En el siglo XXI, la refrigeración se ha vuelto habitual de muchas maneras, tanto visibles como menos visibles, y ejerce una poderosa influencia en nuestra forma de vida. Mantiene nuestros alimentos frescos y seguros para el consumo; mantiene frescos y cómodos nuestros hogares y oficinas durante el tiempo que pasamos en interiores; y ayuda a crear y conservar los medicamentos que las personas toman para preservar su vida. Incluso internet depende de la tecnología de refrigeración para evitar que se sobrecalienten los servidores de los enormes centros de datos.
Sin embargo, 1.000 millones de personas todavía carecen de acceso adecuado a la refrigeración que el resto damos por sentada, y esta podría cambiar radicalmente sus vidas para mejor. Las Naciones Unidas han establecido 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) mundiales para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar la prosperidad para todos. Si se aplica adecuadamente, la tecnología de refrigeración puede marcar una diferencia enorme en tres de los ámbitos más importantes: fin de la pobreza, hambre cero y buena salud. El resultado será una gran mejora de la calidad de vida de algunas de las personas más desfavorecidas del mundo y se salvarán miles de vidas.
¿Cómo logra esto la tecnología de refrigeración? ¿Cómo se puede poner la refrigeración (el enfriamiento de los productos) al alcance de todos, incluso de las personas más pobres, para que puedan acceder a ella y mejorar sus vidas? Veámoslo.
La tecnología de refrigeración puede ayudar a poner fin a la pobreza
La refrigeración y una cadena de frío sostenible son clave para reducir y, en última instancia, poner fin a la pobreza extrema de 836 millones de personas en todo el mundo. En los países en desarrollo, muchas personas obtienen sus ingresos de actividades como la agricultura. Un pequeño agricultor, es decir, alguien que cultiva principalmente alimentos con mano de obra familiar, suele perder al menos un 15 % de sus ingresos debido a la pérdida de alimentos durante la cosecha y el almacenamiento de los productos. La mejora de las instalaciones locales de almacenamiento en frío y una mayor formación sobre métodos de almacenamiento pueden reducir considerablemente las pérdidas de alimentos posteriores a la cosecha y permitir la venta de cultivos en mercados más lejanos, creando oportunidades que podrían aumentar mucho los ingresos de los agricultores.
El impulso a la producción de alimentos también tendría un efecto positivo en la economía de consumo. Se estima que los consumidores de países de bajos ingresos destinan entre el 40 % y el 50 % de sus ingresos a la alimentación. Cuando se reducen las pérdidas de alimentos, los precios bajan al aumentar la oferta, lo que ayuda a sacar a las personas de la pobreza gracias a un mayor poder adquisitivo y más oportunidades de compra.

La tecnología de refrigeración puede ayudar a acabar con el hambre (y la sed)
En la actualidad, aproximadamente el 30 % de todos los alimentos se pierde o se desperdicia en el trayecto de la granja a la mesa. Aunque solo redujéramos esta cifra a la mitad, sería posible alimentar a otros 1.000 millones de personas y resolver el hambre de la gran mayoría de los 1.200 millones de personas que hoy padecen inseguridad alimentaria Esto es perfectamente posible, y la clave para reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos está en desarrollar una cadena de frío sostenible, en la que los alimentos cosechados se mantengan refrigerados por el agricultor, durante el almacenamiento, en el comercio minorista y durante el transporte. Se calcula que se podría salvar el 14 % de los alimentos si los países en desarrollo contaran con la misma infraestructura de cadena de frío que los países desarrollados.
Una cadena de frío sostenible también puede tener un efecto profundo en la escasez de agua, que hoy afecta al 40 % de la población mundial La cantidad estimada de agua utilizada para producir alimentos que finalmente se pierden o desperdician bastaría para llenar tres veces el lago Lemán. Al implementar soluciones de cadena de frío, ese desperdicio de agua podría reducirse a la mitad.

La tecnología de refrigeración es fundamental para la buena salud
El acceso a medicamentos y alimentos no contaminados es un requisito previo para llevar una vida saludable. Cada año, 600 millones de personas enferman y 420.000 mueren por intoxicación alimentaria debido a una refrigeración deficiente o a cadenas de frío ineficientes. Mientras tanto, 2 millones de personas mueren por enfermedades prevenibles a causa de vacunas dañadas o degradadas que se refrigeraron de forma inadecuada y no se mantuvieron conforme a los protocolos durante el transporte.
La tecnología de refrigeración puede ofrecer las soluciones que hoy se necesitan para mantener a las personas sanas y salvar vidas. Una vez más, una cadena de frío inteligente y sostenible puede garantizar que se mantenga una temperatura precisa mientras los alimentos y los medicamentos pasan del productor al consumidor. Danfoss presentó recientemente una solución llamada Cool.it que utiliza la interconectividad entre sistemas de refrigeración para enviar alertas si se detecta una temperatura inadecuada en cualquier punto de la cadena de frío, garantizando que se cumplan los estándares de calidad.

La tecnología de refrigeración puede ayudar a resolver los mayores problemas del mundo
Imaginemos un mundo sin pobreza ni hambre, con personas sanas y felices. Ese futuro es posible, y la tecnología de refrigeración sostenible desempeña un papel importante para hacerlo realidad. La refrigeración y las cadenas de frío sostenibles no son lujos, sino necesidades actuales que pueden salvar vidas al ofrecer la oportunidad de aumentar los ingresos, disponer de más alimentos y llevar una vida más saludable. Si logramos refrigerar a las personas y los productos de manera sostenible, también mantendremos fresco el planeta.



