Davos 2026: Discurso especial de Donald J. Trump, presidente de los Estados Unidos de América

Donald J. Trump, President of the United States of America speaks on the third day of Davos 2026.
Donald J. Trump, President of the United States of America speaks on the third day of Davos 2026.Image: World Economic Forum/Benedikt von Loebell
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  • Este blog contiene la transcripción íntegra del discurso especial pronunciado por Donald J. Trump, presidente de los Estados Unidos de América, en la Reunión Anual 2026 del Foro Económico Mundial en Davos.

  • El presidente de EE. UU. abordó temas como el crecimiento económico, la inmigración y los conflictos.

  • Dijo que «no recurrirá a la fuerza» en sus intentos de adquirir Groenlandia.

Esta transcripción se elaboró con IA y posteriormente se editó para mejorar el estilo y la claridad. Las modificaciones no alteran el contenido de las declaraciones del orador.

Bueno, muchas gracias, Larry. Es estupendo volver a la hermosa Davos, Suiza, y dirigirme a tantos respetados líderes empresariales, tantos amigos, unos pocos enemigos y todos los distinguidos invitados. Es un quién es quién, diría yo.

He venido al Foro Económico Mundial de este año con noticias verdaderamente fenomenales de Estados Unidos. Ayer se cumplió el primer aniversario de mi investidura y hoy, tras 12 meses de vuelta en la Casa Blanca, nuestra economía está en auge.

El crecimiento se dispara, la productividad aumenta a toda velocidad, la inversión se eleva, los ingresos suben y la inflación ha sido derrotada. Nuestra frontera, antes abierta y peligrosa, está cerrada y es prácticamente impenetrable, y Estados Unidos atraviesa la recuperación económica más rápida y espectacular de la historia de nuestro país.

Durante la administración Biden, Estados Unidos sufrió la pesadilla de la estanflación, es decir, bajo crecimiento y alta inflación, una receta para la miseria, el fracaso y el declive. Pero ahora, tras apenas un año de mis políticas, estamos viendo exactamente lo contrario: prácticamente nada de inflación y un crecimiento económico extraordinariamente alto; un crecimiento como el que, creo, verán muy pronto, que nuestro país nunca había experimentado, quizá ningún país había experimentado jamás.

En los últimos tres meses, la inflación subyacente ha sido de apenas el 1,6 %. Mientras tanto, se prevé que el crecimiento del cuarto trimestre sea del 5,4 %, muy por encima de lo que había pronosticado cualquiera, salvo yo y unos pocos más. Desde las elecciones, el mercado bursátil ha alcanzado 52 máximos históricos. Así que eso es en un año: 52 récords, que han añadido 9 billones de dólares al valor de las cuentas de jubilación, los planes 401(k) y los ahorros de la gente.

A la gente le va muy bien. Están muy contentos conmigo. Desde mi investidura, hemos sacado de los cupones de alimentos a más de 1,2 millones de personas. Y en cuatro años, Biden consiguió menos de 1 billón de dólares en nuevas inversiones en nuestro país. Piénsenlo: 1 billón, bastante menos que eso.

En cuatro años, hemos conseguido compromisos por la cifra récord de 18 billones de dólares y creemos que, cuando se conozcan las cifras definitivas, estarán más cerca de los 20 billones de dólares en inversiones. Ningún país lo había logrado jamás, ni de lejos.

Hace poco más de un año, bajo los demócratas de la izquierda radical, éramos un país muerto. Ahora somos el país más atractivo del mundo. De hecho, la economía de Estados Unidos va camino de crecer al doble del ritmo que proyectó el FMI [Fondo Monetario Internacional] el pasado abril. Y con mis políticas de crecimiento y aranceles, debería crecer mucho más; de verdad creo que podemos superar ampliamente esa cifra. Y todo esto son excelentes noticias, y es estupendo para todas las naciones.

Estados Unidos es el motor económico del planeta. Y cuando Estados Unidos prospera, prospera el mundo entero. Así ha sido históricamente. Cuando le va mal, le va mal a todos… Todos ustedes nos siguen cuando caemos y cuando subimos. Y hemos llegado a un punto en el que nunca habíamos estado, creo; nunca pensé que pudiéramos lograrlo tan rápido. Mi mayor sorpresa es que pensé que tardaríamos más de un año, quizá un año y un mes, pero ha ocurrido muy rápido.

Esta tarde quiero hablar de cómo hemos logrado este milagro económico y de cómo pretendemos elevar el nivel de vida de nuestros ciudadanos a cotas nunca vistas. Y quizá también de cómo ustedes y los lugares de los que proceden pueden mejorar mucho siguiendo lo que estamos haciendo. Porque algunos lugares de Europa ya ni siquiera son reconocibles, francamente; ya no se reconocen.

Y podemos debatirlo, pero no hay discusión. Amigos vuelven de distintos lugares —no quiero insultar a nadie— y dicen: «No lo reconozco», y no lo dicen en sentido positivo. Lo dicen de forma muy negativa. Y amo a Europa y quiero que le vaya bien, pero no va en la dirección correcta. En las últimas décadas, se convirtió en una opinión generalizada en Washington y en las capitales europeas que la única forma de hacer crecer una economía occidental moderna era aumentar continuamente el gasto público, permitir una migración masiva sin control y mantener importaciones extranjeras interminables.

El consenso era que los llamados trabajos sucios y la industria pesada debían trasladarse a otros lugares, que la energía asequible debía sustituirse por la Nueva Estafa Verde y que se podía sostener a los países importando poblaciones nuevas y completamente distintas desde tierras lejanas.

Ese fue el camino que siguieron, con gran imprudencia, la administración de «Joe el dormilón» Biden y muchos otros gobiernos occidentales, dando la espalda a todo lo que hace que las naciones sean ricas, poderosas y fuertes; y hay muchísimo potencial en muchísimas naciones.

El resultado fueron déficits presupuestarios y comerciales récord y un déficit soberano cada vez mayor, impulsados por la mayor ola de migración masiva de la historia de la humanidad. Nunca habíamos visto nada parecido. Francamente, muchas partes de nuestro mundo están siendo destruidas ante nuestros propios ojos, y los líderes ni siquiera entienden lo que está pasando; y quienes sí lo entienden no hacen nada al respecto.

Prácticamente todos los supuestos expertos predijeron que mis planes para poner fin a este modelo fallido provocarían una recesión mundial y una inflación desbocada. Pero hemos demostrado que se equivocaban. En realidad, ha ocurrido justo lo contrario. En un año, nuestra agenda ha producido una transformación como la que Estados Unidos no veía desde hace más de 100 años.

En vez de cerrar centrales energéticas, las estamos poniendo en marcha. En vez de construir molinos de viento ineficaces y que pierden dinero, los estamos desmantelando y no aprobamos ninguno. En vez de dar poder a los burócratas, los despedimos, y salen a conseguir empleos en el sector privado por dos o tres veces lo que ganaban en el Gobierno. Así que al principio me odiaban cuando los despedimos, y ahora me quieren.

En vez de subir los impuestos a los productores nacionales, los estamos bajando y aumentando los aranceles a países extranjeros para que paguen por el daño que causaron. En 12 meses, hemos eliminado a más de 270.000 burócratas de las nóminas federales, la mayor reducción anual del empleo público desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Nadie pensó que eso ocurriría, pero no teníamos elección. Para hacer grande a un país, no se puede tener a todo el mundo trabajando para el Gobierno federal.

Hemos reducido el gasto federal en 100.000 millones de dólares y recortado el déficit presupuestario federal un 27 % en un solo año. Va a bajar bastante más, lo que reducirá mucho la inflación desde los máximos récord de la administración Biden. Cada mes subía y subía y subía. Prometí eliminar 10 regulaciones antiguas por cada nueva, pero en cambio he eliminado —hasta ahora, de hecho— 129 regulaciones por cada nueva que se aprueba. Así que, cada vez que llegan con una nueva regulación, eliminamos al menos 10. Pero hasta ahora el promedio es de 129, aunque cueste creerlo.

En julio aprobamos los mayores recortes de impuestos de la historia de Estados Unidos, incluida la exención fiscal para las propinas, las horas extra y la Seguridad Social de nuestros excelentes mayores. También establecimos la deducción inmediata del 100 % —esa es la que les gusta— y la amortización acelerada adicional para todos los equipos nuevos y las inversiones de capital, a fin de ayudar a las empresas a expandirse y trasladar la producción a Estados Unidos. Les encanta. Construyen una planta y pueden deducir de inmediato todo su costo, en vez de esperar entre 38 y 41 años, como antes.

