MENAP afronta enormes desafíos de sostenibilidad, entre ellos el escaso conocimiento sobre el cambio climático.
Los sectores público y privado deben trabajar juntos para ayudar a los consumidores a adoptar un estilo de vida más sostenible.
Debemos animar a la población a moderar su consumo de agua.
Ha llegado el momento de redoblar nuestros esfuerzos por llevar una vida sostenible en Oriente Medio.
De los países con mejor desempeño ambiental del mundo, 20 de los 25 son europeos; el resto son Australia, Nueva Zelanda, Japón, Estados Unidos y Canadá, según elÍndice de Desempeño Ambiental 2020. De las 180 economías evaluadas, estos países han logrado abordar con mayor éxito la amplia gama de desafíos ambientales a los que se enfrentan.
Pero la situación es mucho menos alentadora en la región de Oriente Medio, Norte de África y Pakistán (MENAP): Emiratos Árabes Unidos ocupa el puesto más alto, el 42; Egipto se sitúa en la mitad, en el 94, y Pakistán está en el 142.
Nuestra diversa región, con 600 millones de habitantes, afronta enormes desafíos de sostenibilidad, entre ellos el clima desértico extremo y el escaso conocimiento sobre el cambio climático.
También deben cambiar las actitudes respecto a la sostenibilidad: solo el 28% de la generación Z de Emiratos Árabes Unidos cree que los productos «ecológicos» son tan buenos como las alternativas convencionales, frente al 72% en Corea del Sur.Y apenas el 20% de los jóvenes residentes de Emiratos Árabes Unidos repara los artículos en lugar de sustituirlos, frente a un promedio mundial del 39%.
Los sectores público y privado deben trabajar juntos para ayudar a los consumidores a adoptar un estilo de vida más sostenible y acelerar la acción climática. Estas son cuatro iniciativas que, en mi opinión, podrían fomentar hábitos de consumo más sostenibles.
1. Fomentar el ahorro de agua
Nuestra región es la que sufre mayor escasez de agua del mundo. Alberga a más del 6% de la población mundial, pero cuenta con apenas el 1,4% del agua dulce renovable del planeta. En promedio, una persona de MENAP dispone de alrededor de una quinta parte menos de agua que sus pares del resto del mundo.
Además de que las empresas adopten una gestión sostenible del agua en sus instalaciones, el desafío consiste en mantener presente el tema del agua en la conciencia de la población y animarla activamente a moderar su consumo.
Por ejemplo, una iniciativa en nuestros centros comerciales de Emiratos Árabes Unidos animó a los compradores a reflexionar sobre su consumo de agua, informándoles de la cantidad utilizada en actividades como la limpieza del hogar y el lavado de automóviles. Las campañas interactivas como esta pueden educar a los consumidores de forma persuasiva. La campaña tuvo un efecto positivo: los clientes se comprometieron a ahorrar 190.200 litros de agua en total.
Es un gran comienzo y demuestra lo que puede lograrse con un sencillo programa educativo. Ahora debemos concienciar mucho más ampliamente en toda la región, de una manera que llegue a todos los sectores y a todas las personas.
2. Incentivar el reciclaje y la reutilización de productos de plástico
Combatir el plástico de un solo uso es fundamental para todos los países del planeta, mientras trabajamos juntos para proteger nuestros océanos y la vida marina.
Por desgracia, algunos países de nuestra región generan una cantidad especialmente elevada de residuos plásticos por persona. Kuwait es el peor caso, y las cifras de Emiratos Árabes Unidos y Jordania también son preocupantemente altas.
Pero este gráfico no cuenta toda la historia: muestra los residuos plásticos generados, no cuánto se recicla.
Nuestra región necesita más instalaciones de reciclaje y políticas firmes, no solo para garantizar que generemos menos residuos plásticos, sino también para reciclar una mayor cantidad.
Las empresas pueden influir directamente en los hábitos. En el caso de Majid Al Futtaim, tenemos millones de clientes en toda la región de Oriente Medio y Norte de África y podemos aprovechar esa relación como un poderoso catalizador del cambio.
Nos hemos comprometido a eliminar gradualmente la distribución de plástico de un solo uso para 2025. Empezaremos por los supermercados Carrefour, retirando poco a poco las bolsas de plástico de un solo uso, los cubiertos desechables y los envases de poliestireno.
Las empresas también pueden ofrecer incentivos, como descuentos por usar vasos reutilizables, puntos de fidelidad por reciclar o la posibilidad de que los «compradores ecológicos» se salten la fila.
Mientras tanto, EcoSouk es la primera tienda «cero residuos» de Oriente Medio. El establecimiento de Beirut cuenta con una estación de recarga de productos líquidos como champú, productos de limpieza y detergente. Los demás productos también reflejan el enfoque de la tienda, que prescinde de los envases. Todos estos pasos van en la dirección correcta, pero estas iniciativas deben adoptarse de forma mucho más generalizada para que, de una vez por todas, los hábitos de compra cambien a mejor.
3. Ofrecer opciones alimentarias más saludables y ecológicas
La producción de alimentos es otra fuente importante de emisiones de gases de efecto invernadero y representa una cuarta parte del CO2 generado.
Las nuevas tecnologías, como la agricultura hidropónica, que utiliza un 90% menos de agua y espacio, podrían reducir la huella de carbono de la producción de alimentos y las «millas alimentarias». Abu Dabi ha invertido recientemente en una gran instalación cubierta para impulsar la agricultura vertical y diversificar las fuentes de alimentos. Por su parte, nuestra cadena de supermercados Carrefour ha puesto en marcha huertos hidropónicos en varias tiendas de Emiratos Árabes Unidos, donde ofrece a los compradores verduras recién cultivadas en el propio establecimiento.
También ayudará comer menos carne y más alimentos de origen vegetal: producir 1 kg de carne de vacuno genera 60 kg de gases de efecto invernadero, mientras que la misma cantidad de guisantes genera apenas 1 kg.
Una vez más, nuestra región debe desarrollar y promover estas prácticas mediante iniciativas comerciales y políticas. Si invertimos en innovación y colaboramos con empresas a la vanguardia de las últimas tecnologías, podremos ofrecer a los clientes opciones alimentarias más ecológicas y sostenibles.
4. Promover estilos de vida más saludables y sostenibles
Al mismo tiempo, una alimentación más saludable y la elección de alimentos beneficiosos pueden contribuir a una mayor sostenibilidad. Es necesario dar prioridad a los alimentos menos procesados para combatir el aumento de la obesidad y los problemas relacionados.
Por ejemplo, solo en Emiratos Árabes Unidos hay más de 1 millón de personas que viven con diabetes, lo que sitúa al país entre los 10 primeros del mundo por incidencia de diabetes. Esta cifra podría más que duplicarse para 2040.
El nuevo Índice de Consumo Saludable de Dubái combina datos del comercio minorista de alimentos con información gubernamental para que la autoridad sanitaria local pueda cartografiar enfermedades relacionadas con el estilo de vida, como la diabetes tipo 2, y dirigir programas de intervención a quienes necesitan un poco más de ayuda para tomar mejores decisiones y mantenerse más activos.
Al mismo tiempo, debemos reducir el desperdicio de alimentos y fomentar más actividad física. Los cambios sencillos —como ir caminando o en bicicleta al trabajo en lugar de conducir— también aportan beneficios evidentes al reducir el consumo de energía y las emisiones.
La tarea que tenemos por delante es considerable. Pero, si nos centramos en estas cuatro áreas y actuamos ahora para cambiar mentalidades, la región MENAP podría crear un modelo que mejore sustancialmente su perfil ecológico.



