Seguridad hídrica: cómo garantizar el acceso al agua en un mundo en transformación

Water security is growing in importance for economies globally.
Water security is growing in importance for economies globally.Image: Massimo Di Soccio/Acea Database
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  • Los recursos hídricos se han reducido en un 20 % aproximadamente desde 1900, al mismo tiempo que la población mundial ha crecido.

  • Las economías de todo el mundo están invirtiendo fuertemente para garantizar la seguridad hídrica ahora y en el futuro.

  • Estos cuatro principios rectores garantizarán el acceso equitativo al agua para todas las personas del mundo a medida que entramos en una era de estrés hídrico.

Nuestra relación con el agua está cambiando, y la escasez se intensifica debido al crecimiento demográfico, la urbanización y la creciente demanda de las industrias energética y tecnológica. Solo los centros de datos impulsados por IA podrían incrementar las extracciones mundiales de agua en 4,2-6,6 mil millones de m3 para 2027, equivalente a 4-6 veces el consumo anual de Dinamarca.

Al mismo tiempo, la disponibilidad de agua está disminuyendo. El cambio climático está alterando los patrones de precipitación, lo que ha reducido los recursos hídricos un 20 % desde 1900, y se prevé una disminución adicional del 10-40 % en los próximos años. La mala gestión de la tierra y los fenómenos meteorológicos extremos están aumentando las inundaciones y los deslizamientos de tierra, lo que afecta gravemente a la infraestructura hídrica. Estos desafíos ponen de relieve la urgente necesidad de una gestión sostenible de los recursos hídricos.

Las economías están aumentando sus inversiones en infraestructura hídrica. Estados Unidos se ha comprometido con más de 100 000 millones de dólares para modernizar y mejorar sus sistemas. De forma similar, China puso en marcha en 2023 un ambicioso plan de 170 000 millones de dólares, centrado en la conservación del agua y en proyectos de infraestructura hasta 2035. En Europa, las importantes necesidades de inversión quedan de manifiesto con la estimación del Banco Europeo de Inversiones de 60 000 millones de euros al año para apoyar la infraestructura de agua, energía, transporte y telecomunicaciones.

Estos esfuerzos ponen de manifiesto el creciente reconocimiento del agua como recurso fundamental para el desarrollo sostenible y la resiliencia mundial. Los programas sinérgicos para abordar la crisis hídrica mundial avanzan impulsados por un número creciente de comunidades internacionales y multiactor, que crean plataformas idóneas para formalizar alianzas y poner en marcha iniciativas tangibles, sentando un precedente para la coordinación mundial en materia de gobernanza y sostenibilidad del agua.

Componentes clave de una seguridad hídrica duradera

La seguridad hídrica pronto desempeñará un papel determinante en el potencial de desarrollo de las economías, al servir de catalizador de unas condiciones equitativas en la competencia económica mundial. Las soluciones deben basarse en cuatro palancas comunes, adaptadas al contexto geográfico, climático y morfológico de cada economía, para garantizar su eficacia.

1. Marco de gobernanza unificado

Un marco de gobernanza unificado es fundamental para abordar eficazmente los desafíos de la gestión del agua, garantizando que los conocimientos especializados y la toma de decisiones se consoliden a nivel nacional e internacional.

Por ejemplo, en Italia, si bien la designación de un comisario especial para la escasez de agua representa un paso en la dirección correcta, la complejidad y la urgencia del problema exigen la creación de un ministerio de Agua específico. A nivel europeo, el comisario recientemente designado de Medio Ambiente, Resiliencia Hídrica y Economía Circular Competitiva coordina los esfuerzos de los Estados miembros para reforzar la resiliencia hídrica.

Para maximizar el impacto, la planificación integrada debería reunir a gobiernos y empresas, coordinados por comunidades internacionales —como el Foro Económico Mundial, centros de estudios y otros— que desempeñan un papel clave en el fomento de la colaboración en la gestión de los recursos hídricos. Esto podría reforzarse mediante acuerdos industriales entre operadores de agua de regiones con retos ambientales e infraestructurales similares, lo que definiría un nuevo modelo de cooperación transfronteriza eficaz.

