20 opiniones sobre cómo reconstruir mejor tras la pandemia

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Ante la breve oportunidad para replantearnos nuestro mundo tras la pandemia, el Foro Económico Mundial reúne a innovadores de todo el mundo en nuestra primera edición, virtual, de la Cumbre Pioneers of Change.

Con motivo del encuentro, del 16 al 20 de noviembre invitamos a los participantes a compartir sus ideas para impulsar un cambio positivo mientras el mundo se recupera de la COVID-19.

¿Cuál es la mayor oportunidad de cambio positivo que ve en el mundo pospandémico? ¿Y cuál es su mejor consejo para hacer realidad el cambio?

«Salir de la sala de juntas»

Elizabeth Rossiello, directora ejecutiva y fundadora de AZA

Veo que se reducen, e incluso se eliminan, las barreras para quienes quedan excluidos de las estructuras empresariales tradicionales y de las salas de juntas. En lugar de que la posición dominante o el monopolio determinen quién triunfa, el crecimiento y el éxito durante la pandemia y después de ella han favorecido a quienes son innovadores, flexibles y dinámicos. El comercio minorista tradicional, los bancos y las grandes empresas se enfrentaron a enormes desafíos organizativos, especialmente en materia de eficiencia, que muchas empresas más jóvenes y ágiles no tuvieron. Para un porcentaje cada vez mayor de empresas emergentes de todo el mundo, trabajar desde casa ya era algo natural antes de la pandemia, lo que les dio ventaja mientras el resto del mundo trataba de adaptarse. Sin la necesidad de costosos viajes de negocios, a menudo ineficientes, ni de membresías en clubes privados, basta con una llamada por Zoom para acceder a nuevos socios e inversores.

Zoom ha cambiado nuestra forma de conectarnosImage: REUTERS/Athit Perawongmetha

Para lograr un cambio, hay que encontrar la energía necesaria no solo para iniciarlo, sino también para completarlo. Todo depende de la energía y la perseverancia, porque lo difícil es el proceso, no el comienzo. Siempre hay muchas distracciones y debates, pero el cambio real llega cuando existe una obsesión absoluta por hacerlo realidad.

«La fabricación vuelve a estar de moda, y es local»

Dr. Prasad Akella, fundador y director ejecutivo de Drishti

La fabricación vuelve a estar de moda: el mundo está pasando a producir localmente para satisfacer sus propias necesidades. Los países prosperan cuando son productores netos de bienes físicos. Por el contrario, se contraen cuando son consumidores netos de esos bienes. Hemos visto cómo el PIB de Estados Unidos, Japón, China, India, Gran Bretaña y otros países subía y bajaba en función de la solidez de sus sectores manufactureros.

Por difícil que sea, hacer frente al nuevo coronavirus ha brindado a países grandes y pequeños, ricos y pobres, la inesperada oportunidad de replantear y desarrollar sus propias redes locales de suministro; de tomar el control de la fabricación y la distribución de todo lo relacionado con su seguridad médica (por ejemplo, las vacunas) y económica (la relocalización de la producción).

Para hacer realidad el cambio, debemos pensar de otra manera y construir a escala regional. Los países no necesitan fabricar el producto entero: pueden producir componentes y compartirlos de forma más limitada con sus países vecinos, para que el «vecindario» sea autosuficiente. Sin embargo, muchas regiones del mundo carecen de capacidad de fabricación y tienen infraestructuras inadecuadas. La digitalización permite superar esta carencia al simplificar la colaboración y la coordinación de la información, incluso en lugares que nunca estuvieron preparados para fabricar, además de ofrecer formación adaptada a distintos idiomas y culturas. Con una fabricación y distribución centradas en las comunidades vecinas, las comunidades locales prosperan. Y, como consecuencia, hay más equidad en todo el planeta.

