¿Frenaría un impuesto fronterizo digital la adopción de la impresión 3D?

A 3D printer is seen at the digital encounter of the orange economy "Colombia 4.0" in Bogota, Colombia October 25, 2018. REUTERS/Luisa Gonzalez - RC1BB6D53500
3D printing is often used to produce custom-made objects.Image: REUTERS/Luisa Gonzalez
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  • Actualmente, los archivos de impresión 3D no están sujetos a aranceles aduaneros.

  • La imposición de aranceles digitales podría ralentizar la adopción de la impresión 3D debido al aumento de los costos derivados de las fricciones comerciales.

  • El IVA o el impuesto sobre las ventas podrían ser una alternativa más práctica a los aranceles aduaneros.

Los ingresos globales procedentes de la impresión 3D (3DP) han crecido rápidamente, casi un 30 % al año durante los últimos 30 años, pero aun así representaron menos del 0,1 % de los ingresos globales de la industria manufacturera en 2018, como muestra la figura siguiente.

Hasta ahora, el mayor costo unitario y los plazos de producción más largos que los de los bienes fabricados tradicionalmente en grandes volúmenes han dado lugar a bajas tasas de adopción global de la impresión 3D. Esto ha ocurrido pese a que actualmente no se aplican aranceles aduaneros a los archivos de impresión 3D que cruzan fronteras. Pero ¿qué podría cambiar si esos aranceles se convirtieran en la norma?

La impresión 3D suele utilizarse para fabricar objetos personalizados, como alineadores dentales, audífonos y plantillas intermedias de calzado, o bien objetos con formas aparentemente imposibles. Naturalmente, tendemos a centrarnos en la impresión física propiamente dicha. Sin embargo, detrás de escena, los diseños asistidos por computadora (CAD) son los archivos digitales que contienen toda la información necesaria para imprimir el objeto.

En un mundo globalizado, estos archivos digitales suelen cruzar fronteras y se consideran «transmisiones electrónicas». Por ello, quedan comprendidos en una llamada «moratoria» sobre los aranceles a las transmisiones electrónicas, en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC), independientemente de que se consideren bienes o servicios.

La moratoria se remonta a 1998, cuando los Miembros de la OMC acordaron no imponer aranceles aduaneros a las transmisiones electrónicas durante dos años. Desde entonces, se ha prorrogado en cada Conferencia Ministerial de la OMC sin demasiada controversia, hasta hace poco.

A medida que se comercian a través de las fronteras más bienes y servicios digitales, como libros electrónicos, vídeos en streaming y educación en línea, algunos países empezaron a defender que la moratoria se hiciera permanente para facilitar un mayor comercio digital y no digital; otros, entre otros motivos, quieren levantarla para aumentar los ingresos aduaneros.

En diciembre de 2019, los Miembros de la OMC la prorrogaron de nuevo hasta junio de 2020, cuando tendrá lugar en Nur Sultan, Kazajistán, la próxima reunión comercial de alto nivel. En la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), siguen las conversaciones sobre la tributación internacional de las empresas en el contexto de la economía digital; un tema distinto de los aranceles que se pagan en la frontera por productos físicos o virtuales.

A continuación, se plantean algunas preguntas sobre lo que significa la moratoria para la impresión 3D.

¿Qué implicaría mantener la moratoria para la impresión 3D? Suspender la aplicación de aranceles digitales probablemente fomentaría la adopción de la impresión 3D al reducir los costos derivados de las fricciones comerciales. Esto incluso podría impulsar la innovación, ya que los archivos CAD podrían crearse en colaboración a través de las fronteras, por ejemplo, mediante una solución basada en la nube. También podría contribuir a nivelar las condiciones entre países para la adopción de la impresión 3D. No habría aranceles aduaneros que pudieran influir en la manera en que las empresas distribuyen sus cadenas de valor por todo el mundo.