2. Soluciones codificadas

Abordar la crisis hídrica exige concienciar, modernizar la infraestructura y aprovechar la innovación.

Las campañas públicas deberían destacar la escasez de agua y promover la conservación. Los sistemas envejecidos necesitan reparaciones urgentes, mantenimiento predictivo y conexiones interregionales para gestionar sequías e inundaciones. La media de la UE en pérdidas de agua es del 25 % del total distribuido en 2021, con picos en países que alcanzan entre el 40 y el 60 %.

La diferenciación entre usos potables y no potables, la captación de agua de lluvia, la restauración de cuencas, la desalinización y el tratamiento de aguas residuales para su reutilización en la agricultura y la industria pueden aliviar la demanda de suministros potables. Un objetivo clave es lograr el «agua neta cero» reutilizando varias veces el mismo litro de agua. Actualmente, más de la mitad del uso mundial de agua se destina a la agricultura. Este sector es especialmente vulnerable al cambio climático y a los fenómenos meteorológicos extremos. Utilizar agua con mayor contenido de nutrientes para el riego puede reducir la necesidad de fertilizantes químicos sintéticos, cumpliendo una doble función de riego y fertilización.

La tecnología, incluidas la IA y la robótica, puede optimizar la gestión del agua prediciendo sequías y supervisando las redes.

3. Marco regulatorio mejorado

El marco regulatorio debe evolucionar para respaldar un enfoque cohesionado y a escala industrial de la gestión del agua. Ampliar las áreas territoriales a una escala como mínimo regional facilita la ejecución de proyectos de suministro a gran escala y la optimización eficiente de los recursos hídricos. Una política hídrica europea común es esencial para favorecer la aparición de operadores de gran escala con capacidad para ejecutar proyectos de infraestructura significativos. Actualmente, la fragmentación supone un desafío importante, ya que muchos operadores locales carecen de los recursos financieros e industriales necesarios para afrontar la creciente complejidad. Avanzar hacia una gestión menos fragmentada geográficamente podría mejorar la eficiencia y optimizar el uso de los recursos.

4. Recursos suficientes

Garantizar la suficiencia financiera exige una revisión del mecanismo de financiación. La tarifa media del agua en la UE es de 3,2 €/m³, con valores que oscilan entre 2,1 €/m³ y 10 €/m³ según el país. Para abordarlo, la introducción de tarifas nacionales podría ayudar a equilibrar la necesidad de mayores inversiones con el objetivo de mantener la asequibilidad.

Además, las inversiones públicas y privadas deberían alinearse con las prioridades nacionales, excluyendo los gastos relacionados con el agua de las estimaciones del Pacto de Estabilidad de la UE. Por ejemplo, la inversión anual media per cápita en la UE es de 82 € (2019-2023) con valores muy dispares entre los Estados miembros. Para subsanar estas disparidades, el apoyo financiero específico debería centrarse en sectores concretos, como el fomento de tecnologías de eficiencia hídrica en la agricultura, la promoción del uso de «agua neta cero» mediante la reutilización y la canalización de fondos hacia la modernización de la infraestructura hídrica.

Cooperación mundial para la seguridad hídrica

Garantizar la seguridad hídrica mundial exige un enfoque multifacético que integre la gobernanza, las inversiones, la concienciación y la innovación. En este contexto, la comunidad internacional y los eventos, reuniones y alianzas multiactor desempeñan un papel fundamental como coordinadores activos para fomentar la colaboración entre países, organizaciones y partes interesadas. Al facilitar el diálogo y la cooperación, pueden ayudar a armonizar las políticas y estrategias más allá de las fronteras, creando sinergias que amplifican el impacto de los esfuerzos individuales.

Además, las comunidades internacionales multiactor son fundamentales para movilizar recursos financieros, apoyar iniciativas con visión de futuro y defender políticas que prioricen la gestión sostenible del agua. Por último, pueden impulsar campañas de concienciación mundial para destacar la urgencia de la crisis hídrica y fomentar cambios de comportamiento en todos los niveles, desde los hogares particulares hasta las industrias.

Al fijar objetivos compartidos, las comunidades internacionales pueden unificar los esfuerzos fragmentados y allanar el camino hacia un futuro hídrico resiliente y seguro.

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