«Reforzar la atención primaria de salud»

Nitesh Jangir, cofundador y director de Coeo Labs

La pandemia de COVID-19 ha puesto de manifiesto la debilidad de la atención primaria de salud en todo el mundo, especialmente en los países en desarrollo, donde la carga de enfermedades infecciosas ya es enorme. Veo una gran oportunidad para que todas las partes interesadas colaboren a escala mundial con el fin de fortalecer la prestación de atención primaria en entornos con recursos limitados. Este esfuerzo puede acelerarse mediante el uso de la tecnología para la telemedicina, el diagnóstico a distancia y la formación con realidad aumentada y realidad virtual para el personal sanitario de primera línea. Sobre todo, después de la pandemia debemos garantizar el acceso a la infraestructura sanitaria más básica definida por la Organización Mundial de la Salud.

La colaboración transfronteriza es clave para hacer realidad este cambio, al tiempo que se reconoce que los países deben poder ofrecer atención primaria de salud por sí mismos. Un buen ejemplo sería apoyar a los innovadores y las industrias locales en la producción de suministros médicos esenciales, mediante la transferencia de conocimientos de otros países. Debemos comprender que estamos conectados y que es responsabilidad de todos garantizar que cada persona tenga acceso a la atención sanitaria básica.

«Volver a estar en sintonía con la naturaleza»

Daphna Nissenbaum, directora ejecutiva y cofundadora de TIPA

La COVID-19 ha recordado a la humanidad cuánto dependemos de nuestros ecosistemas y lo estrechamente relacionadas que están la salud humana y la salud del planeta. Lo que vemos ahora es una oportunidad para reflexionar, reevaluar y replantearnos cómo utilizamos nuestros recursos. En el mundo pospandémico ha aumentado la preocupación por nuestra salud y la del planeta, así como la disposición de líderes de todo el mundo a apoyar sistemas y materiales sostenibles en sintonía con la naturaleza.

A veces, la solución está justo delante de nosotros y solo hace falta cambiar de perspectiva para verla. La naturaleza ya nos ha proporcionado soluciones para muchos de nuestros desafíos. Debemos buscar en ella orientación sobre cómo actuar. Es hora de volver a lo esencial, volver a la naturaleza y actuar a escala local y mundial mediante la motivación individual, la acción de la industria y el activismo legislativo.

«Replantearnos cómo trabajamos y qué valoramos»

Karen E. Silverman, directora ejecutiva y fundadora de The Cantellus Group

En relación con esto: 1) Aprovechar todo lo que estamos aprendiendo de la pandemia sobre el funcionamiento de nuestras vidas y economías modernas (y dónde no funcionan), qué nos importa, de qué dependemos y cuán adaptables somos. 2) Hablar explícitamente, entre distintas generaciones, culturas y experiencias, de cómo queremos trabajar y socializar, y de cómo definimos (y recompensamos) el valor. 3) En particular, en los ámbitos de la atención sanitaria, la educación y el empleo, adaptar mejor las tecnologías a nuestras necesidades para ofrecer recursos y acceso de forma más equitativa, flexible y eficiente.

Para hacer realidad el cambio, debemos reflexionar y actuar deliberadamente sobre cómo interactúan y coexisten las necesidades humanas y los sistemas con las tecnologías que integramos cada vez más en nuestras vidas. A medida que dependemos de nuevas herramientas y conocimientos y los incorporamos —¡y debemos hacerlo!—, también tenemos que dedicar tiempo a pensar en nuestros propósitos y en aquello que reservamos para los seres humanos; no para evitar estas tecnologías, sino para desarrollarlas de modo que nos sirvan mejor. Estas tecnologías pueden aportar la flexibilidad, la equidad y la eficiencia que necesitamos. Y, en todo ello, debemos recordar que los seres humanos no solo estamos dentro del circuito: somos el circuito.