¿Frenarían los aranceles digitales la impresión 3D? Es posible. Además, a medida que la impresión 3D se integre en los procesos de fabricación existentes, es probable que las empresas tengan en cuenta qué países gravan las transmisiones electrónicas al decidir dónde operar. Por tanto, los aranceles digitales no solo afectarían a la adopción de la impresión 3D como ámbito de nicho, sino que tendrían repercusiones más amplias en un espectro más amplio de industrias y en el comercio.

¿Cómo impondrían los países un arancel digital a la impresión 3D? Aplicar aranceles aduaneros a los archivos de impresión 3D exigiría el mismo nivel de control del comercio digital que del comercio físico. Probablemente se necesitarían capacidades tecnológicas para rastrear los flujos digitales, y su disponibilidad podría variar entre países. El costo de adquirir estas capacidades y la aplicación efectiva de aranceles aduaneros a las transmisiones electrónicas también podrían variar y, en algunos casos, ser elevados. Esto es fundamental para evitar que se amplíe la «brecha digital» desde otra perspectiva.

¿Cómo se calcularía el arancel? Los funcionarios de aduanas tendrán que determinar cómo valorar los archivos de impresión 3D. No se trata de una cuestión teórica, ya que ya se han introducido políticas para incluir productos digitales en los sistemas arancelarios nacionales (aunque, por ahora, el arancel es del 0 %).

La primera pregunta es si los archivos de impresión 3D se consideran bienes o servicios. Si se consideran servicios, estos rara vez, si acaso, se gravan en la frontera, y la posibilidad de aplicar aranceles aduaneros dependerá de los compromisos asumidos en virtud del Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios.

Si los archivos de impresión 3D se tratan como bienes, surgen nuevos desafíos. El Acuerdo de Valoración de la OMC utiliza el «valor de transacción» como base principal para determinar el valor en aduana de los bienes, un elemento clave para calcular los aranceles. Este enfoque podría resultar difícil de aplicar a algunos productos digitales. Por ejemplo, el software normalmente no es objeto de una transacción de venta, sino de un acuerdo de licencia para su uso. Los pagos por software pueden hacerse mediante suscripciones, pagos periódicos u otros medios, en lugar de un pago único en el momento de la venta.

El valor de los archivos de impresión 3D podría ser aún más difícil de determinar, pues dependerá del número de impresiones que se realicen posteriormente en el mercado de destino. A partir de un único archivo digital de impresión 3D se puede realizar un número ilimitado de impresiones. Por ello, convendría considerar enfoques alternativos para rastrear el uso futuro de los archivos de impresión 3D —por ejemplo, mediante tecnología de cadena de bloques— con el pago diferido de los aranceles aduaneros.

¿Qué otras opciones hay? El IVA o el impuesto sobre las ventas podrían ser una alternativa más práctica a los aranceles aduaneros. Aplicar el IVA o el impuesto sobre las ventas a los archivos 3D sería viable, ya que el principio de destino goza de amplia aceptación. Algunos países, como Australia, Suiza, India y la Unión Europea, han seguido este camino con el objetivo de lograr equidad en los impuestos al consumo entre los agentes nacionales y extranjeros en las transacciones de comercio digital de bienes y servicios.

En la intersección entre el comercio digital y la política fiscal surgen diversas cuestiones, algunas de las cuales pone de relieve la impresión 3D. Como tecnología en rápido desarrollo, la impresión 3D también tiene repercusiones y plantea desafíos en otros ámbitos, desde la fabricación digital y las cadenas de suministro globales hasta el medioambiente y la sostenibilidad.

En este contexto, el Foro Económico Mundial publicó un Libro Blanco para orientar sobre cómo abordar estos desafíos empresariales y de políticas públicas. Los gobiernos, las empresas y otras partes interesadas pueden empezar a planificar teniendo en cuenta distintos escenarios posibles, a fin de maximizar los beneficios y hacer frente a las disrupciones causadas por el cambio tecnológico.

Lea el informe completo «Impresión 3D: una guía para responsables de la toma de decisiones» aquí.

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