cambio climático ya es una realidad palpable en todo el mundo y afecta a las poblaciones más vulnerables. La emergencia climática es una emergencia de salud pública.
Mil millones de los niños más vulnerables del mundo corren un riesgo extremo por la crisis climática, como demuestra un informe emblemático de UNICEF informe. Y la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que casi 14 millones de personas mueren cada año debido a riesgos medioambientales para la salud; las emisiones nocivas aumentan los casos de asma, cáncer y enfermedades cardíacas, además de causar muertes prematuras.
La acción colectiva de los sectores público y privado es fundamental para afrontar este desafío mundial, que, a mi juicio, es el mayor de nuestro tiempo.
El papel del sector sanitario en la lucha contra el cambio climático
La misión central del sector sanitario es proteger y salvar vidas, y mejorar la salud. Por eso no podemos ignorar nuestra contribución colectiva a la emergencia climática: aproximadamente entre el 4 y el 5 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero (GEI) provienen del sector sanitario. Todas las personas implicadas en la prestación de servicios sanitarios tienen un papel que desempeñar para reducir su huella.
Por eso, esta semana me reúno en Nueva York con socios de distintos sectores en las Reuniones sobre el Impacto en el Desarrollo Sostenible del Foro Económico Mundial. Abordar el cambio climático no es una competencia, y la colaboración dentro de los sectores y entre ellos es clave. Esto es particularmente cierto en el caso de las emisiones de Alcance 3, es decir, las que no produce directamente una empresa, sino que forman parte de toda su cadena de valor, y donde existen importantes oportunidades para generar sinergias y colaborar. Espero que, a través de las sesiones convocadas por el Foro, podamos impulsar ideas innovadoras y establecer vínculos para acelerar la transición a cero emisiones netas.
Acelerar la transición del sector sanitario a cero emisiones netas
Guiada por nuestro programa insignia Ambition Zero Carbon, AstraZeneca avanza hacia el objetivo de alcanzar cero emisiones netas en 2045. Nuestros objetivos de cero emisiones netas, verificados por la iniciativa Science Based Targets (SBTi), nos permitirán reducir en un 98 % las emisiones de GEI de nuestras operaciones globales (Alcances 1 y 2) para 2026 y disminuir en un 50 % las emisiones absolutas de GEI de Alcance 3 para 2030. Además, nos hemos comprometido a lograr que, para 2030, las emisiones residuales tengan un balance de carbono negativo.
Hemos aprendido algunas lecciones en el camino y espero que compartirlas pueda inspirar a otras personas.
1. La ciencia debe guiar el camino hacia cero emisiones netas
Como empresa basada en la ciencia, nos apoyamos en los datos y hemos alineado nuestra estrategia climática con rigurosos estándares científicos independientes. Es importante que rindamos cuentas y que otras personas puedan hacer lo mismo.
2. Colaborar con otras empresas acelera la transición a cero emisiones netas
En la COP26, AstraZeneca se unió a otras nueve empresas de ciencias de la vida y a Schneider Electric para lanzar «Energize», una colaboración innovadora para ayudar a nuestros proveedores a acceder a energías renovables a gran escala, incluidas las pymes que, de otro modo, podrían enfrentarse a limitaciones de capacidad. El proyecto ya está en marcha en Estados Unidos y Europa, y cuenta con la participación de cientos de proveedores.
Además del programa Energize, mediante nuestro programa North American Clean Heat, que abarca varios centros, estamos explorando opciones para apoyar la descarbonización del consumo de gas fósil en nuestras operaciones de Norteamérica. Para cumplir nuestros objetivos de Alcances 1 y 2, también estamos investigando soluciones de calor limpio en nuestra diversa red mundial de centros, cuya demanda es menor que la de nuestras operaciones en el Reino Unido y Estados Unidos.
3. Las alianzas público-privadas pueden ser un poderoso motor de innovación y acción
Pascal Soriot, director ejecutivo de AstraZeneca, promueve la Fuerza de Trabajo sobre Sistemas de Salud de la Iniciativa de Mercados Sostenibles (SMI). Esta fuerza de trabajo reúne a líderes mundiales de la salud de la industria, la OMS, UNICEF y el ámbito académico. Es una «coalición de los dispuestos» cuyo objetivo es acelerar la creación de sistemas sanitarios con cero emisiones netas. Sus miembros han unido fuerzas para superar sus objetivos climáticos individuales e impulsar una acción sostenible en todo el sector.
Otro ejemplo destacado de colaboración mundial es la Alianza para la Sostenibilidad y la Resiliencia de los Sistemas de Salud (PHSSR), cuyo objetivo es garantizar que los sistemas sanitarios puedan resistir futuras crisis. Liderada por AstraZeneca, el Foro, la London School of Economics, Royal Philips, KPMG, Apollo Hospitals y otras organizaciones, la PHSSR ya está activa en más de 20 países y, lo que es fundamental, está incorporando una dimensión medioambiental a sus investigaciones.
4. No debemos pasar por alto las soluciones basadas en la naturaleza
No debemos descarbonizar a costa del mundo que nos rodea; en cambio, debemos contribuir a armonizar mejor la salud humana, social y planetaria. Me enorgullece nuestra iniciativa AZ Forest, que apoya los esfuerzos mundiales de reforestación con la plantación de 50 millones de árboles para finales de 2025 y respalda la iniciativa más amplia del Foro, 1t.org, para conservar, restaurar y cultivar un billón de árboles para 2030. AZ Forest busca mitigar los efectos negativos del cambio climático y contribuir positivamente a las comunidades, las economías locales y la naturaleza, fortaleciendo la resiliencia ecológica y comunitaria. Hay otras iniciativas excelentes en marcha, como muestra la plataforma 1t.org, y todas las personas podemos aprender y mejorar compartiendo información sobre nuestros enfoques.
La COP26 del año pasado, celebrada en Glasgow, fue la primera conferencia oficial sobre el cambio climático cuyo programa incluyó la salud. De cara a la COP27, es imprescindible que sigamos impulsando una acción común en torno a esta agenda interconectada, por la salud de las generaciones actuales y futuras.