«Atacar los beneficios ilícitos para combatir los delitos financieros»

Charles Delingpole, fundador y director ejecutivo de ComplyAdvantage

Las instituciones financieras deben equilibrar los beneficios con sus obligaciones morales de detectar y disuadir los delitos financieros. La COVID-19 las ha obligado a adaptarse a un mundo completamente remoto, lo que abre la oportunidad de replantear sus enfoques para combatir los delitos financieros. Si queremos eliminar delitos como la trata de personas y el terrorismo, debemos atacar la raíz del problema: los beneficios ilícitos.

La trata de personas y el trabajo forzoso son una lacra mundial

No hay una solución mágica para hacer realidad el cambio; creo que hace falta combinar una comprensión profunda de la causa raíz del problema con un análisis de los cambios que se han impulsado hasta ahora, si los ha habido. Por ejemplo, los delincuentes son astutos. Para cortarles el acceso al sistema financiero, debemos tomar medidas importantes y adelantarnos a ellos. Es esencial comprender cómo acceden al sistema financiero, por qué las instituciones financieras tienen dificultades para combatir los delitos financieros y cómo priorizan sus esfuerzos. Esto permitirá identificar las brechas del sistema y abordarlas. Solo cuando se comprende plenamente el contexto de por qué hace falta un cambio se puede hacer realidad.

«Vivienda básica universal para todos»

Fanyu Lin, director ejecutivo de Fluxus

La pandemia de COVID-19 ha puesto de relieve la importancia de que todos puedan tener un lugar al que llamar hogar: es un derecho humano. A medida que se despliega la nueva normalidad, acelerar la transformación digital es una prioridad estratégica para transformar muchas industrias tradicionales, entre ellas la construcción y las infraestructuras. Tenemos la oportunidad de impulsar soluciones de vivienda a escala mundial mediante métodos de construcción más inteligentes, integrando métricas ESG medibles en la cadena de valor para crear nuevos hogares. Nuestro objetivo mundial debería ser convertir la vivienda en un motor de sostenibilidad social, económica y ambiental en el Gran Reinicio.

Mi principal consejo es colaborar. Ahora contamos con las bases tecnológicas y las herramientas necesarias para apoyar un cambio transformador en la manera de crear valor para todas las partes interesadas. Debemos incorporar conocimientos de planificación urbana, gobernanza pública y justicia. Necesitamos aprovechar las redes de socios mundiales y las innovaciones en materiales avanzados de construcción, tecnologías para ciudades inteligentes y edificios conectados, redes de nueva generación, industrialización y automatización de la construcción. Juntos podemos hacer realidad el sueño de la vivienda básica universal de la manera más sostenible y en armonía con el planeta, nuestro hogar compartido.

«Actualizar el modelo operativo de la atención sanitaria»

Nawal Roy, fundador y director ejecutivo de Holmusk

La atención sanitaria apenas empieza a adoptar la ciencia de datos y la tecnología. Hemos vivido con un modelo operativo obsoleto, que no está a la altura de nuestro tiempo. Esta pandemia ha sacado a la luz desafíos que quizá de otro modo no habríamos reconocido, y nos brinda la oportunidad de reconstruir para atender a una comunidad más diversa mediante soluciones tecnológicas. El cambio puede ser abrumador, pero, en lugar de centrarnos en las limitaciones actuales del sistema, podemos aprovechar esta oportunidad para impulsar cambios positivos mediante la toma de decisiones sobre atención sanitaria basada en datos y una nueva atención a los determinantes sociales de la salud, fundamentales para comprender y mejorar los resultados.

Estar presente. ¡Estar presente todos y cada uno de los días! Ese es el mejor consejo para lograr un cambio. El cambio no ocurre de la noche a la mañana: requiere tiempo, paciencia y dedicación. Pero, sobre todo, requiere estar presente, ser el cambio que queremos ver y seguir avanzando. Si impulsamos las cosas apenas un 1 % al día, con el tiempo el efecto se acumula, y esa acumulación es lo que permite crear y mantener el cambio.