Esto es un milagro en marcha. Nadie pensó que ningún país pudiera lograrlo, pero nosotros lo hemos hecho. Fue lo que convirtió mi primer mandato en el mandato de cuatro años más exitoso que jamás hayamos tenido desde el punto de vista financiero. Y ahora hemos ido aún más lejos. Este es un programa de 10 años, no de un año, pero se permite deducirlo todo en un año; antes se tardaban entre 38 y 41 años.

Con los aranceles, hemos reducido drásticamente nuestro creciente déficit comercial, que era el mayor de la historia mundial. Perdíamos más de 1 billón de dólares cada año, y se desperdiciaba. Iba a parar a la basura. Pero en un año reduje nuestro déficit comercial mensual en un asombroso 77 %, y todo esto sin inflación, algo que todos decían que no se podía lograr. Hubo un par de personas brillantes que sí pensaron que estaba haciendo lo correcto. Yo pensaba que estaba haciendo lo correcto. Ahora todos creen que hago lo correcto porque no pueden creer las cifras.

Las exportaciones estadounidenses han aumentado ahora en más de 150.000 millones de dólares, la producción nacional de acero ha subido 300.000 toneladas al mes y se duplicará en los próximos cuatro meses. Se está duplicando y triplicando, y se están construyendo plantas siderúrgicas por todo el país. Nadie pensó que vería eso. La construcción de fábricas ha aumentado un 41 % y esa cifra va a dispararse ahora, porque esto ocurre mientras tramitan sus permisos, y nosotros los hemos concedido muy, muy rápido.

En el proceso, hemos alcanzado acuerdos comerciales históricos con socios que representan el 40 % de todo el comercio de EE. UU.; algunos de los países y empresas más importantes del mundo. También tenemos países como socios: las naciones europeas, Japón y Corea del Sur son nuestros socios. Han cerrado acuerdos enormes con nosotros, especialmente sobre petróleo y gas, y estos acuerdos impulsan el crecimiento y hacen que los mercados bursátiles se disparen, no solo en EE. UU., sino en prácticamente todos los países que vinieron a cerrar un acuerdo. Porque, como han aprendido, cuando Estados Unidos sube, ustedes lo siguen. Se ha convertido en algo habitual.

En Estados Unidos, he puesto fin a las políticas energéticas que destruyen el país, elevan los precios y envían empleos y fábricas a los peores contaminadores del mundo. Y sí que contaminan. Bajo el mandato de «Joe el dormilón» Biden, los nuevos arrendamientos nacionales de petróleo y gas cayeron un 95 %. Piénsenlo. Y se preguntan por qué subía tan rápido la gasolina. La gasolina llegó a superar los 5 dólares por galón y, en algunos lugares, los 7 dólares por galón; además, más de 100 grandes centrales eléctricas fueron cerradas por la fuerza por personas incompetentes que no tenían ni idea de lo que demonios estaban haciendo.

Bajo mi liderazgo, la producción de gas natural de EE. UU. está en un máximo histórico, con mucha diferencia. La producción de petróleo de EE. UU. ha aumentado en 730.000 barriles diarios y la semana pasada conseguimos 50 millones de barriles solo de Venezuela. Venezuela fue durante muchos años un lugar asombroso, pero luego sus políticas la llevaron por mal camino. Hace veinte años era un gran país y ahora tiene problemas. Pero los estamos ayudando y vamos a repartir con ellos esos 50 millones de barriles; ganarán más dinero del que han ganado en mucho tiempo.

A Venezuela le irá fantásticamente bien. Agradecemos toda la cooperación. Hemos estado brindando, hemos estado brindando una gran cooperación. Cuando terminó el ataque, terminó el ataque y dijeron: «Hagamos un acuerdo». Más gente debería hacer eso, pero Venezuela ganará más dinero en los próximos seis meses que en los últimos 20 años. Todas las grandes petroleras vienen con nosotros. Es asombroso. Es algo hermoso de ver.

El liderazgo del país ha sido muy bueno. Han sido muy, muy inteligentes. El precio de la gasolina ya está por debajo de 2,50 dólares por galón en muchos estados, de 2,30 dólares por galón en la mayoría, y pronto el promedio será inferior a 2 dólares por galón en muchos lugares. Ya ha bajado aún más: a 1,95 dólares por galón. En numerosos estados cuesta 1,99 dólares, cifras que nadie había oído en años. De hecho, durante mi administración anterior conseguimos bajarlo hasta más o menos esos niveles,

He firmado una orden para disponer la construcción y aprobación de muchos reactores nucleares nuevos. Vamos a apostar fuerte por la energía nuclear. No era muy partidario porque no me gustaban los riesgos ni el peligro, pero han logrado… los avances que han conseguido en energía nuclear son increíbles, y los avances en seguridad son extraordinarios. Estamos muy volcados en la energía nuclear y ahora podemos tenerla a buenos precios y de forma muy, muy segura.

Y aventajamos con mucho al resto del mundo en IA. Aventajamos mucho a China. Creo que el presidente Xi respeta lo que hemos hecho, en parte porque he permitido que estas grandes empresas, que construyen edificios enormes, generen su propia capacidad eléctrica. Están construyendo sus propias centrales eléctricas, que, sumadas, representan más de lo que hace cualquier país del mundo. Hace poco leí un artículo en The Wall Street Journal que decía que China está generando muchísima energía, y es así. Hay que reconocerlo.

Pero nosotros estamos generando igual o más, y les estamos dejando hacerlo. Me enorgullece mucho. Fue idea mía. Dije: «No pueden generar tanta energía». Necesitábamos más del doble de la energía que actualmente hay en el país solo para abastecer las plantas de IA. Y dije: «No podemos hacerlo. Tenemos una red eléctrica anticuada». Entonces se me ocurrió la idea: «Saben, ustedes son brillantes. Tienen mucho dinero. Veamos qué pueden hacer. Pueden construir sus propias centrales generadoras de electricidad». Me miraron. No me creyeron. Todos los que, creo, están ahora mismo en esta sala, si quieren saber la verdad, no me creyeron. Y dije: «No, no, sí pueden».

Volvieron dos semanas después sin tener la planta. Dijeron: «Pensábamos que bromeaba». Dije: «No, no solo no bromeo, sino que tendrán sus permisos en dos semanas». Siempre digo que la energía nuclear tardará tres semanas, pero la mayoría opta por… optan por petróleo y gas. En algunos casos, incluso por carbón.

Gracias a mi victoria electoral aplastante, Estados Unidos evitó el catastrófico colapso energético que sufrió cada nación europea que siguió la Nueva Estafa Verde, quizá el mayor engaño de la historia. La Nueva Estafa Verde: molinos de viento por todas partes, que destruyen sus tierras. Destruyen sus tierras. Cada vez que dan una vuelta, pierden 1.000 dólares. Se supone que la energía debe generar dinero, no hacerlo perder.

Aquí en Europa hemos visto el destino que la izquierda radical intentó imponer a Estados Unidos. Lo intentaron con todas sus fuerzas. Alemania genera ahora un 22 % menos de electricidad que en 2017, y no es culpa del actual canciller. Está resolviendo el problema. Hará un gran trabajo. Pero lo que hicieron antes de que llegara… Supongo que por eso llegó al poder. Y los precios de la electricidad son un 64 % más altos.

El Reino Unido produce apenas un tercio de la energía total de todas las fuentes que producía en 1999. Piénsenlo: un tercio. Y está situado sobre el mar del Norte, una de las mayores reservas del mundo. Pero no la explota, y esa es una de las razones por las que su energía ha caído a niveles catastróficamente bajos, con precios igual de altos: precios elevados, niveles muy bajos.

Piénsenlo: un tercio, y están situados sobre el mar del Norte. Y les gusta decir: «Bueno, ya saben, está agotado». No está agotado. Quedan recursos para 500 años. Ni siquiera han encontrado el petróleo. El mar del Norte es increíble. No permiten que nadie perfore. Por razones medioambientales, no los dejan perforar. Hacen imposible que las petroleras operen. Se quedan con el 92 % de los ingresos. Así que las petroleras dicen: «No podemos hacerlo». Vinieron a verme y me preguntaron: «¿Puede hacer algo?»

Quiero, quiero que a Europa le vaya bien. Quiero que al Reino Unido le vaya bien. Está asentado sobre una de las mayores fuentes de energía del mundo y no la utiliza. De hecho, sus precios de la electricidad se han disparado un 139 %. Hay molinos de viento por toda Europa. Hay molinos de viento por todas partes, y son un fracaso. Me he dado cuenta de que cuanto más molinos de viento tiene un país, más dinero pierde y peor le va.

