En Davos 2023, la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, instó a las autoridades financieras a mantenerse realistas respecto al año que viene.
“Mantenerse firmes. Mi mensaje es que la situación es menos mala de lo que temíamos hace un par de meses, pero menos mala no significa todavía buena.”
Persisten los riesgos, afirmó en la sesión de Perspectivas Económicas Mundiales celebrada en Davos 2023.
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) ha instado a la comunidad internacional a mantenerse realista respecto a las perspectivas de una recuperación económica.
En la Reunión Anual del Foro Económico Mundial en Davos y más allá, se está abriendo paso un clima de optimismo cauteloso respecto al futuro económico mundial. La inflación parece estar estabilizándose y se prevé un crecimiento moderado, en lugar de una recesión en toda regla, incluso por parte de los economistas que participan en Davos.
Al intervenir en la sesión de clausura de la Reunión Anual del Foro, Perspectivas Económicas Mundiales: ¿Es este el fin de una era?, Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, ha instado a mostrar realismo ante esas predicciones y ha pedido encarecidamente a las autoridades monetarias que “se mantengan firmes”.
“Mantenerse en el término medio del realismo”
Georgieva afirmó: “Mantenerse firmes. Mi mensaje es que la situación es menos mala de lo que temíamos hace un par de meses, pero menos mala no significa todavía buena. Permítanme empezar por lo que ha mejorado y por qué debemos ser cautelosos. Lo que ha mejorado es que la inflación parece haber empezado a moverse en la dirección correcta, es decir, a la baja.”
“Lo que ha mejorado es la perspectiva de que China impulse el crecimiento.
“Proyectamos un 2,7 % para el mundo. Es posible que esta cifra se corrija algo en un par de días... Lo positivo es que hemos constatado de forma evidente que la solidez de los mercados laborales se traduce en el gasto de los consumidores y mantiene la economía en marcha.”
No obstante, reiteró su llamamiento a la cautela, dejando claro que las perspectivas económicas mundiales siguen siendo desfavorables.
“¿Por qué debemos ser cautelosos? Pues bien, en primer lugar, un crecimiento del 2,7 %, si esta es la cifra que alcanzamos, en absoluto es fabuloso. Es la tercera tasa de crecimiento más baja de las últimas décadas, tras la crisis financiera mundial y la COVID. No es nada bueno.”
También advirtió de que una economía china resurgente, que permaneció inactiva durante tres años a causa de la pandemia, podría avivar la inflación justo cuando el resto del mundo parecía estar consiguiendo controlarla.
“¿Y si la buena noticia de que China crezca más deprisa se traduce en un encarecimiento de los precios del petróleo y el gas que presione sobre la inflación?”
“Mantenerse en el término medio del realismo”, dijo Georgieva, “es lo que parece beneficiar al mundo”.
Aunque las economías dieron muestras de recuperación, la directora gerente del FMI advirtió de que la guerra en Ucrania sigue representando un “enorme riesgo” para la confianza en todas partes, pero especialmente en Europa. También subrayó el riesgo de que vuelva el desempleo, y añadió: “Para un consumidor no es lo mismo sufrir una crisis del coste de la vida con empleo que sufrirla sin empleo”.
El peligro de la fragmentación
También lanzó una severa advertencia sobre la posibilidad de que la fragmentación del comercio mundial frene o incluso revierta la frágil recuperación económica global.
Sobre las cadenas de suministro, afirmó: “Si diversificamos de forma racional, el coste de este ajuste sería bajo. Lo ciframos en un 0,2 % del PIB. Si nos comportamos como un elefante en una cacharrería y destrozamos el comercio que ha sido motor del crecimiento durante tantas décadas, las pérdidas pueden elevarse hasta un 7 % del PIB: 7 billones de dólares.”
Instó a las autoridades a: “Ser pragmáticas, colaborar y hacer lo correcto. Mantener la economía mundial integrada en beneficio de todos nosotros.”