«Optimismo y comprensión de la tecnología»

Dra. Frida Polli, directora ejecutiva y fundadora de pymetrics

El último año ha permitido incluso a los públicos más escépticos apreciar la tecnología como una fuerza protectora y unificadora frente a la COVID-19, además de como una fuerza positiva. Este optimismo debería propiciar una visión más matizada de las ventajas de la digitalización para la sociedad, pues ayuda a nivelar el terreno de juego para muchas personas y nos mantiene conectados. En mi sector, la tecnología ha permitido, entre otras cosas, que empleados de zonas geográficas y entornos socioeconómicos más diversos trabajen a distancia y que se considere a todas las personas que solicitan empleo, en vez de dejar que personas con poco tiempo apliquen procesos sesgados que reducen el conjunto de candidatos desde el principio.

Sé el cambio que quieres ver en el mundo. La tecnología puede ser una fuerza positiva. Sin embargo, vemos muchos ejemplos en todo el mundo en que ocurre lo contrario: se convierte en una fuerza desestabilizadora y antidemocrática. Por eso, una mayor adopción de la tecnología debe ir acompañada de más salvaguardias y regulaciones. La sociedad y los consumidores merecen protección en lo que respecta a la tecnología, lo que exige centrarse más en la transparencia y las salvaguardias. Quienes se oponen a la regulación dicen que obstaculiza la innovación. No es cierto. Todo producto nuevo, desde los automóviles hasta los alimentos orgánicos, ha tenido que desarrollar salvaguardias para su uso ético; las plataformas digitales no son distintas.

«Protegernos de futuras pandemias»

Kristina Lagerstedt, directora ejecutiva y fundadora de 1928 Diagnostics

Por desgracia, no creo que nos dirijamos hacia un mundo «pospandémico», ya que el coronavirus actual no será la última amenaza para la humanidad. Aun así, ha aumentado drásticamente la concienciación y ha puesto de relieve la importancia de adaptar los comportamientos, analizar patógenos y rastrear brotes. La mayor oportunidad ahora es aprender de esta pandemia de cara al futuro. Si nos protegemos, desde lavarnos las manos hasta rastrear patógenos, podremos salvar vidas en todo el mundo.

Como emprendedora de tecnología sanitaria, mi consejo es atreverse a cuestionar las formas convencionales de resolver problemas, por ejemplo, utilizando nuevas tecnologías. El cambio mundial también requerirá una colaboración productiva entre múltiples partes interesadas a escala local, nacional y mundial.

«Tomarse en serio la protección de los datos»

Jonathan Rouach, director ejecutivo y cofundador de QEDIT

Antes de la pandemia, crecía la concienciación sobre la importancia de proteger la información de identificación personal (PII), especialmente en el caso de las grandes empresas que manejan habitualmente datos de consumidores. La COVID-19 ha subrayado la necesidad de soluciones tecnológicas innovadoras que garanticen la privacidad. Después de la COVID, existe la oportunidad de desplegar más ampliamente la tecnología de mejora de la privacidad (PET) en los sectores público y privado. La PET, que ya ayuda a las empresas a colaborar de forma segura con datos sensibles, tiene aplicaciones transformadoras en la atención sanitaria. Por ejemplo, podría permitir que hoteles o aerolíneas cotejaran el nombre de un cliente con listas nacionales de personas vacunadas para confirmar su estado de salud, protegiendo al mismo tiempo su privacidad.

Según mi experiencia, la colaboración impulsada por la comunidad es la forma más eficaz de lograr un cambio auténtico. La colaboración entre el gobierno, el mundo académico y la industria garantiza que la innovación tecnológica tenga en cuenta los conocimientos especializados, una visión clara de las aplicaciones empresariales y, sobre todo, los límites que impone la regulación.