China fabrica casi todos los molinos de viento y, sin embargo, no he podido encontrar ningún parque eólico en China. ¿Lo habían pensado alguna vez? Es una buena forma de verlo. Son listos. China es muy lista. Los fabrica. Los vende por una fortuna. Se los vende a los tontos que los compran, pero no los utiliza en su propio país.

Han instalado un par de grandes parques eólicos. Pero no los usan. Solo los instalaron para mostrarle a la gente qué aspecto podrían tener. No gastan. No hacen nada. Usan algo llamado carbón, sobre todo. China apuesta por el carbón. Apuesta por el petróleo y el gas. Está empezando a considerar un poco la energía nuclear y le va muy bien. Aunque gana una fortuna vendiendo los molinos de viento, y creo que, la verdad, no le sorprendería que se dejaran de comprar. Le sorprendía que se siguieran comprando. Se llevaba muy bien conmigo. Le sorprende que la gente siga comprando esos malditos aparatos. Matan a los pájaros. Arruinan sus paisajes. Aparte de eso, me parecen fabulosos; por cierto, los compran los tontos.

Las consecuencias de unas políticas tan destructivas han sido evidentes: menor crecimiento económico, niveles de vida más bajos, menos nacimientos, una migración más perturbadora para la sociedad, mayor vulnerabilidad ante adversarios extranjeros hostiles y ejércitos mucho, mucho más pequeños. A Estados Unidos le importa mucho la gente de Europa. De verdad.

Quiero decir, miren, tengo ascendencia europea: escocesa y alemana. Mi madre es 100 % escocesa. Mi padre, 100 % alemán. Y creemos profundamente en los lazos que compartimos con Europa como civilización. Quiero que le vaya bien. Por eso, cuestiones como la energía, el comercio, la inmigración y el crecimiento económico deben ser prioritarias para cualquiera que quiera un Occidente fuerte y unido. Porque Europa y esos países tienen que hacer lo suyo. Tienen que salir de la cultura que han creado en los últimos 10 años. Es horrible lo que se están haciendo a sí mismos. Se están destruyendo. Son lugares hermosos, hermosos.

Queremos aliados fuertes, no gravemente debilitados. Queremos que Europa sea fuerte. En última instancia, se trata de cuestiones de seguridad nacional, y quizá ningún asunto de actualidad deja más clara la situación que lo que ocurre ahora mismo con Groenlandia. ¿Quieren que diga unas palabras sobre Groenlandia? Iba a dejarlo fuera del discurso, pero pensé que, creo, me habrían valorado muy negativamente.

Tengo un enorme respeto tanto por el pueblo de Groenlandia como por el de Dinamarca, un enorme respeto. Pero todo aliado de la OTAN tiene la obligación de poder defender su propio territorio. Y lo cierto es que ninguna nación ni grupo de naciones está en condiciones de garantizar la seguridad de Groenlandia, salvo Estados Unidos. Somos una gran potencia, mucho más de lo que la gente siquiera entiende. Creo que lo descubrieron hace dos semanas en Venezuela.

Lo vimos en la Segunda Guerra Mundial, cuando Alemania derrotó a Dinamarca tras apenas seis horas de combate, y Dinamarca fue totalmente incapaz de defenderse a sí misma o a Groenlandia. Así que Estados Unidos se vio obligado entonces —lo hicimos, sentimos que teníamos la obligación de hacerlo— a enviar nuestras propias fuerzas para mantener el control del territorio de Groenlandia. Y lo mantuvimos, a un costo y un gasto enormes. No tuvieron ninguna posibilidad de llegar allí, aunque lo intentaron. Dinamarca lo sabe.

Literalmente establecimos bases en Groenlandia para Dinamarca. Luchamos por Dinamarca. No luchábamos por nadie más. Luchábamos para salvarla para Dinamarca. Un gran y hermoso bloque de hielo. Cuesta llamarlo tierra. Es un gran bloque de hielo. Pero salvamos Groenlandia y evitamos con éxito que nuestros enemigos se afianzaran en nuestro hemisferio. Así que también lo hicimos por nosotros. Y después de la guerra, que ganamos, que ganamos por mucho, sin nosotros ahora todos hablarían alemán y quizá un poco de japonés.

Después de la guerra, devolvimos Groenlandia a Dinamarca. ¿Qué tontos fuimos al hacerlo? Pero lo hicimos, la devolvimos. ¿Y ahora qué desagradecidos son? Así que ahora nuestro país y el mundo afrontan riesgos mucho mayores que nunca, por los misiles, por las armas nucleares y por armas de guerra de las que ni siquiera puedo hablar.

Hace dos semanas vieron armas que nadie había oído nombrar. No pudieron dispararnos ni un solo tiro. Dijeron: «¿Qué ha pasado?». Todo estaba desbarajustado. Dijeron: «Los tenemos en la mira. Aprieten el gatillo». Y no pasó nada. No se elevó ningún misil antiaéreo. Uno subió unos 30 pies y se estrelló justo al lado de quienes lo habían lanzado. Dijeron: «¿Qué demonios les pasa a esos sistemas?». Esos sistemas defensivos los fabricaron Rusia y China. Así que supongo que volverán a la mesa de diseño.

Groenlandia es un territorio vasto, casi totalmente deshabitado y sin desarrollar, situado sin defensa en una ubicación estratégica clave entre Estados Unidos, Rusia y China. Está justo ahí, en pleno centro. Casi no tenía importancia cuando la devolvimos. Ya saben, cuando la devolvimos, no era como ahora. No es importante por ningún otro motivo. Ya saben, todo el mundo habla de los minerales; hay tantos lugares… No hay tierras raras. No existe tal cosa como tierras raras. Lo raro es el procesamiento, pero hay muchísimas tierras raras, aunque para llegar a ellas hay que atravesar cientos de pies de hielo.

Esa no es la razón por la que la necesitamos. La necesitamos por la seguridad nacional estratégica y la seguridad internacional. Esta enorme isla desprotegida forma parte de Norteamérica, en la frontera norte del hemisferio occidental. Ese es nuestro territorio. Por tanto, es un interés fundamental de seguridad nacional de los Estados Unidos de América y, de hecho, durante cientos de años nuestra política ha sido impedir que amenazas externas entren en nuestro hemisferio, y lo hemos hecho con gran éxito. Nunca hemos sido más fuertes que ahora.

Por eso los presidentes estadounidenses han intentado comprar Groenlandia durante casi dos siglos. Saben, llevan dos siglos intentándolo. Deberían habérsela quedado después de la Segunda Guerra Mundial, pero entonces había otro presidente. No pasa nada, la gente piensa distinto. Ahora es mucho más necesario que entonces.

Sin embargo, en 2019 Dinamarca dijo que gastaría más de 200 millones de dólares para reforzar las defensas de Groenlandia. Pero, como saben, gastaron menos del 1 % de esa cantidad: el 1 %. No hay ni rastro de Dinamarca allí. Y lo digo con gran respeto por Dinamarca, cuyo pueblo quiero y cuyos dirigentes son muy buenos.

Solo Estados Unidos puede proteger esta enorme extensión de tierra, esta gigantesca masa de hielo, desarrollarla y mejorarla, y hacer que sea buena para Europa y segura para Europa, y buena para nosotros. Por eso estoy buscando iniciar negociaciones de inmediato para volver a hablar de la adquisición de Groenlandia por parte de Estados Unidos, tal como hemos adquirido muchos otros territorios a lo largo de nuestra historia. Como han hecho muchas naciones europeas: han adquirido territorios. No tiene nada de malo. Muchas de ellas. Algunas, en realidad, fueron en sentido inverso, si se fijan. Algunas tenían una riqueza inmensa y vastísimas tierras por todo el mundo. Fueron en sentido inverso. Volvieron a donde habían empezado. Eso también ocurre, pero algunos crecen.

Pero esto no supondría una amenaza para la OTAN. Reforzaría enormemente la seguridad de toda la alianza, la Alianza de la OTAN. Estados Unidos recibe un trato muy injusto por parte de la OTAN. Quiero que lo sepan. Si lo piensan, nadie puede negarlo. Damos muchísimo y recibimos muy poco a cambio. Y llevo muchos años criticando a la OTAN; sin embargo, he hecho más por ayudarla que cualquier otro presidente, y con mucha diferencia, más que cualquier otra persona. No habría OTAN si yo no hubiera intervenido durante mi primer mandato.

