La Reunión Anual del Foro Económico Mundial de 2022 se celebra en Davos, Suiza, del 23 al 26 de mayo.
Por primera vez no se celebra en enero, pero la guerra en Ucrania y la convulsión económica mundial también harán que, en muchos sentidos, sea un acontecimiento sin precedentes.
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La Reunión Anual del Foro Económico Mundial, que reúne a líderes y expertos de todo el mundo, suele celebrarse a principios de año. La COVID-19 impidió que se celebrara en persona durante los dos últimos años y, por primera vez, la reunión de Davos 2022 tiene lugar en mayo. Pero, como afirma el presidente del Foro, Borge Brende, en este pódcast de adelanto, la falta de nieve no es la principal razón por la que este Davos será diferente a todos los demás.
Esta es la transcripción del episodio.
Robin Pomeroy: Mientras grabo esto, estoy haciendo la maleta para ir a Davos: un largo viaje en tren hasta los Alpes suizos.
No meteré en la maleta mis botas de nieve ni un abrigo grueso, como sería de rigor en cualquier otra reunión de Davos, porque la pandemia hizo que la tradicional reunión de enero, en la que el Foro Económico Mundial recibe a líderes de todo el mundo, no se celebrara presencialmente este año ni el anterior.
Se celebra ahora, en primavera, pero la falta de nieve no será la única diferencia evidente en este Davos sin igual.
La invasión rusa de Ucrania ha cambiado las reglas del juego, sobre todo para el Foro, que se considera un espacio para reunir a las personas y buscar acuerdos sobre cómo, en sus propias palabras, «mejorar el estado del mundo».
La parte principal de este episodio es una entrevista que hice al presidente del Foro Económico Mundial, Børge Brende, antes de que subiera a la montaña. Pero primero, aquí está Klaus Schwab, quien fundó el Foro hace más de 50 años y sigue siendo su presidente ejecutivo. Aquí habla en una rueda de prensa celebrada unos días antes de la Reunión Anual y explica por qué el lema del evento de este año es «La historia en un punto de inflexión».
Klaus Schwab: Nuestros primeros pensamientos están con la guerra en Ucrania. La agresión de Rusia contra el país quedará reflejada en los futuros libros de historia como el derrumbe del orden posterior a la Segunda Guerra Mundial y a la Guerra Fría. Por eso hablamos del «punto de inflexión en la historia». En Davos, nuestra solidaridad se dirige ante todo a las personas que sufren las atrocidades de esta guerra.
Robin Pomeroy: Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial. Además de Ucrania, ¿cuáles serán los otros grandes temas de Davos? Saadia Zahidi, directora del Centro para la Nueva Economía y Sociedad del Foro.
Saadia Zahidi: Las Perspectivas Económicas Mundiales son una de las cerca de 60 sesiones que analizan hacia dónde se dirige la economía mundial y cómo garantizar que funcione para las personas.
Hay varias cuestiones. Una, por supuesto, es tratar de entender cuáles son los vientos en contra y cuáles los vientos a favor que afectan actualmente a este contexto económico de gran incertidumbre. Se trata de comprender mejor las perspectivas de inflación y lo que implican para la crisis del coste de la vida. También de entender mejor las perspectivas de la deuda, el panorama macroeconómico general y mucho más sobre la situación actual de la economía.
Pero lo que importa a largo plazo es el conjunto de tendencias económicas que ya estaban en marcha y que vimos desarrollarse durante la pandemia, y que ahora, por supuesto, están empeorando debido al conflicto actual. Esto incluye ámbitos como la educación, el empleo y la inclusión, que ya afrontaban una situación compleja, sobre todo por los cambios tecnológicos en curso. La pandemia complicó mucho más las cosas, por lo que una parte importante del programa también analizará el empleo: cómo garantizar que creemos no solo mejores puestos de trabajo y los que se necesitarán en el futuro, sino también empleos que ofrezcan un salario digno.
Robin Pomeroy: Pero no todo gira en torno a la economía. Ni mucho menos. Aquí está Gim Huay Neo, directora del Centro para la Naturaleza y el Clima del Foro.
Gim Huay Neo: Habrá mesas redondas sobre la descarbonización en todos los sectores, especialmente en aquellos en los que es difícil reducir las emisiones. Me refiero al transporte marítimo, la aviación, el transporte por carretera, los sectores de la movilidad, los materiales, el acero, el aluminio, el hormigón, el cemento y los productos químicos, sin olvidar la agricultura, que también es una fuente importante de emisiones hoy en día.