«Crear resiliencia mundial ante las crisis sanitarias»

Milana Boukhman Trounce, doctora en Medicina, profesora clínica de medicina de urgencias y directora de BioSecurity, Universidad de Stanford; presidenta de BioSecurity, Colegio Estadounidense de Médicos de Urgencias

El mundo tiene la oportunidad de aprovechar la innovación y las lecciones de la pandemia para crear sociedades más saludables y equitativas, y reforzar la resiliencia de la infraestructura médica mundial. Ya estamos viendo avances: nuestros sistemas sanitarios han dado pasos agigantados en su capacidad para mejorar el acceso a la atención médica mediante la telemedicina y otras formas de salud digital. Lo que quizá habría tardado una década ocurrió en cuestión de meses. También tenemos la oportunidad —o, en realidad, la obligación— de crear resiliencia mundial ante las inevitables pandemias futuras mediante nuevas formas de innovación tecnológica.

Los cambios provocados por la pandemia ya han impulsado a nuestra sociedad y a nuestros sistemas sanitarios. Para seguir avanzando y crear resiliencia de verdad, debemos aprovechar la energía y el espíritu de colaboración que surgieron durante la pandemia y facilitar la creación de soluciones interdisciplinarias. Para reforzar la resiliencia ante futuras pandemias, estas soluciones deben ser equitativas y ampliables a escala mundial.

«Un sistema alimentario local, sostenible y justo»

Stuart Oda, fundador y director ejecutivo de Alesca Life Technologies

La mayor oportunidad de cambio positivo en el mundo pospandémico es que nuestro sistema alimentario mundial sea más local, sostenible y equitativo. Aunque gran parte de la atención colectiva y del capital de los inversores se ha centrado en ofrecer comodidad a los consumidores, la pandemia ha cambiado irreversiblemente la conversación y la ha orientado hacia la creación de resiliencia comunitaria. Los gobiernos colaboran ahora activamente con las partes interesadas de toda la cadena de suministro agrícola para promover e invertir en innovaciones relacionadas con la agricultura de interior, la agricultura de precisión, la seguridad y conservación de los alimentos, la reducción de residuos y las proteínas alternativas.

Para ampliar este movimiento mundial, aconsejo a los consumidores comprar productos locales siempre que sea posible y práctico, y averiguar más sobre la procedencia de sus alimentos. Una comunidad más amplia de consumidores que tome decisiones más conscientes e informadas sobre sus hábitos alimentarios diarios impulsará innovaciones nuevas y prometedoras en toda la cadena de suministro agrícola. En última instancia, esto beneficiará la salud de nuestras comunidades y del planeta.

«Comprender y abrazar nuestra relación con la naturaleza»

Jim Flatt, cofundador y director ejecutivo de Brightseed

La mayor oportunidad de cambio positivo tras la pandemia consiste en comprender y abrazar más profundamente nuestra relación con la naturaleza. Los seres humanos evolucionamos junto con las plantas y sabemos intuitivamente que en ellas se encuentran respuestas a muchos de nuestros desafíos mentales, físicos y emocionales. La pandemia reveló la fragilidad de nuestros enfoques actuales de la atención sanitaria. Ante el miedo y la incertidumbre extremos por la COVID-19, empezamos a cultivar jardines, a practicar los «baños de bosque», reactivamos el mercado de las plantas de interior y nos abastecimos de alimentos saludables y suplementos naturales. Sabemos que nuestra resiliencia como especie depende de comprender mejor nuestras conexiones con el mundo natural.

La mejor manera de hacer realidad el cambio es identificar y cultivar un catalizador, ya sea una persona, una organización o un acontecimiento. En las reacciones químicas, el papel de un catalizador es acelerar la reacción de un estado a otro. Este momento de renovado entusiasmo por el mundo natural puede ser un catalizador poderoso, al que podemos seguir nutriendo mediante iniciativas educativas bien pensadas, la elaboración de políticas y la inversión. Es hora no solo de «volver a la naturaleza», sino también de comprender y respetar más profundamente los beneficios que nos aporta.

