La seguridad alimentaria ha sido un desafío para los líderes y los gobiernos durante siglos, pero ahora tenemos la oportunidad de replantearnos el enfoque.
Para alimentar al planeta, es fundamental trabajar con los pequeños agricultores, que producen alrededor de un tercio del suministro mundial de alimentos.
Podemos avanzar hacia un sistema alimentario sostenible adoptando la innovación y la tecnología agrícolas para los productores de todos los niveles.
A lo largo de la historia, el destino de los líderes y los gobiernos ha estado entrelazado con la capacidad de una nación para alimentar a su población. Desde los disturbios por los alimentos durante el Imperio romano hasta la escasez de pan que desencadenó la Primavera Árabe, pocas fuerzas impulsan tanto el malestar social como el hambre de la ciudadanía.
Que la seguridad alimentaria equivale a la seguridad nacional no es una idea nueva, pero, ante la amenaza de que la escasez interna de alimentos dé lugar a restricciones a la exportación, la falta de fertilizantes limite el número de semillas que se siembran y los fenómenos climáticos sigan devastando la capacidad de producción, es inevitable una nueva realidad sobre cómo cultivan alimentos las naciones. Pero también es una oportunidad para replantearse el enfoque.
En materia de seguridad alimentaria, ha llegado el momento de reconocer las ventajas de formar parte de algo más pequeño, porque en el desarrollo agrícola mundial, lo pequeño es bueno. Los600 millones de pequeños agricultoresde todo el mundo que trabajan en menos de dos hectáreas de tierra producen, según las estimaciones,el 28-31 % de la producción total de cultivosy el 30-34 % del suministro de alimentos, en el 24 % de la superficie agrícola bruta.
Los pequeños agricultores, clave para la seguridad alimentaria
No se puede exagerar nuestra dependencia excesiva de los pequeños agricultores para alimentar a una población cada vez mayor; sin embargo, los riesgos y las responsabilidades que afrontan a diario no se ven correspondidos por el apoyo financiero, técnico y tecnológico que necesitan para prosperar.
La verdad es que nadie tiene seguridad alimentaria hasta que todos la tienen, y el secreto para alcanzar los niveles de suministro y almacenamiento necesarios para alimentar al planeta está en las políticas y las intervenciones sobre el terreno que empoderen, en lugar de poner trabas, a los pequeños agricultores de todo el mundo.
Este cambio de perspectiva representa una oportunidad emocionante y transformadora, no solo para nuestra forma de cultivar, sino también para nuestra manera de concebir el papel de la agricultura. Las nuevas innovaciones y tecnologías se combinan con buenas prácticas agrícolas para cuestionar la idea errónea de que una mayor productividad agrícola se logra a costa de la salud del planeta.
La agricultura es una vía hacia las emisiones netas cero
En casi todos los casos, los pequeños agricultores se ven afectados de manera desproporcionada por los fenómenos meteorológicos extremos, el aumento de las temperaturas y el agotamiento de los acuíferos que se derivan del deterioro del clima y de una atmósfera saturada de carbono.
Sin embargo, los suelos del mundo tienen capacidad para almacenar el doble de carbono del que hay en nuestra atmósfera, y el carbono secuestrado en los suelos también aporta enormes beneficios para su salud y resiliencia, así como para los cultivos que sustentan.
Se estima que, con las soluciones y prácticas adecuadas, el secuestro de carbono en el suelo podría retirar hasta5.500 millones de toneladas de dióxido de carbono al añode la atmósfera, lo que representa alrededor del 25 % de la reducción de carbono necesaria para evitar superar el catastrófico límite de 1,5 °C de calentamiento global.
Además, trabajar con los agricultores enintervenciones sencillascomo las prácticas de labranza, los cultivos de cobertura y el uso eficiente del agua puede permitirnos aprovechar la capacidad del suelo como sumidero de carbono y como vía hacia las emisiones netas cero.
