España es el último país europeo en aprobar una nueva ley para reducir sus elevados niveles de desperdicio de alimentos.
Se multará a los supermercados que desechen alimentos sin vender y los restaurantes deberán poder ofrecer recipientes para que los clientes se lleven las sobras.
Si estas iniciativas para frenar el desperdicio tienen éxito, podrían reducir entre un 6 % y un 8 % de las emisiones de gases de efecto invernadero causadas por los seres humanos, según WWF.
En un esfuerzo por frenar el desperdicio de alimentos, España exigirá a bares y restaurantes que ofrezcan a los clientes recipientes para llevarse las sobras a casa si lo solicitan, y multará a los supermercados que desechen alimentos sobrantes. En Italia y Francia ya se ha aprobado una legislación similar.
El ministro español de Agricultura, Pesca y Alimentación, y de Asuntos Medioambientales Luis Planas dijo que el nuevo proyecto de ley pretende reducir las cerca de 2.866.009 libras de alimentos que se desechan cada año en el país, informó The Guardian.
«Este es un instrumento jurídico pionero para prevenir el despilfarro», dijo Planas, según informó el Daily Mail.
Todas las entidades que vendan, distribuyan o produzcan alimentos tendrán que elaborar un plan para evitar el desperdicio de alimentos, informó The Local. Quienes incurran en un desperdicio de alimentos «grave» podrían recibir multas de entre 2.148 y 64.445 dólares, y quienes lo hagan de forma «muy grave» podrían recibir multas de más de 500.000 dólares.
Llevarse a casa la comida que no se ha terminado en un restaurante no es una práctica habitual en España.
«España no es un país con una larga tradición de llevarse las sobras de los restaurantes en recipientes, quizá porque no forma parte de la cultura y porque las raciones suelen ser más pequeñas que en otros países», informó The Local.
El proyecto de ley también exigiría a restaurantes y supermercados que donen las sobras a bancos de alimentos y ONG, informó el Daily Mail.
Para la fruta demasiado madura, la ley recomendaba utilizarla para producir zumos o mermelada, o para fabricar biocombustibles y fertilizantes, o como alimento para animales, informó The Guardian.
Para concienciar sobre el problema, el proyecto de ley recurrirá a campañas educativas para disuadir del desperdicio doméstico de alimentos, que el Gobierno reconoce como una parte importante del problema, pero no impondrá multas.
Según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), si dejáramos de desperdiciar alimentos, reduciríamos entre un 6 % y un 8 % de las emisiones de gases de efecto invernadero causadas por los seres humanos.
«Cuando desperdiciamos alimentos, también desperdiciamos toda la energía y el agua que se necesitan para cultivarlos, cosecharlos, transportarlos y envasarlos. Y si los alimentos acaban en un vertedero y se pudren, producen metano —un gas de efecto invernadero aún más potente que el dióxido de carbono—», señaló el sitio web de WWF.
La Unión Europea ha dicho que reducirá a la mitad el desperdicio de alimentos en los hogares y el comercio minorista para 2030, en consonancia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, informó el Daily Mail.
Planas dijo que la nueva legislación ayudaría a aliviar los efectos medioambientales y económicos de la gestión imprudente de la cadena alimentaria.
«En un mundo en el que, por desgracia, existen el hambre y la malnutrición, estos problemas pesan en la conciencia de todos», dijo Planas, según informó Euronews.