La guerra de Ucrania es un ejemplo. Estamos a miles de kilómetros, separados por un océano enorme. Es una guerra que nunca debería haber empezado y no habría empezado si las elecciones presidenciales estadounidenses de 2020 no hubieran sido amañadas. Fueron unas elecciones amañadas. Ahora todo el mundo lo sabe. Se han enterado. Pronto se procesará a personas por lo que hicieron. Probablemente sea una noticia de última hora, pero debería serlo. Fueron unas elecciones amañadas. No se pueden amañar elecciones. Se necesitan fronteras fuertes, elecciones sólidas e, idealmente, una buena prensa. Siempre lo digo: fronteras fuertes, elecciones sólidas, elecciones libres y justas, y medios de comunicación justos.

Los medios de comunicación son terribles. Están muy corrompidos. Son muy parciales, terribles, pero algún día se corregirán, porque están perdiendo toda credibilidad. Piénsenlo: cuando gané por una mayoría aplastante, una victoria enorme —gané en los siete estados indecisos, gané el voto popular, lo gané todo—, solo recibí cobertura negativa. Eso significa que no tienen credibilidad. Y si quieren recuperarla, tendrán que ser justos. Así que se necesita una prensa justa, pero también se necesitan esos otros elementos, y heredé una situación terrible, terrible.

Si se fijan, la frontera estaba abierta, la inflación se disparaba y todo iba mal en Estados Unidos cuando asumí el cargo. Pero también heredé un desastre con Ucrania y Rusia, algo que nunca habría ocurrido. Y conozco muy bien a Putin. Él y yo hablábamos de Ucrania. Era la niña de sus ojos, pero no iba a hacer nada. Le dije: «Vladimir, no lo vas a hacer». Nunca lo habría hecho. Fue terrible lo que ocurrió. Yo también veía que estaba sucediendo. Después de irme, podía ver que estaba sucediendo.

Biden había dado a Ucrania y a la OTAN 350.000 millones de dólares: una suma descomunal, 350.000 millones. Llegué y, al igual que con la frontera sur, la inflación y nuestra economía, dije: «Vaya, este lugar está en problemas», refiriéndome a nuestro país; todas estas cosas estaban fuera de control. Pero la frontera estaba fuera de control. La arreglamos con la frontera más segura de todo el mundo.

Y llevo ya un año trabajando para poner fin a esta guerra, tiempo durante el cual resolví otras ocho guerras. India, Pakistán… He… resolví otras guerras que… Vladimir Putin me llamó. Armenia. Azerbaiyán. Dijo: «No puedo creer que haya resuelto esa». Llevaban 35 años. La resolví en un día. Y el presidente Putin me llamó. Dijo: «Sabe, no puedo creer que trabajara 10 años en esa guerra tratando de resolverla y no pudiera». Le dije: «Hazme un favor. Concéntrate en resolver tu guerra. No te preocupes por esa».

¿Qué obtiene Estados Unidos de todo este trabajo, de todo este dinero, aparte de muerte, destrucción y enormes cantidades de dinero que van a parar a personas que no aprecian lo que hacemos? No aprecian lo que hacemos. Hablo de la OTAN, hablo de Europa. Ellos tienen que ocuparse de Ucrania; nosotros, no. Estados Unidos está muy lejos. Nos separa un océano grande y hermoso. No tenemos nada que ver con eso.

Hasta que llegué, se suponía que la OTAN pagaría solo el 2 % del PIB, pero no pagaban. La mayoría de los países no pagaba nada. Estados Unidos pagaba prácticamente el 100 % de la OTAN. Y acabé con eso. Dije: «No es justo». Pero, aún más importante, conseguí que la OTAN pagara el 5 %, y ahora pagaban, y ahora pagan. Algo que nadie decía que fuera posible. Decían: «Nunca superaremos el 2 %». Pero llegaron al 5 % y ahora pagan el cinco. No pagaban el dos, y ahora pagan el cinco, y eso los hace más fuertes. Y, por cierto, tienen un secretario general excelente, que quizá esté en la sala. Mark, ¿estás aquí? Sí, está aquí. Hola, Mark.

Nunca pedimos nada y nunca recibimos nada. Probablemente no recibiremos nada, a menos que decida usar una fuerza excesiva, en cuyo caso seríamos, francamente, imparables. Pero no lo haré. ¿De acuerdo? Ahora todos dicen: «Ah, qué bien». Probablemente sea la afirmación más importante que he hecho, porque la gente pensaba que usaría la fuerza. Pero no tengo que usarla. No quiero usarla. No la usaré.

Lo único que pide Estados Unidos es un lugar llamado Groenlandia. Ya la teníamos como territorio en fideicomiso, pero, respetuosamente, se la devolvimos a Dinamarca no hace mucho. Después de derrotar a los alemanes, los japoneses, los italianos y a otros en la Segunda Guerra Mundial, se la devolvimos. Entonces éramos una fuerza poderosa, pero ahora somos una fuerza mucho más poderosa.

Después de reconstruir las fuerzas armadas durante mi primer mandato, y de seguir haciéndolo hoy, tenemos un presupuesto de 1,5 billones de dólares. Estamos recuperando los acorazados. Un acorazado es 100 veces más poderoso que los grandes acorazados que vieron en la Segunda Guerra Mundial. Esos barcos grandes, magníficos y preciosos: el Missouri, el Iowa, el Alabama. Porque pensé que quizá podríamos sacarlos de la reserva. Me dijeron: «No, señor, estos barcos son 100…»; piensen en eso: 100 veces más poderosos que esas enormes y magníficas obras de arte que vieron hace tanto tiempo y que todavía ven en televisión. Dicen: «Vaya, qué fuerza»: cada barco, 100 veces más poderoso que los grandes acorazados del pasado. Así que ahí terminó la historia de sacarlos de la reserva.

Así que lo que hemos obtenido de la OTAN es nada, salvo proteger a Europa de la Unión Soviética y ahora de Rusia. Quiero decir, los hemos ayudado durante tantos años y nunca hemos obtenido nada. Salvo que pagamos la OTAN, y pagamos durante muchos años; hasta que llegué, en mi opinión, pagábamos el 100 % de la OTAN, porque ellos no pagaban sus facturas. Y lo único que pedimos es obtener Groenlandia, incluidos los derechos, el título y la propiedad, porque se necesita la propiedad para defenderla. No se puede defender mediante un arrendamiento. En primer lugar, desde el punto de vista jurídico, no se puede defender así, en absoluto. Y, en segundo lugar, psicológicamente, ¿quién demonios querría defender un acuerdo de licencia o un arrendamiento de una gran extensión de hielo en medio del océano, donde, si hay una guerra, gran parte de la acción tendrá lugar en esa masa de hielo? Piénsenlo. Esos misiles pasarían justo por encima del centro de esa masa de hielo.

Lo único que queremos de Dinamarca, por motivos de seguridad nacional e internacional, y para mantener a raya a nuestros enemigos potenciales, tan activos y peligrosos, es esta tierra donde construiremos la mayor Cúpula Dorada jamás construida. Estamos construyendo una Cúpula Dorada que, por su propia naturaleza, defenderá a Canadá.

Por cierto, Canadá recibe de nosotros muchas cosas gratis. También debería estar agradecido, pero no lo está. Vi ayer a su primer ministro; no parecía muy agradecido. Canadá debería estar agradecido a Estados Unidos. Canadá existe gracias a Estados Unidos. Recuérdalo, Mark, la próxima vez que hagas tus declaraciones.

Lo que hicimos por Israel fue asombroso, pero no es nada comparado con lo que tenemos planeado para Estados Unidos, Canadá y el resto del mundo. Construiremos una cúpula sin igual. Lo hicimos, lo hicimos por Israel. Y, por cierto, le dije a Bibi: «Bibi, deja de atribuirte el mérito de la cúpula. Esa es nuestra tecnología. Eso es nuestro». Pero tuvieron mucho valor, fueron buenos combatientes e hicieron un buen trabajo, y eliminamos la amenaza nuclear de Irán de una forma que nadie puede creer. Nadie ha visto nada parecido: eso, Venezuela, acabar con Soleimani, eliminar a al Baghdadi cuando intentó restablecer el ISIS; hicimos muchas cosas. Hice muchas, muchas cosas importantes, todas ejecutadas a la perfección. Todas y cada una se ejecutaron a la perfección. Alguien me dijo que un experto militar me dijo: «Señor, todo lo que ha hecho se ha ejecutado a la perfección». Dije: «Lo sé».

Así que otros presidentes han gastado, ya sea insensatamente o no, billones y billones de dólares en la OTAN y no han obtenido absolutamente nada a cambio. Nunca hemos pedido nada. Siempre ha sido una relación de sentido único. Ahora quieren que los ayudemos con Ucrania. Y déjenme decirles que lo haremos. De verdad estoy ayudando, ni siquiera a ellos; quiero ver… la semana pasada, si lo vieron, murieron 10.000 soldados, pero el mes pasado fueron 31.000 soldados. 31.000: eso equivale a esta sala multiplicada por el número de personas que hay en ella, por 30. Piénsenlo: 30.000 soldados murieron en un mes.

