Elegir qué comer en el almuerzo suele ser una decisión sencilla.
Pero imagínese tener que decidir qué comerán casi 3.000 líderes mundiales durante una semana entera en una localidad montañosa nevada de Suiza. Ese es el reto que nos planteamos en un caluroso día de verano, seis meses antes de nuestra Reunión Anual en Davos 2020.
La restauración no es una actividad central del Foro Económico Mundial, pero sí es importante. La semana de Davos es intensa: muchos participantes empiezan el día al amanecer y terminan tarde. Son habituales los desayunos de trabajo y las comidas sobre la marcha entre los debates en paneles y las reuniones bilaterales. Ofrecer alimentos nutritivos que favorezcan la salud cerebral es importante para que los participantes afronten en plena forma jornadas largas e intensas.
¿Qué elegiría usted? ¿Cambiaría su elección si tuviera en cuenta la sostenibilidad?
Impacto ambiental de los alimentos
La producción de alimentos representa aproximadamente una cuarta parte de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, y una parte considerable de esas emisiones proviene de los animales, ya sea directamente o por el pienso y la tierra necesarios para criarlos.
Por el lado de la demanda, los patrones de consumo no se corresponden con los resultados óptimos para la salud ni el medio ambiente. Según la Organización Mundial de la Salud, la obesidad va en aumento y el consumo de proteínas animales supera los niveles recomendados en Europa (donde se encuentra Davos). Además, hasta un tercio de todos los alimentos se pierde o se desperdicia, lo que provoca la pérdida de nutrientes esenciales, el desperdicio de recursos escasos y un aumento innecesario de las emisiones.
La buena noticia es que empezamos a ver cambios: las empresas agrícolas comienzan a reducir su huella ambiental; las hamburguesas de origen vegetal son cada vez más accesibles en Estados Unidos y Europa, y las tecnologías avanzadas ayudan a reducir el desperdicio de alimentos.
El Foro se ha comprometido a liderar la práctica de la sostenibilidad, y esto se reflejará en nuestros menús. Nuestro objetivo es ofrecer a los participantes opciones saludables y sostenibles, y destacar el impacto de las decisiones de consumo individuales tanto en el bienestar personal como en la salud del planeta.
Entonces, ¿qué hay para almorzar?
1. Fresco, regional y rico en vegetales
Seleccionar cuidadosamente los ingredientes que se utilizan en los menús y abastecerse de ellos es fundamental para celebrar una Reunión Anual sostenible. Este es el segundo año que el Foro colabora con una empresa emergente con sede en Suiza especializada en la evaluación ecológica de alimentos. La empresa trabaja estrechamente con el chef del Centro de Congresos para recopilar información detallada sobre cada ingrediente utilizado en la cocina. Después, un programa informático califica cada ingrediente según su método de producción (estacionalidad e impacto en la biodiversidad), su impacto en el clima y los recursos naturales, su origen y su grado de transformación. Cada producto recibe una calificación de la A a la G: el año pasado, 1.063 productos, o 31.000 kilos de alimentos, obtuvieron en promedio una C.
El año pasado adquirimos 4.300 kilos de verduras frescas y 4.000 kilos de fruta fresca, y nos proponemos seguir avanzando hacia menús flexitarianos con abundantes vegetales, ofreciendo a los participantes una variedad de nutrientes.
2. Miércoles de alimentación del futuro
Cambiar los hábitos para adoptar dietas más saludables y sostenibles no es fácil, pero es posible. En el Miércoles de alimentación del futuro, nuestro objetivo es ayudar a los participantes a cambiar sus hábitos ofreciéndoles alternativas a la carne sabrosas y apetecibles para el almuerzo. Hemos colaborado con proveedores regionales, chefs locales y el equipo de cocina del Centro de Congresos para combinar proteínas alternativas con productos locales y de temporada, creando opciones de menú atractivas para todos.
3. Medición del desperdicio de alimentos mediante IA
Con un total de 70.000 comidas servidas en Davos, evitar o reducir al mínimo el desperdicio de alimentos supone un reto importante.
Por primera vez, colaboraremos con una empresa emergente con sede en Suiza especializada en el seguimiento automatizado del desperdicio de alimentos. Este se supervisará mediante un sistema de inteligencia artificial instalado en varios contenedores del Centro de Congresos, que fotografía los residuos y pesa los alimentos desechados. La IA genera información detallada sobre los distintos tipos, el peso, los costes y el origen de los alimentos desperdiciados. Después, se analizan los datos para organizar las operaciones de restauración y reducir el desperdicio evitable en futuros eventos.
Al elegir qué servir en el almuerzo e incorporar la sostenibilidad a nuestro menú, hemos creado una experiencia sabrosa y agradable que reúne a las personas y las nutre: ¡una de las maravillas de la comida!




