Para alcanzar nuestros futuros objetivos de cero emisiones netas, debemos empezar a tomar medidas drásticas para descarbonizar en 2023.
Tanto los países como las empresas deben encontrar un terreno común y acordar cómo vamos a acelerar nuestra transición económica hacia las cero emisiones netas.
Los líderes empresariales y gubernamentales tienen oportunidades clave que deben aprovechar para impulsar la transición energética.
Los informes indican que el objetivo de limitar la temperatura global a 1,5°C se está desvaneciendo rápidamente de la mesa. Necesitamos intensificar con urgencia la transición hacia la energía limpia, ahora y durante el resto de esta década.
En ReNew Power hemos dado pasos audaces para alcanzar las cero emisiones netas en 2040, 10 años antes de nuestro compromiso anterior.
Sin embargo, a escala mundial se debe hacer más. La COP 27 fue un paso en la dirección correcta, pero claramente insuficiente. Cada día y cada año a partir de ahora serán decisivos para avanzar. Deberá trazar una ruta que cumpla con todos nuestros objetivos de política energética: seguridad, asequibilidad y sostenibilidad. Las contribuciones de ReNew Power y de otras empresas progresistas como la nuestra serán necesarias, pero no suficientes por sí solas para lograr el cambio requerido.
Estas son cuatro áreas en las que debe ponerse el énfasis en 2023 para lograr un impacto material:
1) Mejorar y repriorizar la capacidad de inversión de los bancos multilaterales de desarrollo
Los bancos multilaterales de desarrollo han contribuido significativamente a impulsar la transición energética. Pero la transición será intensiva en capital: BNEF estima que la inversión anual necesaria debe alcanzar los 3 billones de dólares, triplicando los aproximadamente 0,8-1,2 billones de dólares actuales.
Aunque la mayor parte de esa cifra procederá del capital privado mundial y del ahorro interno, instrumentos como las garantías multisoberanas, la financiación en condiciones concesionarias y otra financiación de reducción de riesgos deben provenir de los multilaterales. Esto deberá aplicarse en todas las geografías (en gran medida en el Sur Global) y a lo largo de toda la cadena de valor, incluida la extracción de minerales críticos, la fabricación de equipos, la generación de energía limpia, el transporte y la adopción.
Las reformas en la composición accionarial de los multilaterales, en su tolerancia al riesgo, en sus marcos de asignación de capital, en la velocidad de sus desembolsos y en una mayor transparencia de los datos sobre sus inversiones son absolutamente fundamentales para posibilitar la movilización de financiación necesaria. Estas no están totalmente bajo el control de los propios multilaterales, sino bajo el control de los accionistas: los líderes políticos de las grandes economías, que deben dar un paso al frente.
2) Duplicar el número de países que anuncian políticas públicas para cumplir los compromisos existentes
La Ley de Reducción de la Inflación de Estados Unidos, el paquete REPowerEU de la UE y el 14.º Plan Quinquenal de China han aumentado la probabilidad de que se cumplan los compromisos asumidos por los principales países desarrollados para 2030.
Necesitamos ver acciones de política pública similares en los países en desarrollo y de ingreso medio, tanto para mejorar el atractivo de la inversión en energía limpia como para que estos países se conviertan en centros de exportación de equipos (por ejemplo, módulos solares, electrolizadores) y de combustibles sostenibles (por ejemplo, hidrógeno verde, metanol verde). Los países podrían inspirarse en India y Egipto, donde varias empresas, entre ellas ReNew Power, han podido anunciar inversiones significativas gracias a políticas de apoyo.
3) Acuerdo para que toda nueva infraestructura de combustibles fósiles sea «apta para la transición»
En los próximos años seguirá surgiendo nueva infraestructura de hidrocarburos y combustibles fósiles, dadas las preocupaciones por la suficiencia y la independencia energéticas. 457 gigavatios (GW) de capacidad de energía de carbón y más de 500 nuevos proyectos de gasoductos troncales o de transmisión para el transporte de gas natural, petróleo y gas natural licuado están previstos a nivel mundial. La vida útil de estos nuevos activos de combustibles fósiles supera los 40 años; muchos de ellos se volverán vulnerables a convertirse en activos varados o frenarán una adopción más rápida de la energía limpia, dada la necesidad de recuperar el capital invertido en estos proyectos. Quizá deberíamos considerar un acuerdo entre países para trabajar juntos en un marco en el que todos los nuevos activos deban ser «aptos para la transición», por ejemplo, estar preparados para ser readaptados con tecnología de captura de carbono o construidos para acomodar otros combustibles bajos en carbono, como el hidrógeno verde.
4) Un impulso inicial para implementar la descarbonización corporativa
La acción de mitigación es, y seguirá siendo, en gran medida responsabilidad de las empresas. Las compañías de servicios públicos, las empresas químicas y de cemento y los grupos automovilísticos son los que actualmente lideran el camino. Se hicieron compromisos sólidos el año pasado, pero no son suficientes y son a largo plazo: el MSCI-Net Zero Tracker estima que solo el dieciséis por ciento de las empresas que cotizan en bolsa se alinean con el objetivo de mantener el calentamiento global en 1,5 °C o por debajo de esa cifra. La mayoría de las grandes corporaciones del mundo son empresas diversificadas: solo caen parcialmente en la categoría de sectores difíciles de descarbonizar. En muchas partes de sus negocios existen varias oportunidades de descarbonización listas para ejecutarse, como la adopción de electricidad más limpia, el uso de datos y tecnologías digitales para lograr mayor eficiencia y la realización de inversiones anticipadas en créditos de carbono a gran escala. Los líderes empresariales deben dar un paso al frente para impulsar la implementación de sus objetivos.
Aunque todavía quedan muchos desafíos que superar colectivamente, 2023 también es el año en que se presentan oportunidades políticas para convertir estas ideas en acción. La Presidencia india del G20 y la conclusión del primer balance mundial del Acuerdo de París en la COP28 en los Emiratos Árabes Unidos son dos de esos momentos clave. Asegurémonos de que impulsen el cambio necesario.