El mes anterior fueron 27.000; el anterior, 28.000; el anterior, 25.000. Es una carnicería allí, y eso es lo que quiero detener. No ayuda a Estados Unidos. Pero son almas. Son jóvenes, muy jóvenes. Parecen, bueno, parecen algunos de ustedes aquí en la primera fila. Van a la guerra. Sus padres están tan orgullosos… «Ahí va»… Dos semanas después reciben una llamada: \A su hijo le han volado la cabeza». Quiero detenerlo. Es una guerra horrible. Es la peor desde la Segunda Guerra Mundial. Si siguen así, superarán la Segunda Guerra Mundial. Las cifras son pasmosas: cuántas personas han perdido. No quieren hablar de ello. Ucrania y Rusia han perdido cantidades enormes.

Y estoy tratando con el presidente Putin, y él quiere llegar a un acuerdo. Creo que estoy tratando con el presidente Zelenskyy, y creo que él quiere llegar a un acuerdo. Me reuniré con él hoy. Puede que esté ahora mismo entre el público. Pero tienen que detener esa guerra, porque muere demasiada gente; muere innecesariamente. Se están perdiendo demasiadas vidas. Esa es la única razón por la que me interesa hacerlo.

Pero al hacerlo, estoy ayudando a Europa. Estoy ayudando a la OTAN, y hasta los últimos días, cuando les hablé de Islandia, me querían. La última vez me llamaron «papá», ¿verdad? Un hombre muy inteligente dijo: «Él es nuestro papá. Está al mando». Yo estaba como al mando. Pasé de estar al mando a ser un ser humano terrible.

Pero ahora lo que pido es un trozo de hielo, frío y mal situado, que puede desempeñar un papel vital en la paz y la protección mundiales. Es una petición muy pequeña comparada con lo que les hemos dado durante muchas, muchas décadas. Pero el problema con la OTAN es que estaremos allí para ellos al 100 %, pero no estoy seguro de que ellos estén allí para nosotros. Si los llamáramos: «Señores, nos están atacando. Estamos bajo el ataque de tal o cual nación», conozco muy bien a todos, y no estoy seguro de que estarían allí. Sé que nosotros estaríamos allí para ellos. No sé si ellos estarían allí para nosotros. Así que, con todo el dinero que gastamos, con toda la sangre, el sudor y las lágrimas, no sé si estarían allí para nosotros. No están ahí para nosotros en Islandia, eso sí puedo asegurarlo. Nuestro mercado bursátil sufrió su primera caída ayer por Islandia.

Así que Islandia ya nos ha costado mucho dinero. Pero esa caída es calderilla comparada con cuánto ha subido, y tenemos un futuro increíble en ese mercado: el mercado bursátil se duplicará. Llegaremos a los 50.000 y el mercado bursátil se duplicará en un período relativamente corto, por todo lo que está ocurriendo.

Pero este es un buen ejemplo: después de dar billones y billones de dólares en defensa a la OTAN y a las naciones europeas, ellas compran nuestras armas. Fabricamos las mejores armas del mundo, pero ahora las fabricaremos más rápido, mucho más rápido. Ya lo vieron. Puse un límite a los salarios y prohibí las recompras de acciones, así como otras cosas que estaban haciendo. Quiero decir, ganaban 50 millones de dólares, pero tardaban tres años en entregarte un misil Patriot. Dije: «Eso no está bien. Mi chófer podría hacer un trabajo mejor, y gana un poco menos de 50». Cobran sueldos enormes.

Si van a cobrar esos sueldos enormes, tendrán que producir mucho más rápido. La buena noticia es que ahora tenemos el mejor equipo del mundo. Empezaremos a fabricarlo mucho más rápido. Van a construir plantas adicionales. Y todo el dinero destinado a recompras de acciones se destinará a construir plantas. Ya no permitiremos que las empresas de defensa recompren acciones. Construirán nuevas plantas para fabricar Tomahawks, Patriots —tenemos el mejor equipo—, F-35 y F-47, el nuevo que está por salir. Dicen que es el avión de combate más devastador de la historia. Quién sabe. Lo llamaron 47; si no me gusta, le quitaré el 47. Me pregunto por qué lo llamaron 47. Hay que pensarlo. Pero si no me gusta, le quitaré ese 47. Se supone que es de sexta generación, el primer avión de sexta generación. Indetectable, como nuestros bombarderos B-2, que eran indetectables y volaron directamente sobre Irán. Eran indetectables, cumplieron su misión y salieron de allí a toda velocidad.

Así que queremos una masa de hielo para proteger al mundo. Y no quieren dárnosla. Nunca hemos pedido nada más, y podríamos habernos quedado con esa tierra, pero no lo hicimos. Así que tienen una elección. Pueden decir «sí» y se lo agradeceremos mucho, o pueden decir «no» y lo recordaremos. Una América fuerte y segura significa una OTAN fuerte, y esa es una de las razones por las que trabajo todos los días para asegurarme de que nuestras fuerzas armadas sean muy poderosas. Nuestras fronteras son muy fuertes y, por encima de todo, nuestra economía es sólida, porque la seguridad nacional exige seguridad y prosperidad económicas, y tenemos la mejor economía que jamás hayamos tenido.

Biden y sus aliados destruyeron nuestra economía y nos dieron quizá la peor inflación de la historia estadounidense. Dicen que fue la peor en 48 años; yo digo que de siempre, pero creo que 48 años equivalen a siempre. Sean 48 años o de siempre, es terrible: le cuesta 33.000 dólares a la familia promedio. Lo que le hicieron a este país nunca debería olvidarse. Es pronto, pero, con mucho, debe ser considerado el peor presidente que hemos tenido.

El autopen causó mucho, la mayor parte del daño. El autopen, porque él era un presidente autopen; no creo que un presidente en su sano juicio hubiera firmado jamás el tipo de cosas que firmó. Pero ahora están bajando los precios de los alimentos, la energía, los billetes de avión, las hipotecas, los alquileres y los pagos de los automóviles, y están bajando rápido.

Heredamos un desastre, pero hemos hecho un trabajo extraordinario en 12 meses. Con mi política de nación más favorecida para los precios de los medicamentos, el costo de los medicamentos con receta está bajando hasta un 90 %. Según cómo se calcule, también se podría decir un 5, 6, 7 u 800 %; hay dos maneras de calcularlo. Pero tenemos una política de nación más favorecida que todos los presidentes querían. Ninguno logró conseguirla. Yo la conseguí, y otros países la aprobaron, y tuve que usar aranceles para lograrlo, porque dijeron: «De ninguna manera».

En otras palabras, una pastilla que cuesta el 10 % en Londres cuesta 130 dólares; piensen que cuesta 10 dólares en Londres y 130 en Nueva York o Los Ángeles. Y yo decía: «Vaya, eso está mal». Amigos míos me decían: «Sabes, vamos a Londres. Puedes comprar estas cosas por casi nada. Vamos por todo el mundo. Podemos comprarlas por casi nada». Porque, básicamente, Estados Unidos subvencionaba a todas las naciones del mundo, porque los presidentes les permitieron salirse con la suya. Se volvió muy difícil.

Así que, cuando llamé a Emmanuel Macron… Ayer lo vi con esas hermosas gafas de sol. ¿Qué demonios pasó?… Pero vi que intentaba mostrarse duro. Pero él pagaba 10 dólares por una pastilla, y le dije: «Emmanuel, y todas las grandes empresas farmacéuticas están totalmente de acuerdo. Por cierto, no fue fácil. Son duras, inteligentes. Llevaban mucho tiempo saliéndose con la suya con esa estafa, pero renunciaron a ella. Pero dijeron: “Nunca conseguirás que los países lo aprueben”. Dije: “¿Por qué?” Porque no lo harán. Siempre decían: “No pagaremos más. Que Estados Unidos pague el resto”. Así que, con los años, ellos se mantuvieron igual y nosotros no dejamos de subir, subir y subir. Y, quiero decir, pagábamos 13, 14, 15 veces más que ciertos países».

Así que dije: «No, lo aprobarán, al 100 %». «Señor, nunca conseguirá que lo aprueben». Dije: «Se lo garantizo». Pero, de hecho, empecé con Emmanuel, que probablemente también esté en la sala. Y me cae bien. De verdad me cae bien. Cuesta creerlo, ¿no? Y le dije: «Emmanuel, tendrás que subir el precio de esa pastilla a 20 dólares, quizá 30. Piénsalo: eso significa duplicar el precio de los medicamentos con receta. Quizá triplicarlo. Quizá cuadruplicarlo. No es fácil».

