Los gustos en Francia están pasando de la alta cocina a la comida rápida

A customer waits to order food at the Isla Burger Halal fast-food in Nice, France, September 25, 2017. REUTERS/Eric Gaillard - RC1ECE2AE220
1.46 billion burgers were enjoyed across France last year.Image: REUTERS/Eric Gaillard
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Olvídese de la larga pausa para comer. Descarte la idea de hacer una parada en una pequeña panadería y en su charcutería de siempre para comprar lo necesario y preparar la cena para sus seres queridos. Esos días han quedado atrás. De Dunkerque a Perpiñán, de Nantes a Lyon, la comida rápida está de moda en toda la bella Francia.

Nuevos datos sugieren que los franceses están dando la espalda a patrones de comportamiento ancestrales que han hecho que Francia se gane la reputación de ser la patria de la alta cocina y de quienes la disfrutan.

Image: McKinsey

Según la OCDE, Francia tiene niveles relativamente bajos de obesidad, pero están aumentando. Aproximadamente el 10% de la población francesa tiene obesidad. Sin embargo, casi el 40% tiene sobrepeso y la OCDE prevé un aumento del 10% en 10 años.

Ahora, los parlamentarios franceses, preocupados por la salud de la nación y alarmados por los cambios en los hábitos alimentarios del país, están considerando qué medidas tomar.

Una dieta cambiante

Un comité multipartidista de 29 diputados (comisión de investigación sobre la alimentación industrial) examinó los hábitos alimentarios, el contenido nutricional de los alimentos procesados y las consecuencias para la salud de una dieta basada en la conveniencia. Sus investigaciones concluyeron que casi la mitad de los adultos franceses (49%) tenía sobrepeso u obesidad en 2015; la tasa de obesidad era del 17,2% tanto en hombres como en mujeres, mientras que la prevalencia del sobrepeso (sin contar la obesidad) era mayor entre los hombres (37,1%) que entre las mujeres (26,8%).

Los cambios en los hábitos alimentarios de los franceses muestran de manera interesante cómo se reduce el tiempo de que disponen las personas, sobre todo durante la jornada laboral. Al tener menos tiempo, los trabajadores de oficina, en particular, recurren a la malbouffe (comida basura) para saciarse rápido.

La asombrosa cifra de 1.460 millones de hamburguesasse consumió en toda Francia el año pasado, y se pueden encontrar en el menú del 85% de los restaurantes del país. Las ventas de comida rápida alcanzaron los 51.000 millones de euros (59.000 millones de dólares) en 2017: un aumento del 260% en los últimos 13 años.

Michèle Crouzet, una de las principales integrantes del comité parlamentario francés que investiga el cambio en la dieta del país, afirmó que la ingesta diaria de sal en Francia también es un problema: con unos 10 a 12 gramos, duplica el límite recomendado por la Organización Mundial de la Salud. Una dieta con demasiada sal puede provocar accidentes cerebrovasculares y enfermedades cardiovasculares, una de las principales causas de muerte en Francia.

El coste de una mala alimentación

Según las cifras recopiladas por McKinsey & Co, el coste mundial de la obesidad ha ascendido a 2 billones de dólares al año. El informe del Instituto Global McKinseyseñala que alrededor de un tercio de la población mundial tiene obesidad; para 2030, esa proporción podría haber aumentado hasta casi la mitad.

La obesidad es ahora una de las mayores amenazas para la salud y la prosperidad.Image: McKinsey

Durante mucho tiempo, el sobrepeso se ha considerado un problema que afecta a las regiones prósperas del mundo, pero cada vez preocupa más que las economías emergentes estén experimentando un aumento explosivo de las tasas de obesidad.

McKinsey analizó datos históricos sobre la pérdida de productividad y la reducción de la esperanza de vida mediante el estudio de los años de vida ajustados por discapacidad (AVAD) perdidos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma: «Un AVAD puede entenderse como un año de vida «saludable» perdido. La suma de estos AVAD en una población, o carga de morbilidad, puede entenderse como una medida de la brecha entre el estado de salud actual y una situación ideal en la que toda la población vive hasta una edad avanzada, libre de enfermedades y discapacidad».

En los países desarrollados, el aumento de los AVAD perdidos empezó a ralentizarse hacia finales del siglo XX, mientras que comenzó a acelerarse en algunas partes del mundo en desarrollo. En Indonesia, el número de AVAD perdidos por obesidad por cada 100.000 personas pasó de 184 en 1990 a 885 en 2010. Esto supone un aumento de alrededor del 400% en dos décadas.

Las economías emergentes están ahora expuestas al riesgo de una epidemia de obesidad.Image: McKinsey

Una consecuencia del aumento de los problemas de salud causados por la obesidad será la presión adicional sobre los sistemas sanitarios. El gasto en atención sanitaria de los países de la OCDE podría crecer entre un 50% y un 100% para 2040. La OMS calcula que los pacientes con índices de masa corporal elevados podrían representar hasta el 7% del gasto sanitario mundial. Esto amenaza con imponer cargas insostenibles a los presupuestos de los gobiernos nacionales, sobre todo al combinarse con otras presiones, como las necesidades de una población que envejece o unas circunstancias económicas generalmente desfavorables.

Así que, tanto si lee esto en Francia como si no, quizá la próxima vez que decida darse el gusto de comer una hamburguesa debería pedir también una ensalada de acompañamiento e intentar mantener un equilibrio saludable.

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