La confianza en este potencial es la razón por la que enUPLestamos tomando medidas para equipar y capacitar a los agricultores a fin de que participen en la agricultura del carbono —un conjunto de prácticas agrícolas que aumentan el almacenamiento en el suelo del carbono presente en la atmósfera— mediante nuestroGigaton Carbon Goal.
Las prácticas regenerativas, como la diversificación de cultivos, no solo dan lugar a suelos más sanos, resilientes y ricos en carbono, sino que también pueden mejorar considerablemente los medios de vida de los pequeños agricultores, que trabajan con márgenes financieros muy estrechos y parecen jugarse todo su patrimonio en la viabilidad de su labor cada 12 meses.
Losprogramas que hemos liderado con comunidades cacaoterasen África Occidental, por ejemplo, han introducido el cultivo de hortalizas, dirigido exclusivamente por agricultoras. Esto reduce la dependencia de las familias del rendimiento volátil de los cultivos de cacao y brinda nuevas competencias y mayor autonomía a las mujeres.
Ampliar el acceso a la tecnología para los pequeños agricultores
Durante 50 años hemos trabajado con pequeños agricultores de todo el mundo y creemos firmemente que es más fácil ampliar una tecnología que reducirla. Tener presentes a los pequeños agricultores durante la innovación es fundamental para garantizar que el desarrollo tecnológico no amplíe la brecha sin querer ni dependa de un modelo de financiación o distribución que excluya precisamente a quienes más necesitan estas herramientas.
Desde unaaplicación móvil basada en inteligencia artificialque ayuda a los agricultores a detectar la aparición de una de las plagas invasoras más peligrosas de África hasta unservicio de gestión de riesgos meteorológicosque predice los fenómenos meteorológicos en India y protege frente a ellos, trabajamos con varias innovaciones prometedoras, desarrolladas específicamente pensando en los pequeños agricultores y distribuidas entre quienes más las necesitan.
Y, a nivel micro, nuestro enfoqueProNutivacombina las principales tecnologías biológicas del mundo —derivadas de algas, enzimas y algas marinas— con insumos agrícolas tradicionales, como los productos fitosanitarios, para garantizar que los agricultores tengan acceso a una cartera de productos y soluciones adecuada y adaptada a sus necesidades, que priorice la salud de sus cultivos y genere beneficios tangibles para el rendimiento y los ingresos.
La colaboración es clave para alcanzar los objetivos de sostenibilidad
Conviene tener presente que, en tiempos de tensión e incertidumbre, los objetivos de sostenibilidad pueden entrar fácilmente en conflicto con los de seguridad. Pero no cabe elegir entre unos y otros, y debemos resistir cualquier presión en favor de la seguridad que ponga en riesgo los extraordinarios avances logrados en los últimos años en el desarrollo agrícola sostenible, tanto en las prácticas como en las políticas.
En cambio, debemos dar más importancia a la colaboración: entre los insumos convencionales y los biológicos; entre las comunidades agrícolas grandes y pequeñas; entre los socios públicos y privados; y entre los países capaces de producir grandes cantidades de alimentos y aquellos que dependen de ellos.
Durante 50 años, UPL ha sido una empresa de insumos agrícolas. Pero, durante los próximos 50, debemos convertirnos en una empresa centrada en los resultados agrícolas, y necesitamos que el resto del sector se sume.
Estamos replanteando la sostenibilidad de la agricultura mundial al reconsiderar el papel que puede desempeñar en la salud de las personas y del planeta, y al garantizar que nuestra transición hacia un sistema alimentario verdaderamente sostenible se dirija de tal modo que no deje atrás a los agricultores, las comunidades y los sistemas alimentarios que más dependen de él.
Solo podemos lograr la seguridad alimentaria mundial si proporcionamos seguridad financiera, climática y tecnológica a quienes producen alimentos, y nos entusiasma trabajar con socios de todo el mundo para hacerlo realidad.



