¿Podría la «labricultura» ser el futuro de la alimentación? 

Cooked dumpling made of lab-grown shrimp meat is seen at Shiok Meats in Singapore January 22, 2020. Picture taken January 22, 2020. REUTERS/Travis Teo - RC2ZOE965TEU
The meat is made entirely in a lab.Image: REUTERS/Travis Teo
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  • Más de dos docenas de empresas están probando pescado, carne de vacuno y pollo cultivados en laboratorio.

  • El mercado de la carne alternativa podría alcanzar los 140.000 millones de dólares en 2029.

Shiok Meats, una empresa emergente con sede en Singapur cuyo nombre significa «muy bueno» en la jerga local, aspira a convertirse en la primera empresa del mundo en llevar camarones cultivados en laboratorio a los platos de los comensales.

La demanda de sustitutos de la carne está en auge a medida que crece la preocupación de los consumidores por la salud, el bienestar animal y el medio ambiente. Las alternativas vegetales a la carne, popularizadas por Beyond Meat Inc e Impossible Foods, aparecen cada vez más en los estantes de los supermercados y en los menús de los restaurantes.

Pero la llamada carne limpia, que es carne auténtica cultivada a partir de células fuera del animal, todavía está en una fase incipiente.

Los camarones cultivados en laboratorio, congelados.Image: REUTERS/TravisTeo

Más de dos docenas de empresas están probando pescado, carne de vacuno y pollo cultivados en laboratorio, con la esperanza de abrirse paso en un segmento aún no probado del mercado de la carne alternativa, que, según estima Barclays, podría alcanzar los 140.000 millones de dólares en 2029.

Shiok cultiva carne picada extrayendo una muestra de células de camarón. Las células se alimentan con nutrientes en una solución y se mantienen a una temperatura de 28 grados Celsius (82 grados Fahrenheit), lo que ayuda a que se multipliquen.

Frascos del laboratorio.Image: REUTERS/TravisTeo

Las células madre se convierten en carne en cuatro a seis semanas.

Un kg (2,2 lb) de carne de camarón cultivada en laboratorio cuesta ahora 5.000 dólares, afirma la directora ejecutiva Sandhya Sriram. Eso significa que una sola empanadilla «siu mai» (de cerdo y camarón), que suele comerse en una comida de dim sum, costaría hasta 300 dólares si se prepara con los camarones de Shiok.

Biorreactor donde se cultiva la carne de camarón en su última etapa.Image: REUTERS/Travis Teo - RC2ZOE94BMGM

Sriram, vegetariana, espera reducir el costo a 50 dólares por kg antes de que termine este año, gracias a un nuevo acuerdo de bajo costo para obtener los nutrientes que permiten cultivar las células de carne, y prevé que seguirá bajando a medida que la empresa alcance una mayor escala.

Sandya Sriram, cofundadora y directora ejecutiva de Shiok Meats.Image: REUTERS/Travis Teo - RC2ZOE9I38K6

Shiok cuenta con el respaldo de Henry Soesanto, director ejecutivo de Monde Nissin Corp, de Filipinas, propietaria de la empresa británica de sustitutos de la carne Quorn. La empresa quiere recaudar 5 millones de dólares para financiar una planta piloto en Singapur y vender sus productos a restaurantes y proveedores de alimentos.

Detalle del biorreactor.Image: REUTERS/TravisTeo

«Pensamos en el próximo año, así que podríamos ser la primera empresa del mundo en lanzar un producto cárnico basado en células», dijo Sriram. Shiok aún necesita la aprobación del organismo regulador de alimentos de la ciudad-Estado.

Ka Yi Lang, cofundadora y directora científica de Shiok Meats.Image: REUTERS/TravisTeo

Las empresas de carne basada en células también se enfrentan al reto de la percepción que tienen los consumidores de su producto.

La empanadilla cocinada, rellena de carne de laboratorio.Image: REUTERS/TravisTeo

Cualquier forma alternativa de producir proteína animal sin dañar el medio ambiente es positiva, pero hacen falta más estudios para comprender las posibles consecuencias negativas de producir proteína celular, afirmó Paul Teng, especialista en innovaciones agrotecnológicas de la Universidad Tecnológica de Nanyang.

Ka Yi Lang, cofundadora y directora científica de Shiok Meats, inyecta líquido en una placa de Petri.Image: REUTERS/TravisTeo

En Singapur, algunos consumidores dijeron que probarían la carne cultivada en laboratorio.

«Estoy dispuesta a probarla», dijo Pet Loh, de 60 años, mientras compraba camarones en un mercado de Singapur. «Quizá no me atreva a comerla con frecuencia, pero no me importa comprarla y probarla porque los animales de los océanos están disminuyendo».

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