«Acortar el ciclo de innovación»

Ponsi Trivisvavet, directora ejecutiva de Inari

La aceptación de la tecnología y la innovación en distintos sectores y regiones es fundamental. La COVID-19 puso de manifiesto la vulnerabilidad de nuestro sistema alimentario, en particular. También ha destacado la importancia de acortar los ciclos de innovación en las ciencias de la vida, tanto en la agricultura como en la salud humana. La capacidad de nuestro sector para responder a este entorno cambiante con rapidez es esencial. Debemos comercializar nuevas semillas —y asegurarnos de que se adapten a las necesidades locales— mucho más rápido y eficientemente que hasta ahora.

Hay que tener el valor de cuestionar el statu quo y aportar la diversidad que falta en el sector: diversidad de tecnologías, de ideas y de actores que llevarán al mercado la innovación necesaria.

«Reconocer el trabajo que rompe barreras»

Kevin Kniffin, Escuela Dyson de Economía Aplicada y Gestión, Facultad de Administración SC Johnson, Universidad Cornell

¿Es la COVID-19 un problema que atañe sobre todo a virólogos y epidemiólogos, sociólogos y antropólogos, o a personas que trabajan en ámbitos de investigación próximos, como la biología y la ecología? Por supuesto, cada una de estas perspectivas aporta ideas importantes para orientarnos hacia un mundo pos-COVID-19. Aunque es evidente que la COVID-19 ha afectado las dinámicas laborales y organizativas de muchas maneras, hay motivos para esperar que, tras la pandemia actual, se renueve y profundice el reconocimiento —que guiará la formulación de políticas en las organizaciones— de que necesitamos personas capaces de tender puentes entre los silos disciplinarios tradicionales.

Incluso antes de la COVID-19, era habitual que los líderes de las organizaciones pidieran públicamente un trabajo «sin fronteras», pero a menudo esas palabras no se traducían en hechos. Si observamos uno de los grupos de los que cabría esperar mayor apertura a nuevas perspectivas, la investigación ha demostrado que los estudiantes de doctorado en campos STEM tienden a tener peores resultados laborales a corto plazo si completan una tesis interdisciplinaria. En lugar de penalizar a quienes tienden puentes entre disciplinas, los líderes de las organizaciones deben tomar medidas para garantizar que las decisiones de contratación y promoción se correspondan con el reconocimiento público del trabajo interdisciplinario.

«Combatir la desinformación»

Peggy Choi, fundadora y directora ejecutiva de Lynk

Ahora necesitamos más que nunca conocimientos fiables. «No solo luchamos contra una pandemia; luchamos contra una infodemia», como dijo el Dr. Tedros, director general de la OMS. Ha habido abundante información errónea y desinformación. Muchas instituciones mundiales se han unido para poner en marcha iniciativas que ayuden a la gente a navegar esta avalancha informativa y decidir en quién y en qué confiar. Las plataformas tecnológicas implementaron funciones de verificación de datos. Este problema lleva años gestándose, y la COVID-19 lo puso en primer plano. Las comunidades de todo el mundo tienen ahora la oportunidad de trabajar en soluciones para recuperar la credibilidad de los medios de comunicación y la confianza pública en los conocimientos especializados.

'Aplanemos la curva de la infodemia': una ilustración de la OMSImage: OMS

Para hacer realidad el cambio, hay que tener voluntad. La voluntad de cambiar es fundamental. Tener voluntad significa adoptar la mentalidad adecuada para impulsar el cambio o permitir que ocurra. También significa estar dispuesto a actuar. Dar ese primer paso requiere un salto de fe: superar la inercia y los miedos, y afrontar los riesgos de frente. La voluntad nos ayuda a acoger el cambio y aceptar tanto lo bueno como lo malo que conlleva.

