Mediante el seguimiento satelital, el aprendizaje automático y la tecnología habitual de seguimiento de buques, investigadores han cuantificado directamente la huella mundial de la pesca industrial.
Sus datos revelan, entre otras sorpresas, que cinco países concentran más del 85 % de la pesca en alta mar y que los días festivos afectan a los patrones de pesca mucho más que las migraciones de los peces o las condiciones oceánicas.
Los investigadores crearon un mapa interactivo—disponible gratuitamente para el público— que ofrece una vista casi en tiempo real de los patrones de pesca de buques y flotas individuales. Esto permite a cualquiera ver qué ocurre en su entorno y observar dónde existen límites establecidos por las políticas y dónde no.
La investigación abre la puerta a una mejor gestión de las flotas mundiales y de su respuesta a los cambios en el clima, las políticas, la economía y otros factores.
Una perspectiva mundial
La actividad pesquera abarca actualmente al menos el 55 % de los océanos del mundo —cuatro veces la superficie terrestre cubierta por la agricultura— y ahora puede vigilarse casi en tiempo real hasta el nivel de cada buque. De hecho, en 2016, 70.000 buques de la flota pesquera mundial recorrieron 460 millones de kilómetros, el equivalente a viajar a la Luna y volver 600 veces.
«Creo que a la mayoría de la gente le sorprenderá que hasta ahora no supiéramos realmente dónde pescaban las personas en vastas extensiones del océano», afirma el coautor Christopher Costello, profesor de la Bren School of Environmental Science & Management de la Universidad de California en Santa Bárbara. «Este nuevo conjunto de datos en tiempo real será fundamental para diseñar una mejor gestión de los océanos del mundo que beneficie a los peces, los ecosistemas y los pescadores».
Aunque la resolución del conjunto de datos es cientos de veces mayor que la de estudios mundiales anteriores, es probable que la superficie total del océano donde se pesca supere el 55 % estimado. Esto se debe a que no se incluyeron algunas actividades pesqueras en regiones con escasa cobertura satelital ni en zonas económicas exclusivas donde un bajo porcentaje de buques utiliza el sistema de identificación automática (AIS).
El equipo utilizó tecnología de aprendizaje automático para analizar 22.000 millones de mensajes difundidos públicamente desde las posiciones AIS de los buques entre 2012 y 2016, con el fin de responder a la pregunta: «¿Qué impulsa el comportamiento de la pesca comercial?». Basándose exclusivamente en los patrones de movimiento de los buques, el algoritmo de Global Fishing Watch pudo identificar más de 70.000 buques pesqueros comerciales, así como su tamaño y potencia de motor, el tipo de pesca que practicaban y cuándo y dónde pescaban, con precisión de hora y kilómetro.
Esta nueva perspectiva mundial de la pesca se basa en los avances de la tecnología satelital y el procesamiento de grandes volúmenes de datos.
Entonces, ¿qué impulsa la actividad pesquera?
En 2016, los investigadores observaron más de 40 millones de horas de actividad pesquera y, aunque la mayoría de los países parecían pescar principalmente dentro de sus propias zonas económicas exclusivas, China, España, Taiwán, Japón y Corea del Sur representaron el 85 % de la pesca observada en alta mar.
«Este conjunto de datos ofrece una resolución tan detallada de la actividad pesquera que incluso podemos observar patrones culturales, como cuándo se toman un descanso los pescadores de distintas regiones», afirma el coautor Juan Mayorga, científico de proyectos del Grupo de Pesca Sostenible de la Bren School y de Pristine Seas de National Geographic. Por ejemplo, durante el Año Nuevo chino, la actividad de la flota pesquera china —la mayor del mundo— se reduce a niveles comparables a los de las vedas estacionales impuestas por el Gobierno.
El equipo de investigación también descubrió que el cuándo y el dónde de la pesca están más vinculados a la política y la cultura que a ciclos naturales como las migraciones de los peces y la producción de alimento marino.
«Nuestro análisis demostró que las políticas, la cultura y la economía desempeñan un papel enorme en el comportamiento de la pesca», afirma Costello. «Además, examinamos si la pesca disminuía cuando los precios del combustible eran altos y encontramos una respuesta débil. Son cosas sobre las que siempre habíamos especulado, pero que nunca habíamos podido comprobar, hasta ahora».
«Al hacer públicos estos datos, proporcionamos a los gobiernos, los organismos de gestión y los investigadores la información necesaria para tomar decisiones transparentes y bien fundamentadas, regular mejor las actividades pesqueras y alcanzar los objetivos de conservación y sostenibilidad», afirma Mayorga.
El estudio no solo abre la puerta a una mejor gestión de los océanos, sino que también confirma que la actividad pesquera está claramente delimitada según los distintos regímenes de gestión, lo que demuestra el papel que pueden desempeñar unas políticas bien aplicadas para frenar la sobreexplotación.