Habrá conversaciones coordinadas para explorar soluciones y nuevas tecnologías en las que podamos invertir y que podamos ampliar, para acelerar realmente el proceso de transición.
Robin Pomeroy: Para contarnos más sobre lo que se avecina en Davos 2022, hablé con Børge Brende, presidente del Foro Económico Mundial. Empecé preguntándole sencillamente qué es esta «Reunión Anual» de Davos.
Børge Brende: Es la principal reunión de líderes empresariales, gubernamentales y de la sociedad civil. Participan 2,500 personas que intentan hacer del mundo un lugar un poco mejor para vivir y también asegurarse de que podamos encontrar soluciones a los desafíos más apremiantes que afrontamos.
Por supuesto, esto es más difícil cuando nos encontramos ante un mundo tan polarizado, en el que también vemos tantos enfrentamientos internos, pero sabemos que siguen existiendo oportunidades. Será estupendo que, por ejemplo, el enviado climático de Estados Unidos, el secretario [John] Kerry, vuelva a reunirse con el enviado climático de China, el ministro Xie [Zhenhua]. Hicieron un trabajo excelente en la COP26, donde logramos el acuerdo en el último momento, y ahora, al menos sobre el papel, vamos por buen camino para alcanzar el objetivo de 1.5 grados Celsius, si todos cumplen sus compromisos.
Robin Pomeroy: Tradicionalmente, Davos siempre se celebra en enero. En cierto modo, marca la agenda mundial en materia de políticas. Esta vez es en mayo. ¿Cuánto cree que cambiará eso?
Børge Brende: Creo que la mayor diferencia entre este Davos y los 50 anteriores es que se celebra en un momento en que vemos más turbulencia geopolítica y económica que en décadas.
Por supuesto, no tener nieve también cambiará un poco el ambiente, pero atravesamos una situación mundial muy difícil: la guerra en Ucrania; olas de calor sin precedentes ya en primavera en muchos lugares del mundo —en India, cerca de 50 grados [Celsius]—; y una recuperación mundial que se está ralentizando justo cuando pensábamos que habíamos salido de la crisis. Tampoco hemos superado la pandemia: basta con ver los desafíos que afronta China, hoy el país más poblado del mundo.
Davos 2022 será diferente, pero no principalmente por la falta de nieve, sino por la falta de cooperación mundial para resolver estos desafíos más apremiantes. Los desafíos mundiales requieren soluciones mundiales, y no estamos viendo esas soluciones. Eso es lo que debemos impulsar en Davos. Los gobiernos, las empresas y la sociedad civil deben redoblar sus esfuerzos para garantizar una recuperación más inclusiva, que genere empleo y sea sostenible; cumplir con hechos nuestros compromisos sobre el cambio climático; y estar mejor preparados para los nuevos desafíos que sabemos que llegarán, por ejemplo, posibles nuevas pandemias después de la COVID-19.
Robin Pomeroy: El lema de esta reunión es «La historia en un punto de inflexión». Supongo que se debe, sobre todo, a la invasión rusa de Ucrania. ¿Puede hablarnos un poco de la postura del Foro ante ese conflicto y de si Rusia tendrá representación en esta reunión?
Børge Brende: Hemos decidido que este año no habrá empresas rusas en Davos y tampoco representantes de Rusia. Por supuesto, queremos que esta guerra termine, pero ahora depende del Kremlin y del señor Putin. El señor Putin inició la guerra y puede ponerle fin aceptando de nuevo lo que ya había aceptado en el pasado: la integridad territorial de Ucrania. Rusia también debe volver a cumplir las obligaciones que le impone la Carta de las Naciones Unidas, algo que hoy no hace como miembro del Consejo de Seguridad de la ONU, miembro permanente con derecho de veto. Es muy, muy triste. Pero esperamos que Rusia pueda elegir otro camino en el futuro. Por desgracia, debo decir que no soy optimista a corto plazo.
Robin Pomeroy: Volvamos a la reunión. Dura cuatro días. Hay decenas, si no cientos, de sesiones y debates de muy alto nivel. A pocos días de que empiece, ¿hay algo que pueda destacar como posible punto culminante?