«No, no. Donald, no lo haré». Le dije: «Sí, lo harás, al 100 %». Él dijo: «No, no, no, me estás pidiendo que lo duplique». Le dije: «Emmanuel, llevas 30 años aprovechándote de Estados Unidos con los medicamentos con receta. De verdad deberías hacerlo, y lo harás, no me cabe duda. De hecho, estoy 100 % seguro de que lo harás». «No, no, no, no lo haré».

Porque, sí, siendo justos, significa duplicar o triplicar. Como el resto del mundo es más grande que Estados Unidos, no es que nos encontremos a mitad de camino: ustedes solo tienen que subir un poco y nosotros bajamos mucho. Ellos suben un poco, nosotros bajamos mucho. Así que nosotros estamos en 130 dólares y ellos en 10. Puede que tengan que subir a 20 o 30, no más». Le dije: «Emmanuel, vas a duplicarlo o triplicarlo». «No, no, no». Le dije: «Te lo digo, Emmanuel: la respuesta es que lo harás. Lo harás pronto. Si no, impondré un arancel del 25 % a todo lo que vendas en Estados Unidos y un arancel del 100 % a tus vinos y champanes. Eso es unas 10 veces más de lo que te estoy pidiendo, y lo harás. No quiero hacerlo público, pero quizá me obligues». «No, no, Donald, lo haré. Lo haré».

De media, me llevó tres minutos por país decir lo mismo: «Lo harás». Todos dijeron: «No, no, no, no lo haré. Me pide que duplique el costo de los medicamentos con receta». Dije: «Así es, porque llevan 30 años estafándonos». Y dijeron: «No lo haremos». Dije: «Está bien. El lunes por la mañana imponemos un arancel del 25, 30, 50…». Di cifras distintas para distintos países.

También estamos hablando de seguridad nacional; no podemos fracasar. No vamos a subvencionar al mundo entero. Y todos esos países han aceptado hacerlo. Así que una de las cosas más importantes que he hecho es que ahora tenemos la política de nación más favorecida: pagaremos el precio más bajo de todo el mundo. Así que los precios de nuestros medicamentos bajarán un pasmoso 90 %. De nuevo, se podría decir un 1.000 %, un 2.000 %, según cómo se quiera calcular, pero usaremos la forma que prefieren las noticias falsas, porque suena… ¿se imaginan? Una reducción del 90 % suena mucho peor. Pero los precios de los medicamentos bajarán enormemente en todas las naciones, y agradezco que lo hagan, pero lo hicieron.

Siendo justos, sin aranceles no habría podido lograrlo. Tras bajar 3.000 dólares con Biden, los ingresos reales en Estados Unidos han subido 2.000, 3.000 e incluso 5.000 dólares o más. La propiedad de una vivienda siempre ha sido un símbolo de la salud y el vigor de la sociedad estadounidense, pero durante la era Biden ese objetivo quedó fuera del alcance de millones y millones de personas, porque las tasas de interés subieron muchísimo.

Hoy estoy tomando medidas para recuperar este pilar del sueño americano. En los últimos años, los gigantes de Wall Street y las firmas de inversión institucional —muchos de ustedes están aquí; muchos son buenos amigos míos, muchos me apoyan; lamento hacer esto, lo siento mucho— han encarecido la vivienda al comprar cientos de miles de casas unifamiliares, y ha sido una gran inversión para ellos. A menudo, hasta el 10 % de las casas del mercado. Saben, lo curioso es que una persona no puede deducir la depreciación de una casa, pero cuando una empresa la compra, sí puede. De acuerdo, eso también tendremos que analizarlo. No sé si mucha gente piensa en eso.

Compras una sociedad. Compran 500 casas. Compran cientos de miles. Compran 500 casas. Pueden deducir la depreciación. Una persona se esfuerza y trabaja y compra una casa; no puede. Pero las casas se construyen para las personas, no para las empresas, y Estados Unidos no se convertirá en una nación de inquilinos. No vamos a permitirlo. Por eso he firmado una orden ejecutiva que prohíbe a los grandes inversores institucionales comprar viviendas unifamiliares. Simplemente no es justo para el público. No pueden, no pueden comprar una casa. Y pido al Congreso que convierta esa prohibición en ley permanente, y creo que lo hará

Uno de los mayores obstáculos para ahorrar para el pago inicial ha sido el aumento vertiginoso de la deuda de las tarjetas de crédito. El margen de beneficio de las compañías de tarjetas de crédito supera ahora el 50 %, uno de los más altos. Y cobran a los estadounidenses tasas de interés del 28 %, 30 %, 31 %, 32 %; ¿qué pasó con la usura? Así que, para ayudar a nuestros ciudadanos a recuperarse del desastre de Biden, todo causado por este presidente horrible, sencillamente horrible, estoy pidiendo al Congreso que limite las tasas de interés de las tarjetas de crédito al 10 % durante un año. Y esto ayudará a millones de estadounidenses a ahorrar para una vivienda. No tienen ni idea de que están pagando un 28 %; se atrasan un poco en el pago y acaban perdiendo la casa. Es terrible.

Para impulsar la innovación, el ahorro y la financiación, también estoy trabajando para garantizar que Estados Unidos siga siendo la capital mundial de las criptomonedas. Y con ese fin, el año pasado promulgué la histórica Ley GENIUS. Ahora el Congreso está trabajando muy duro en la legislación sobre la estructura del mercado de las criptomonedas, el bitcoin y todo lo demás, que espero firmar muy pronto, abriendo nuevas vías para que los estadounidenses alcancen la libertad financiera.

Y lo hice por dos motivos. En primer lugar, pensé que era políticamente conveniente, y lo fue: recibí un apoyo político tremendo. Pero, más importante aún, China también quería ese mercado. Es igual que con la IA, y creo que tenemos ese mercado bastante bien asegurado. Si no lo hubiera hecho… Ya saben, Biden estaba totalmente en contra, hasta poco antes de las elecciones, cuando se dieron cuenta de que, ya saben, millones de personas votaban en su contra por las criptomonedas, y de repente les gustaron muchísimo, pero ya era demasiado tarde. Lo echaron a perder. Pero es algo popular políticamente y, mucho más importante, tenemos que asegurarnos de que China no se apodere de ello, porque una vez que lo haga, no podremos recuperarlo. Así que me honra haberlo hecho.

Por último, he dado instrucciones a instituciones respaldadas por el Gobierno para que compren hasta 200.000 millones de dólares en bonos hipotecarios a fin de bajar las tasas de interés. Y anunciaré un nuevo presidente de la Reserva Federal en un futuro no muy lejano. Creo que hará un muy buen trabajo. Por ejemplo, cedió parte de eso. Sí que lo cedió. Así que tenemos algo, conseguimos algo, pero alguien muy respetado. Todos son respetados. Todos son estupendos. Todos los que entrevisté son estupendos. Creo que cualquiera podría hacer un trabajo fantástico. El problema es que cambian cuando consiguen el puesto; lo hacen. Dijeron todo lo que quería oír y luego consiguen el puesto, quedan en funciones durante seis años, consiguen el puesto y, de repente: «Subamos un poco las tasas». Los llamo: «Señor, preferiríamos no hablar de esto». Es increíble cómo cambia la gente cuando consigue el puesto. Es una pena, cierta deslealtad, pero tienen que hacer lo que creen que es correcto.

Ahora tenemos un presidente terrible, Jerome «Demasiado tarde» Powell. Siempre llega demasiado tarde y se demora mucho con las tasas de interés, salvo antes de las elecciones, cuando le vino muy bien a la otra parte. Así que vamos a tener a alguien estupendo y esperamos que haga bien su trabajo. La semana pasada, la tasa hipotecaria media a 30 años cayó por debajo del 6 % por primera vez en muchos años. Otro factor importante que elevó los costos de la vivienda fue la invasión masiva de nuestras fronteras.

Y tengo que decir una cosa sobre la vivienda, porque nadie lo dice jamás. Soy muy protector con quienes ya tienen una casa, y tenemos millones y millones y millones de ellos. Y, como hemos tenido una racha tan buena, el valor de las viviendas ha subido enormemente. Y estas personas se han enriquecido. No eran ricas; se han enriquecido gracias a su casa. Y cada vez que hacen que comprar una casa barata sea más y más y más asequible para alguien, en realidad perjudican el valor de esas casas, obviamente, porque una cosa va de la mano de la otra. Y no quiero hacer nada que perjudique el valor de las viviendas de quienes tienen una casa y, por primera vez en su vida, recorren las calles de la ciudad en la que viven, muy orgullosos de que su casa valga entre 500.000 y 700.000 dólares.

