Las métricas ROCE tradicionales se han utilizado habitualmente durante 2000 años. En cambio, la idea de un nuevo tipo de ROCE (rentabilidad sobre el clima y el medio ambiente) todavía está en sus inicios.
Los nuevos criterios ROCE tendrán enormes implicaciones, no solo para lo que producen las empresas y cómo lo hacen, sino también para cómo se las valora tanto en términos financieros como sociales.
Hay pruebas abrumadoras que apuntan a una clara correlación entre la consideración del medio ambiente y el desempeño empresarial.
Durante décadas, los productos, los beneficios y los rendimientos han sido el lenguaje de los negocios. Y con razón: ofrecer productos atractivos a un precio competitivo sigue siendo esencial para el éxito empresarial. Estos fundamentos no han cambiado.
Pero la sociedad sí, y la búsqueda de una alternativa a los criterios tradicionales para evaluar el desempeño empresarial —la rentabilidad sobre el capital empleado— está adquiriendo una nueva importancia. Está evolucionando un nuevo tipo de ROCE: la rentabilidad sobre el clima y el medio ambiente.
El ROCE siempre ha sido una métrica preferida para comprender de forma integral el desempeño empresarial en todos sus parámetros. A diferencia, por ejemplo, de la rentabilidad sobre el capital propio, el ROCE mide el rendimiento de todo el capital invertido en una empresa, no solo a través de sus acciones, sino también de otras fuentes de financiación, como préstamos, subvenciones y aportaciones (además del capital propio), así como la depreciación de cualquier activo utilizada para «alimentar» las operaciones durante el período en cuestión.
A diferencia del sencillo índice de ingresos netos —ingresos menos costes—, el ROCE también tiene en cuenta el volumen de insumos empleados para obtener cierto beneficio. Por eso tiene tanto sentido su evolución hacia la rentabilidad sobre el clima y el medio ambiente: una métrica sencilla que registra cómo una empresa utiliza todos los recursos a su disposición.
Implicaciones de los nuevos criterios ROCE
Hoy, estas consideraciones van mucho más allá del ámbito de las finanzas. La sociedad (y, cada vez más, los inversores, empleados y consumidores) aplica a las empresas un nuevo conjunto de criterios, que refleja no solo la calidad de sus productos y servicios, sino también el uso y el impacto que tienen en todos los recursos a su disposición.
Estos «nuevos» criterios ROCE tendrán enormes implicaciones, no solo para lo que producen las empresas y cómo lo hacen, sino también para cómo se las valora tanto en términos financieros como sociales. Hay pruebas abrumadoras que apuntan a una clara correlación entre la consideración del medio ambiente y el desempeño empresarial.
Mi ejemplo favorito es tan convincente como sencillo: en 2014, Harvard Business School calculó que un dólar invertido 20 años antes en una cartera selecta de empresas cotizadas cuyo objetivo declarado era crecer valdría 14,46 dólares en el momento de la investigación. Sin duda, un rendimiento considerable. Sin embargo, si ese dólar se hubiera invertido en empresas que, mientras hacían crecer sus negocios, se centraban en las cuestiones ambientales y sociales más importantes, ¡habría aumentado hasta los 28,36 dólares!
Esto es el nuevo ROCE en acción, y es perfectamente compatible con el acrónimo tradicional formado por las mismas letras.
Un proceso de aprendizaje y evolución
Al igual que muchas otras empresas, mi propia compañía, The Mahindra Group, ya aplica algunos de estos principios a nuestras operaciones. Es un proceso de aprendizaje y evolución, pero ya se han alcanzado hitos importantes.
Por ejemplo, nuestro equipo de Fórmula E, Mahindra Racing, ha sido pionero en esta nueva idea de ROCE. Desde sus inicios, el equipo ha logrado cero emisiones netas en todas sus operaciones; una experiencia que será fundamental para todo nuestro grupo mientras trabaja para alcanzar la neutralidad de carbono en 2040.
Esta experiencia sustenta nuestro compromiso con todos los aspectos del transporte sostenible. Desde 2014, hemos llevado a cabo más de 100 proyectos ESG, que generaron un rendimiento medio del capital del 24 % en tan solo dos años. La energía representa entre el 12 y el 15 % de los costes totales de fabricación de vehículos (automóviles y tractores). En los últimos tres años, gracias a la adopción de energías renovables y a las mejoras en eficiencia energética, hemos reducido los costes de energía en unos 6,5 millones de dólares al año.
Las métricas ROCE tradicionales se han utilizado habitualmente desde la época griega y romana, así que hemos tenido mucho tiempo para acostumbrarnos a ellas. En cambio, la idea de un nuevo tipo de ROCE, la rentabilidad sobre el clima y el medio ambiente, todavía está en sus inicios.
Esperemos que estos nuevos principios perduren y ayuden a dar forma y definir los negocios tanto tiempo como el ROCE original. ¡Eso son 2.000 años y contando!