Ha mencionado el cambio climático, con la llegada de John Kerry y una nueva reunión entre Estados Unidos y China para hablar del tema. ¿Hay otros asuntos, quizá sobre la economía o la pandemia? ¿Cuáles cree que podrían ser los puntos destacados?
Børge Brende: La apertura de Davos será un diálogo con el presidente Zelenskyy desde Kyiv.
Robin Pomeroy: A distancia, supongo.
Børge Brende: Sí, por videoconferencia. Después habrá un panel con cinco mujeres líderes de Ucrania: parlamentarias, también la vice primera ministra y jóvenes líderes del país.
Ante tantas atrocidades y los desafíos que afronta ahora la población de Ucrania, realmente creo que esta sesión tendrá una gran repercusión en todos los participantes de Davos.
En cuanto a la economía, habrá 47 ministros de Finanzas y de Economía. Espero que podamos acordar medidas para mantener el crecimiento económico. Sabemos que sin crecimiento económico no habrá nuevos empleos, y que sin un crecimiento verde e inclusivo tampoco será posible resolver los problemas de desigualdad que afrontamos en muchos países. Además, sin crecimiento verde seguiremos viendo un planeta en llamas.
También sabemos que no habrá una recuperación real sin la recuperación del comercio y la inversión. Contaremos con cerca de 30 ministros responsables de comercio, la doctora Ngozi [Okonjo-Iweala] y la OMC. Espero que veamos menos aranceles y también más apertura al comercio en adelante, porque este enfoque proteccionista perjudica mucho a numerosos países en desarrollo y economías emergentes.
No podemos seguir «empobreciendo al vecino»; tenemos que «hacer prosperar a nuestro vecino». Es sumamente importante poner fin a todas estas prohibiciones de exportar alimentos, porque, si continúan, se desatará una tormenta perfecta que acabará en una grave crisis alimentaria a finales de este año.
Me alegró mucho enterarme, justo antes de venir al estudio, de que Indonesia, uno de los principales exportadores de aceite de cocina, ha decidido levantar la prohibición de exportación que impuso hace apenas una semana. Ese es el camino.
Robin Pomeroy: Ha participado en muchas reuniones de Davos. ¿Cuánta confianza tiene en que reuniones como esta, con tantas personas de alto nivel debatiendo los asuntos que acaba de mencionar, permitan lograr algún avance y que, una o dos semanas después, la gente diga: «Eso ocurrió en Davos y, gracias a ello, las cosas avanzan»?
Børge Brende: Espero que terminemos la semana con resultados claros. Siempre lo hemos conseguido en el pasado. Nelson Mandela vino a Davos como presidente de Sudáfrica y, de regreso, dijo que había comprendido más profundamente lo importante que es también recibir inversiones en Sudáfrica. Su liderazgo fue muy importante. También vimos cómo se pusieron en marcha en Davos el Fondo Mundial y GAVI, los programas mundiales de vacunación.
Espero que este año salgamos de Davos con una confirmación real de las posturas sobre el clima y de los compromisos que los países asumieron en Glasgow. También espero que salgamos de Davos de acuerdo en que no debemos pensar en desvincular el comercio e imponer nuevos aranceles. Debemos buscar que todos ganen. Espero asimismo que los directores ejecutivos por Ucrania se comprometan a que las empresas ayuden y apoyen la reconstrucción del país. Un Plan Marshall mundial para Ucrania sería algo muy, muy importante.
Robin Pomeroy: Por último, ayer participó en una rueda de prensa en la que un periodista le hizo esta pregunta: después de que la COVID-19 impidiera celebrar Davos 2022 en enero, como de costumbre, ¿será esta una edición de «Davos, como siempre»? Creo que su respuesta fue contundente.
Børge Brende: Dije que ya no existe la normalidad de siempre en los negocios. Tenemos que asimilar que el mundo ha cambiado y sigue cambiando muy deprisa y de formas nuevas. Necesitamos nuevos modelos de negocio, no los antiguos, para abordar el cambio climático, la desigualdad, la guerra en Ucrania, así como la crisis alimentaria y la contaminación por plásticos de los océanos.
Tenemos que pensar de otra manera. Debemos cuidar el planeta. Debemos cuidar a las personas y volver a encontrar soluciones mundiales para los desafíos mundiales.
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