Ahora bien, si de verdad quisiera hundir el mercado inmobiliario, podría hacerlo tan rápido que la gente podría comprar casas, pero arruinaría a muchas personas que ya tienen una. En algunos casos, han hipotecado su casa, y la hipoteca sería muy baja; de repente, sin que haya ningún cambio, la hipoteca se vuelve muy alta y terminan perdiendo la casa. No voy a perjudicarlos. Hablo con Scott, que está haciendo un trabajo fantástico, y con Howard, que está haciendo un trabajo fantástico, y con toda mi gente, y siempre digo: «Miren, ya saben, puedo hundir el mercado por completo. Podemos bajar las tasas de interés a un nivel…». Y eso sí que queremos hacerlo: es natural y bueno para todos.

Ya saben, las tasas de interés deberían ser mucho más bajas de lo que son. Deberían. Deberíamos pagar la tasa de interés más baja de cualquier país del mundo, porque sin Estados Unidos no hay país. Quiero decir, me pasó algo con Suiza. Estamos en Suiza, casualmente. Quizá les cuente una historia breve.

Pero no pagaban nada. Fabrican relojes preciosos, relojes magníficos, Rolex y todos los demás; no pagaban nada a Estados Unidos cuando enviaban sus productos. Y teníamos un déficit de 41.000 millones de dólares, 41.000 millones con este lugar tan hermoso —volé por encima, ¿no es bonito?—. Así que dije: «Pongámosles un arancel del 30 % para recuperar algo. No todo, ni mucho menos. Seguimos teniendo un déficit, un déficit grande». Tenemos 40, 41 millones. Es un déficit grande. Y dije: «Pongamos un arancel». Distintos aranceles, distintos lugares; todos ustedes están sujetos a ellos, en algunos casos son víctimas de ellos. Pero, al final, es justo, y la mayoría de ustedes lo entiende.

Pero impusimos un arancel del 30 % a Suiza y se desató el infierno. Llamaban, no se imaginan cuánto. Y conozco a muchísimas personas de Suiza, un lugar increíble, un lugar increíblemente brillante, pero no me había dado cuenta de que solo les va bien gracias a nosotros. Y hay muchos otros ejemplos; quiero decir, nosotros, probablemente otros lugares también, pero la mayoría del dinero que ganan se debe a nosotros, porque nunca les cobramos nada.

Así que vienen, venden sus relojes, sin aranceles, sin nada. Se van. Ganan 41.000 millones de dólares solo con nosotros. Así que dije: «No, no podemos hacer eso». Iba a plantearlo, pero aun así tendríamos un déficit bastante considerable. Lo subí al 30 % y, creo, la primera ministra —no creo que presidenta, creo que primera ministra— llamó. Era una mujer, y se repetía muchísimo. Dijo: «No, no, no, no puede hacer eso. El 30 %, no puede hacerlo. Somos un país pequeño, pequeño». Le dije: «Sí, pero tienen un déficit grande, grande. Puede que sean pequeños, pero tienen un déficit mayor que el de países grandes». Dije: «No, no, no, por favor. No puede hacerlo». Siguió diciendo lo mismo una y otra vez: «Somos un país pequeño». Le dije: «Pero son un país grande en términos de…». Y, para ser sincero, me cayó mal. Y dije: «Muy bien, gracias, señora, se lo agradezco. No haga eso. Muchas gracias, señora».

Y lo subí al 39 %, y entonces sí que se desató el infierno. Recibí visitas de todo el mundo. Rolex vino a verme; todos vinieron a verme. Pero me di cuenta y lo reduje porque no quiero perjudicar a la gente. No quiero perjudicarlos. Y lo bajamos a un nivel menor. Eso no significa que no vaya a subir, pero lo bajamos a un nivel menor; ahora pagan aranceles.

Pero, pero me di cuenta de que hay muchos lugares así, donde hacen una fortuna gracias a Estados Unidos. Sin Estados Unidos, no ganarían nada. Piénsenlo. Suiza ganó 41.000 millones de dólares gracias a nosotros. Y, como ella dijo, es un lugar pequeño. Y me di cuenta de eso, no sé por qué estaba tan… porque ella era tan agresiva. Y en esa conversación me di cuenta de que Estados Unidos mantiene a flote al mundo entero. Hay muchos lugares; podría mencionar seis o siete, solo entre la gente de esta pequeña zona. Los conozco a todos; están, como quien dice, mirando hacia abajo. No quieren verme ni mirarme a los ojos. Pero se aprovecharon de todos; todo el mundo se aprovechó de Estados Unidos.

Pero he sido muy justo y les impuse un arancel, y estuvo bien, pero me di cuenta de que sin nosotros, Suiza ya no sería Suiza. Sin nosotros, ninguno de los países representados aquí sería lo que es. Y queremos trabajar con los países. Queremos trabajar con ellos. No buscamos destruirlos. Podría haber dicho 39 o 40 %, podría haber dicho: «Quiero un arancel del 70 %», y entonces ganaríamos dinero con Suiza. Pero probablemente Suiza habría quedado destruida, destruida económicamente. No quiero hacer eso.

Pero deberíamos pagar la tasa de interés más baja de todos. Espero que Scott esté escuchando esto, porque deberíamos pagar la tasa de interés más baja de todos. Sin nosotros, sin nosotros, la mayoría de los países ni siquiera funcionan. Y luego está el factor de protección. Sin nuestro ejército, que es con mucho el mejor del mundo, sin nuestro ejército, tendrían amenazas que jamás, jamás creerían. No se imaginan que no tienen amenazas gracias a nosotros, y eso se debe a la OTAN.

Otra cosa, y tengo que decirla porque es muy importante: antes solía decir: «Soy el más joven de la sala». Ahora estoy entre los mayores. Me cuesta decirlo. No me siento viejo, pero estoy entre los mayores. Pero recuerdo que no hace mucho, hace 20, 25 años, cuando llegaban buenas noticias sobre, digamos, Estados Unidos: «Estados Unidos tuvo un trimestre excelente». «Estados Unidos tuvo un mes excelente». Todas las acciones subían, y así es como debe ser.

Ahora, cuando dicen: «Estados Unidos tuvo un trimestre récord, es increíble lo bien que le va», todas las acciones se desploman porque dicen: «Ay, no, inflación, inflación, van a subir las tasas de interés». Y lo hacen algunos de estos estúpidos como Powell. Suben las tasas de interés. Lo que hacen es impedir que ustedes tengan éxito. Antes, cuando teníamos un trimestre excelente, un mes excelente, grandes ganancias, algo excelente, cualquier buena noticia, la bolsa subía. Así será de nuevo; tenemos que lograrlo otra vez, porque así es como debe ser.

Ahora, cuando tenemos un mes excelente, quieren acabar con él. Lo hicimos con más del 5 %, y la gente se sorprendió. Deberíamos llegar al 20 %; podríamos llegar al 25 %. Cuando anunciamos buenas cifras, la razón es que están aterrados de la inflación. Y el crecimiento no significa inflación. Hemos tenido un crecimiento tremendo con una inflación muy baja. De hecho, el crecimiento puede combatir la inflación, si es un crecimiento adecuado. Así que queremos volver a los días en que anunciábamos cifras excelentes.

Porque vamos a anunciar resultados fenomenales… ya saben, todas estas fábricas que se están construyendo a un ritmo récord; ahora mismo se están creando miles de empresas. Recuerden: se han invertido 18 billones de dólares. Creo que la segunda cifra es tres, y eso fue China hace muchos años. Inversiones en el país desde el extranjero: 18 billones, algo que nunca, nadie había visto. Y ese es dinero que entra y construye cosas, fábricas. Se están creando miles de empresas, miles. Cientos de grandes fábricas.

Las plantas automotrices están regresando a Estados Unidos. Vienen de Canadá. Vienen de México, de Japón. Japón está viniendo a construir plantas aquí para evitar los aranceles. Vienen de China. Vienen de todo el mundo. Ahora se están construyendo más plantas automotrices que nunca, incluso en el apogeo de las décadas de 1940 y 1950. Y son más grandes. Ya no hacen renovaciones, cuando toman una vieja… la derriban y construyen una planta completamente nueva, supermoderna. Pero está ocurriendo a una escala que nadie había visto jamás.