«Líderes que prestan atención a la ciencia»

Mark van Vugt, profesor de Psicología Evolutiva y Organizacional y director del Amsterdam Leadership Lab, Universidad Libre de Ámsterdam, Países Bajos

Observo una tendencia mundial a valorar un tipo diferente de liderazgo en los negocios y la política como resultado de la pandemia. Se ha demostrado que los líderes fuertes que se apoyan en el dominio personal y el carisma, y que minimizan los riesgos para la salud tanto para ellos mismos como para sus ciudadanos y empleados, son bastante ineficaces. Están siendo reemplazados por líderes que prestan especial atención a la salud y la seguridad públicas, y que no temen consultar a expertos (científicos) cuando la situación los supera. Estos nuevos líderes están dispuestos a fortalecer las instituciones públicas para evitar que vuelvan a producirse crisis como esta, aunque ello limite su poder y autoridad personales.

Para hacer realidad el cambio, necesitamos crear programas de formación y desarrollo del liderazgo para los sectores público y privado que se centren más en: (a) las necesidades de quienes siguen a los líderes; (b) el fortalecimiento de las competencias en los ámbitos de la salud y la seguridad públicas (incluida la formación para reconocer problemas de salud mental entre quienes siguen a los líderes); (c) los beneficios de compartir el liderazgo con expertos.

«Unamos fuerzas para mejorar la seguridad infantil en línea»

Netta Korin, fundadora de Hexa Foundation y cofundadora de Orbs

Internet ha revolucionado nuestras vidas hasta tal punto que es imposible imaginar vivir sin ella. Por desgracia, en muchos aspectos es un arma de doble filo que introduce nuevas amenazas horrendas, especialmente para los niños. El Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados (NCMEC) registró más de 4 millones de denuncias de abuso en línea en abril de 2020, un aumento del 106 % respecto a marzo de 2020. Lo triste es que, con el tiempo, surgen amenazas nuevas y mayores. Tenemos la obligación de aprovechar las nuevas tecnologías y unir fuerzas a escala mundial para combatir esto sin descanso y garantizar la seguridad de los niños en línea.

Internet está lleno de contenido ilegal de imágenes de abuso sexual infantil. Esto no solo constituye una vulneración constante de las víctimas, que no tienen medios para eliminar ni siquiera buscar en línea imágenes de los abusos que han sufrido. La cadena de bloques puede facilitar una mayor comunicación y una colaboración más eficiente a escala mundial entre los organismos encargados de hacer cumplir la ley que trabajan para eliminar de Internet las imágenes de abuso sexual infantil. Una red privada compartida por todos los agentes, actualizada continuamente con nuevo contenido ilegal, puede ayudar a organismos de todo el mundo a comunicarse con plataformas en la nube y redes sociales, y permitir la eliminación rápida del contenido ilegal existente y prohibir la carga de imágenes adicionales.

«Mejor apoyo a la innovación y la creatividad»

Diana Paredes, directora ejecutiva y cofundadora de Suade Labs

La pandemia puso de relieve el poder de la tecnología y la digitalización. Las empresas que habían invertido en tecnología moderna y transformación digital estaban en una posición mucho mejor para capear la tormenta de una pandemia mundial. La Cuarta Revolución Industrial promete cambiar nuestro mundo para mejor y, tras la pandemia, estamos en una posición única para impulsar la digitalización. Este esfuerzo renovado debe estar impulsado por una amplia gama de innovadores, incluidas las empresas emergentes y los emprendedores, ya que esto aportará diversidad y creatividad a la innovación tecnológica. De este modo, podremos aprovechar plenamente las oportunidades que ofrecen la digitalización y la tecnología tras la pandemia.

Cómo se veía el futuro en 2016

La prioridad número uno debería ser apoyar la innovación y la creatividad. En 2016, un informe del Foro Económico Mundial predijo que la resolución de problemas complejos, el pensamiento crítico y la creatividad serían las tres competencias principales en 2020. Avancemos hasta 2020: el mundo se enfrenta a un problema complejo que requiere pensamiento crítico y creatividad para adaptarse. La herramienta número uno para adaptar los procesos existentes ha sido la innovación tecnológica. Las organizaciones de los sectores público y privado deberían centrarse en apoyar la creatividad y la innovación de emprendedores, pymes y grandes empresas por igual, para aprovechar al máximo nuestro impulso hacia un mundo mejor.

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