Las pandemias, los factores ambientales y las tensiones geopolíticas afectan al progreso de la salud mundial.
Pese a estos desafíos, los avances científicos y médicos pioneros están curando enfermedades y desarrollando diagnósticos, tratamientos y terapias innovadores.
Las alianzas público-privadas son fundamentales para crear nuevos sistemas sostenibles que sustenten el futuro de la salud mundial.
Un vistazo rápido a los titulares no parece indicar que este sea el momento de ser optimistas sobre la salud mundial. La pandemia de COVID-19 sigue afectando a cientos de millones de personas en todo el mundo; los servicios sanitarios habituales y las campañas de inmunización tienen dificultades para ponerse al día con el retraso acumulado, y hasta se teme que los millones de personas desplazadas por la invasión rusa de Ucrania puedan provocar un aumento de las tasas de enfermedades como la tuberculosis multirresistente (TB) en Europa.
El futuro de la salud mundial: hay muchos motivos para el optimismo
Estos nuevos desafíos no desaparecerán por sí solos, ni son los únicos problemas que afronta la salud mundial: las variantes de la COVID-19, los nuevos patógenos impulsados por el cambio climático, el aumento de las tasas de infecciones antes controladas, y la creciente movilidad mundial podrían dar lugar a una nueva pandemia.
En este contexto, líderes del sector público y privado se reunirán en la Reunión Anual del Foro Económico Mundial en Davos (Suiza). Entre los temas prioritarios de la agenda estará la necesidad de acelerar rápidamente los avances científicos y médicos mediante una renovada atención a las alianzas público-privadas como motor para crear nuevos sistemas sostenibles dentro y fuera del ámbito de la salud y la atención sanitaria.
La buena noticia es que ya vemos señales de progreso. Entre 2011 y 2020, la FDA de EE. UU. por sí sola aprobó un promedio de 41 nuevas entidades moleculares para su uso en el desarrollo de tratamientos, casi el doble que en la década anterior. Además, durante ese mismo período también vimos avances pioneros, como curas para enfermedades que antes eran crónicas y la aparición de nuevas clases de terapias y vacunas.
Ante este panorama en rápida evolución, la Plataforma del Foro para Dar forma al futuro de la salud y la atención sanitaria ha encontrado cuatro motivos para el optimismo, impulsados por la colaboración en el ámbito de la salud mundial y la aplicación de las lecciones aprendidas durante los últimos dos años en el descubrimiento de avances médicos y su llegada al mercado:
1. La salud mundial como prioridad global
La pandemia ha transformado la forma en que las personas, las empresas y los gobiernos piensan sobre la salud y, en particular, la salud pública. Las empresas ajenas al sector sanitario —aquellas que no tienen intereses comerciales en la venta de servicios y productos relacionados con la salud— reconocen más que nunca que la salud es fundamental para su rendimiento económico. Esto aporta nuevas ideas y conocimientos especializados al ámbito de la salud. También vemos un nuevo interés en la forma en que los inversores consideran el papel de las empresas en relación con las desigualdades sanitarias, por ejemplo, a través de la Red de Equidad en Salud Mundial.
2. Nuevas estructuras y sistemas
Desde el RECOVERY del Reino Unido, programa de ensayos clínicos contra la COVID-19, hasta la colaboración entre la Fundación Bill y Melinda Gates, la Fundación Novo Nordisk y Open Philanthropies en el programa Pandemic Antiviral Discovery (PAD), el esfuerzo para desarrollar una vacuna contra la COVID-19 ha demostrado que son posibles nuevos modelos de desarrollo. Para promover un acceso equitativo a las vacunas, se están construyendo nuevos centros de fabricación de vacunas en África y otras regiones que actualmente carecen de esa capacidad. También observamos un impulso concentrado para crear nuevos modelos financieros que aceleren el desarrollo de medicamentos allí donde los incentivos del mercado han fracasado, por ejemplo, en el caso de nuevos antibióticos.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para combatir las pandemias?
3. Aprovechar la inteligencia artificial
Durante años, se ha presentado la inteligencia artificial (IA) como un acelerador de la innovación en salud, aunque sus aplicaciones prácticas eran escasas. Esto está cambiando rápidamente: avances asombrosos en el análisis de proteínas, el descubrimiento de fármacos, las radiografías asistidas por IA, y los chatbots con IA para combatir enfermedades infecciosas como la TB están incorporando nuevas tecnologías de distintas maneras. Gran parte de las oportunidades para que la IA transforme la atención sanitaria aún están por llegar.
Un componente fundamental para generar confianza y aprovechar con éxito la IA en el ámbito de la salud serán los nuevos marcos de gobernanza. En este campo también vemos avances, como la colaboración entre el Foro y el Gobierno de Ruanda.
4. Gestión de datos
Al igual que con la IA, ha habido mucha expectación en torno a los «macrodatos» y el progreso ha sido notable. Además del ensayo RECOVERY mencionado antes, los esfuerzos por utilizar datos compartidos de dispositivos portátiles para identificar indicadores tempranos de la enfermedad de Alzheimer están agilizando la lucha contra un problema mundial cada vez mayor. También hemos visto que los registros de resultados sanitarios, como los de determinadas operaciones oculares en Europa empiezan a impulsar grandes mejoras en el valor de la atención sanitaria y enfoques novedosos para compartir datos genómicos fundamentales sobre patógenos. Estos trabajos se complementan con objetivos ambiciosos para ampliar los sistemas de vigilancia de patógenos, tanto para prevenir pandemias como para orientar la toma de decisiones cotidianas en materia de salud pública.
Alianzas público-privadas que generan confianza
Por supuesto, todos estos avances dependen de que existan los sistemas de apoyo adecuados, en particular marcos de gobernanza y privacidad para los datos personales y su procesamiento. Como ha demostrado la COVID-19, cuando las personas no confían en los sistemas —por ejemplo, los relacionados con el desarrollo o la distribución de vacunas—, la confianza puede deteriorarse, con graves consecuencias para la salud pública. Las partes interesadas del sector público y privado deben trabajar juntas para garantizar que existan estructuras sostenibles y sólidas que sustenten el progreso.
Con una atención sin precedentes a la salud por parte de todas las partes interesadas, nuevas estructuras y sistemas, y la IA y los macrodatos empezando a demostrar todo su impacto, hay muchos motivos para ser optimistas respecto al futuro de la salud mundial. Todo ello ofrece y requiere oportunidades de colaboración público-privada.