En 2024, Estados Unidos construyó menos de 2 millones de viviendas nuevas, pero Biden admitió a más de 8 millones de nuevos migrantes, y esos días han terminado. En 2025, por primera vez en 50 años, Estados Unidos registró migración inversa. Vaya, eso estuvo bien, y eran delincuentes a quienes sacaban de nuestro país. Porque permitieron que entraran en nuestro país personas procedentes de cárceles, pandillas, narcotraficantes, asesinos: 11.888 asesinos. Hemos expulsado a la mayoría.

Y luego la gente estúpida de la dirigencia de Minnesota golpea a los agentes del ICE. En realidad estamos ayudando muchísimo a Minnesota, pero no lo agradecen. La mayoría de los lugares sí. ¿Saben que Washington D. C. es ahora el lugar más seguro de Estados Unidos? Antes era muy peligroso caminar por allí, y ahora pueden caminar con su esposa y sus hijos por el centro de la ciudad. Ahora mismo, Washington D. C. es tan seguro como se puede estar. Tengo que reconocer que era uno de los lugares menos seguros; enviamos al ejército, a la Guardia Nacional. En dos meses, estaba estupendo. En tres meses, era como un lugar realmente estupendo, seguro y hermoso. Incluso se ha limpiado. Ya no hay grafitis. Ya no hay vallas. Ya no tenemos que preocuparnos por las vallas. En todos los lugares, han cortado el césped y en muchos casos lo han sustituido por césped nuevo; todo eso ocurrirá en primavera.

Pero Washington D. C. vuelve a ser hermoso y seguro. Están abriendo restaurantes nuevos. Antes todos cerraban; ahora no se puede entrar en un restaurante. Todos los restaurantes de Washington D. C. están abriendo. Memphis también. Memphis, Tennessee; Nueva Orleans, Luisiana. Llevamos tres semanas allí. Hemos reducido la delincuencia en un 64 %. Dentro de otro mes, prácticamente no habrá delincuencia allí. Podemos hacerlo en todas partes. Vamos a ayudar a la gente de California. Queremos que no haya delincuencia. Sé que Gavin estuvo aquí. Cuando era presidente, me llevaba muy bien con Gavin. Gavin es un buen tipo, y vamos a… si lo necesitara, lo haría en un instante. Me encantaría ver… Los ayudamos mucho en Los Ángeles, mucho, al principio, al principio de mi mandato, cuando tuvieron algunos problemas. Pero nos encantaría hacerlo.

Diría esto: si fuera un gobernador demócrata o lo que fuera, llamaría a Trump y le diría: «Ven y haz que quedemos bien», porque estamos reduciendo la delincuencia hasta casi eliminarla. Y estamos sacando a personas, delincuentes reincidentes que solo van a hacer cosas malas, y las estamos devolviendo a sus países. Pero donde lo hemos hecho, ha sido increíble, y tenemos capacidad para hacerlo a una escala mucho mayor.

Estamos excluyendo a los extranjeros en situación irregular de la asistencia social y de otras prestaciones del Gobierno, y he ordenado que, con efecto inmediato, no se hagan más pagos a las ciudades santuario, porque en realidad solo son refugios para delincuentes. De verdad protegen a los delincuentes, y son esas personas las que tenemos que sacar del país: asesinos, narcotraficantes, enfermos mentales. Vaciaron sus instituciones psiquiátricas en Estados Unidos. Y, a pesar de eso, tenemos las cifras de delincuencia más bajas de la historia del país. Acaban de publicarse.

Pero igual de importante es que estamos tomando medidas contra un fraude de más de 19.000 millones de dólares que robaron unos bandidos somalíes. ¿Pueden creer que Somalia… resultó tener un coeficiente intelectual más alto de lo que pensábamos? Y decimos: esta gente tiene un coeficiente intelectual bajo; ¿cómo van a Minnesota y roban todo ese dinero? Y tenemos, ya saben, a sus piratas; son buenos piratas, ¿verdad?, pero los sacamos del agua a tiros, igual que hacemos con las lanchas de narcotraficantes.

Últimamente no están pirateando muchos barcos, ¿se han fijado? Cuando salen en esas embarcaciones, quieren apoderarse de un petrolero valorado en 1.500 millones de dólares y cargado de petróleo, y dicen: «Vamos a volar su barco». Tienen armas poderosas. Disparas al costado del barco y lo vuelas entero. Las aseguradoras están aterradas, así que dicen: «Denles el barco. Les daremos dinero en su lugar». Y yo no hago eso. Los sacamos del agua a tiros. Los vemos salir y los sacamos del agua a tiros. Ya casi no tenemos piratas. Si los hay, no estarán allí mucho tiempo.

Hemos reducido los ataques contra las embarcaciones cargadas de drogas, incluidos los submarinos. ¿Pueden creer que en realidad compran unos pequeños… los llaman minisubmarinos; son muy rápidos. Están hechos para transportar drogas. Hemos destruido dos. Los demócratas dicen: «Estaban pescando. Han arruinado la pesca de alguien». Yo diría que un submarino no es un barco pesquero. No se pesca en él. Pero hemos reducido en un 97,2 % las drogas que llegan por agua, por los océanos, por el mar. Piénsenlo. Y de hecho digo: «¿Quién diablos es ese 3 %?», porque no querría estar en ninguno de esos barcos. Los hemos reducido y ahora vamos a empezar en tierra. Lo vamos a eliminar todo. La parte terrestre es fácil; lo que hicimos en el mar es increíble, y ese es nuestro gran ejército.

La situación en Minnesota nos recuerda que Occidente no puede importar en masa culturas extranjeras que nunca han logrado construir una sociedad propia próspera. Quiero decir, estamos recibiendo personas de Somalia, y Somalia es un Estado fallido… no es una nación, no tiene gobierno, ni policía, ni fuerzas armadas… no tiene nada. Y luego tenemos a esta congresista falsa, de quien acaban de informar que tiene un patrimonio de 30 millones de dólares; ¿pueden creerlo? Ilhan Omar, hablando de la Constitución que me otorga… viene de un país que no es un país y nos dice cómo gobernar Estados Unidos. No podrá salirse con la suya por mucho más tiempo, se lo aseguro.

La explosión de prosperidad, conclusión y progreso que construyó Occidente no provino de nuestros códigos tributarios; en última instancia, provino de nuestra cultura tan especial. Esta es la valiosa herencia que comparten Estados Unidos y Europa. La compartimos. La compartimos. Tenemos que mantenerla fuerte. Tenemos que volvernos más fuertes, más exitosos y más prósperos que nunca. Tenemos que defender esa cultura y redescubrir el espíritu que elevó a Occidente desde las profundidades de la Edad Media hasta la cúspide de los logros humanos.

Vivimos en un período increíble y cambiante. Es un momento increíble, pero tenemos que aprovechar el momento en que estamos. Tenemos en nuestras manos tecnologías que nuestros antepasados apenas podrían… Quiero decir, ni siquiera habrían podido soñar algunas de las cosas que vemos hoy. Y se producen con tanta rapidez. Quiero decir, hace dos años nadie había oído hablar de la IA, y ahora todo el mundo habla de ella. Y puede tener usos muy buenos. También puede tener usos peligrosos, y por eso tenemos que estar alerta. Pero gracias a ella están ocurriendo cosas, y llevamos una gran ventaja. Nos va muy bien.

Pero ante nosotros hay oportunidades más grandes y grandiosas que nunca en la historia de la humanidad. Los pioneros están en esta sala. Muchos de ustedes son verdaderos pioneros. Son personas realmente brillantes, brillantes. Solo su capacidad para conseguir una entrada es brillante, porque hay unas 50 personas por cada asiento. No sé qué… Ese es Larry. Todo lo que toca Larry se convierte en oro. Hizo que esto tuviera mucho éxito. Pero ustedes están en esta sala, y algunos son los mejores líderes del mundo. Son las mentes más brillantes del mundo. Y el futuro no tiene límites. Y en gran medida es gracias a ustedes, o… tenemos que protegerlos y apreciarlos.

Siempre digo que tenemos que apreciar a nuestra gente brillante, porque no hay mucha. Así que, juntos, con confianza, audacia y perseverancia, elevemos a nuestro pueblo, hagamos crecer nuestras economías, defendamos nuestro destino común y construyamos para nuestros ciudadanos un futuro más ambicioso, más emocionante, más inspirador y más grandioso que todo lo que el mundo haya visto. Estamos en condiciones de hacer cosas que nadie más había siquiera imaginado.

Y muchas de las personas que están en esta sala son quienes lo están haciendo, y quiero felicitarlas. Estoy con ustedes en todo momento; pueden hacer cosas que nadie más siquiera puede imaginar. Así que los felicito por su enorme éxito. Y Estados Unidos ha vuelto, más grande, más fuerte y mejor que nunca; nos veremos por ahí. Muchas gracias a todos. Muchas gracias.

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