Este año, todas las miradas estarán puestas en la ASEAN, que acogerá varias cumbres mundiales clave, incluida la del G20 en Indonesia.
La región está bien posicionada para perseguir su ambición de convertirse en la cuarta economía más grande del mundo para 2030.
De cara a Davos 2022, está claro que la región tiene un papel cada vez más importante que desempeñar para abordar los problemas globales.
La región de la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático) recibirá a líderes mundiales a finales de este año con las Cumbres de la ASEAN en Camboya, la Cumbre de Líderes del B20 y el G20 en Indonesia y la Reunión de Líderes Económicos de APEC en Tailandia, todas ellas celebradas consecutivamente.
Ante la transformación de la geopolítica y la economía mundial, estas reuniones y los preparativos previos arrojarán luz sobre la situación de la ASEAN en sus esfuerzos de recuperación en curso tras la COVID-19 y sobre cómo afronta las repercusiones económicas de la inflación mundial y las interrupciones de las cadenas de suministro. Además (y quizá aún más importante), también revelarán el estado de la colaboración regional, así como su papel de mediación entre las potencias mundiales para resolver desafíos comunes.
Hace unos meses, antes de la Semana de la Agenda de Davos , coescribí un artículo de opinión que destacaba las oportunidades de la región para avanzar hacia un crecimiento pospandémico más inclusivo. Sobre la base del Marco Integral de Recuperación de la ASEAN (ACRF), y aprovechando la Asociación Económica Integral Regional (RCEP) junto con la aceleración de la transformación digital observada en toda la región, defendí que la ASEAN no solo estaba bien posicionada para convertirse en la cuarta economía más grande del mundo para 2030, sino también para aprovechar las oportunidades que ofrece la Cuarta Revolución Industrial (4IR) y reducir algunas de las vulnerabilidades que afloraron durante la COVID-19.
El mundo ha cambiado significativamente en esos cuatro meses. Sin embargo, se mantiene una perspectiva optimista para la ASEAN, y su papel de equilibrio se ha puesto aún más de relieve ante la intensificación de los conflictos y las tensiones entre las superpotencias.
La ASEAN puede aprovechar la acción colectiva
Aunque la región se mostrará reacia a cruzar ciertos límites o a ponerse de un lado en particular —por ejemplo, contra Rusia, pese a que muchos países de la ASEAN se han pronunciado en apoyo de Ucrania y de la necesidad de una solución pacífica—, ante las graves consecuencias de la inacción, muchos esperan que Indonesia, Tailandia y Camboya ejerzan liderazgo para encontrar formas de reunir a las partes interesadas clave, resolver algunos de los desafíos comunes más urgentes y restablecer la confianza en los mecanismos de colaboración multilateral.
En los últimos años, la ASEAN también ha experimentado una creciente inestabilidad en su propio territorio, con la crisis de Myanmar y la persistente incertidumbre política en varios de sus Estados miembros. Sin embargo, pese a estos desafíos, la singular posición geoeconómica de la región, con fuertes vínculos con todas las grandes potencias, junto con la diversidad de su estructura económica, que permite al bloque defender tanto a las economías desarrolladas como a las economías en desarrollo, son algunas de las razones por las que la ASEAN puede y debe asumir un papel más destacado en el escenario mundial en este momento decisivo de la historia.
En este sentido, es alentador que la declaración de prensa conjunta de los ministerios de Asuntos Exteriores de las tres naciones reconozca la importancia de las aspiraciones compartidas entre los tres procesos y se comprometa a aprovechar los hitos y las plataformas cruciales de este año para trabajar por preservar el espíritu de cooperación.
Defender la democracia, la soberanía territorial y un orden internacional basado en normas no debería ir en detrimento de intensificar los esfuerzos internacionales para combatir el cambio climático, acelerar la transición energética y la transformación digital, y promover viajes y comercio seguros y sin obstáculos para lograr una recuperación más inclusiva y resiliente de la COVID-19.
Como hemos aprendido de la experiencia de los últimos años, muchos de los graves desafíos que tenemos ante nosotros no conocen fronteras nacionales y exigen todos nuestros esfuerzos colectivos para encontrar soluciones duraderas. Por tanto, todas las prioridades establecidas por los respectivos países que presiden el G20, APEC y la ASEAN deben impulsar una mayor colaboración, no menor, y aprovecharse para incentivar la superación de las diferencias entre las partes interesadas.
Los propios avances de la ASEAN en estas cuestiones pueden ilustrar el poder de la acción colectiva y permitir que el bloque «predique con el ejemplo». Por ejemplo, el Mecanismo de Transición Energética (ETM) del Banco Asiático de Desarrollo (ADB), lanzado en 2021 en la COP26 en colaboración con Indonesia y Filipinas, tiene como objetivo retirar el 50% de las centrales eléctricas de carbón en los próximos 10 a 15 años, con la expectativa de reducir las emisiones de CO2 en 200 millones de toneladas al año. Si se amplía a toda la región e incorpora a otros grandes consumidores de carbón, el ETM podría convertirse en el mayor programa de reducción de carbono del mundo.
La RCEP, como el mayor pacto comercial regional del mundo en términos de población y PIB, ofrece una gran oportunidad para reunir a distintas partes interesadas de la región, profundizar aún más la integración de las economías con la ASEAN como eje central y ofrecer un ejemplo regional de cómo el comercio y la inversión pueden desvincularse de la creciente competencia y tensión geopolíticas para alcanzar una prosperidad común mayor.
La ASEAN, en el punto de mira
En la próxima Reunión Anual 2022 del Foro Económico Mundial en Davos, a la que se espera que asistan más de 50 jefes de Estado o de Gobierno, 250 altos cargos de los gabinetes y 1.500 líderes empresariales de las principales economías del mundo, se examinarán todas estas dimensiones. En sesiones como «Perspectivas estratégicas sobre la ASEAN» y «Evaluación del papel del acuerdo comercial RCEP», las partes interesadas podrán comprender mejor las prioridades y oportunidades que presentan el G20, APEC y la ASEAN, así como la RCEP, al entrar en sus primeros cinco meses de aplicación, e identificar formas de superar posibles desafíos.
«Una ASEAN digital para todos» permitirá a los participantes compartir ejemplos de cómo la transformación digital en sus respectivos sectores ha impulsado la resiliencia, la sostenibilidad y una mayor colaboración en la región, y estudiar soluciones de múltiples partes interesadas que aprovechen estos avances para garantizar que la 4IR y la transformación digital inclusiva beneficien a toda la ASEAN.
Los próximos meses serán cruciales para la ASEAN y para el mundo. La ventana de oportunidad se está cerrando, mientras vemos cómo se agrandan aún más las fracturas entre las naciones y los desafíos que afrontamos crecen día a día. La ASEAN estará en el punto de mira, y corresponde no solo a los tres gobiernos que presiden estos procesos, sino a toda la región aprovechar esta oportunidad y demostrar cómo la «unidad en la diversidad» puede lograr soluciones estables e inclusivas, tanto para sus propios pueblos como para el resto del mundo.




