La grasa de su próxima comida para llevar podría ayudar a reducir la contaminación del transporte marítimo mundial

Fish and chips are seen at a table in Clacton-on-Sea, a town in eastern England, where 70 percent of people voted on June 23, 2016 to leave the European Union, Britain August 22, 2016. REUTERS/Neil Hall SEARCH "CLACTON BREXIT" FOR THIS STORY. SEARCH "WIDER IMAGE" FOR ALL STORIES. - S1AETYPCFPAB
Your takeaway is more influential than you think.Image: REUTERS/Neil Hall
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Su próxima comida para llevar podría ser la clave para ayudar al sector del transporte marítimo mundial a alcanzar los ambiciosos nuevos objetivos de emisiones que entrarán en vigor en 2020.

La mayoría somos conscientes de la relación entre los viajes aéreos y las emisiones nocivas. Para 2020, es probable que las emisiones de la industria de la aviación sean un 70 % superiores a las de 2005, y la Organización de Aviación Civil Internacional prevé que para 2050 podrían aumentar otro 300-700 %. Pero el transporte marítimo de mercancías también es un importante contribuyente a la contaminación.

En virtud del Convenio internacional para prevenir la contaminación por los buques (Convenio MARPOL), la Organización Marítima Internacional (OMI) está introduciendo nuevos límites para las emisiones de óxidos de azufre (SOx) procedentes del transporte marítimo. Los niveles de SOx tendrán que reducirse de un 3,50 % m/m (masa por masa) a solo un 0,50 % m/m.

Según una investigación presentada al Comité de Protección del Medio Marino (MEPC) de la OMI, esta reducción obligatoria de los niveles de emisiones de SOx tendrá un impacto positivo significativo. De no modificarse los niveles, provocarían 570.000 muertes prematuras entre 2020 y 2025.

Para alcanzar estos nuevos objetivos de emisiones, las navieras tendrán que elegir una de las siguientes opciones:

- Usar combustible con un menor contenido de azufre, incluido el gas natural licuado

- Instalar dispositivos conocidos como depuradores (scrubbers) para filtrar los gases de escape

- Cambiar a biocombustibles

Ahí es donde entran en juego las grasas y aceites de cocina reciclados. Los biocombustibles, como el biodiésel, el biometano y el biometanol, podrían lograr reducciones de las emisiones de CO2 de hasta un 80-90 %. Además, los biocombustibles producen mucho menos SOx.

Image: The Geography of Transport Systems

La división de transporte marítimo de DHL, Global Forwarding, se ha asociado con GoodShipping Program, una organización que promueve el uso de biocombustibles en el sector del transporte marítimo de mercancías. DHL Global Forwarding sus clientes ya pueden elegir biocombustibles en lugar de combustibles fósiles al enviar mercancías. En septiembre, GoodShipping también suministró a un pequeño buque portacontenedores 22.000 litros de biocombustible, lo que supuso un ahorro de más de 40 toneladas de CO2 en comparación con el combustible estándar.

Sin embargo, los biocombustibles deben superar varios desafíos antes de convertirse en una opción convencional.

El primero es la cuestión del suministro. Aunque el reciclaje de aceites y grasas es una opción viable para producir cantidades moderadas de biocombustible, los volúmenes de producción dependen totalmente del suministro. Actualmente no existe una infraestructura mundial sólida y fiable para la recogida y el procesamiento de biocombustibles que pueda funcionar con grandes volúmenes.

Algunos biocombustibles son compatibles con los motores existentes. Pero, para que las navieras y los fabricantes inviertan en la tecnología de motores necesaria que haga del biocombustible una opción segura y fiable para toda su flota, sería necesario garantizar volúmenes elevados y constantes de biocombustible.

Image: REUTERS/Fabian Bimmer

Aumentar el suministro podría exigir que se cultivaran cultivos alimentarios exclusivamente para transformarlos en biocombustible, pero eso ejercería presión sobre recursos naturales como la tierra y el agua, y podría hacer subir los precios mundiales de los alimentos.

Además, no existe una infraestructura mundial de suministro para los biocombustibles. Para alcanzar una escala mundial crítica, sería necesario construir una cadena de suministro completa. Esta incluye tanto el reciclaje de aceites usados y la producción de aceite a partir de cultivos alimentarios como el transporte, la logística y el almacenamiento en puertos marítimos de todo el mundo.

Estos son todos desafíos que la industria del petróleo y el gas superó hace décadas. La inversión que requiere el sector de los biocombustibles podría reflejarse en precios elevados para los clientes, lo que podría hacer que el nuevo combustible resulte económicamente menos atractivo.

Ante las restricciones obligatorias de emisiones, la industria del transporte marítimo simplemente tendrá que hacer algo. Simon Bergulf, de la gran naviera danesa Maersk, declaró a la BBC que instalar depuradores puede costar alrededor de entre 2 y 3 millones de dólares por buque. Sin embargo, pese a los costes que implica, muchos optan por instalar depuradores en sus buques, ya que así se evitan los problemas derivados de la incertidumbre en el suministro de combustible.

Image: Statista

Hacer de los biocombustibles una alternativa más viable podría requerir una serie de iniciativas a nivel gubernamental, incluidas subvenciones para mantener los precios bajos o para ayudar a financiar el desarrollo de infraestructuras.

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