Como las empresas son las mayores usuarias de agua del mundo, deben desempeñar un papel influyente en la gestión de la escasez de agua.
La Water Resilience Coalition está formada por 27 empresas destacadas con capacidad para influir en un tercio del uso mundial del agua en los próximos años.
Las empresas pueden formar parte de una solución global más amplia si actúan juntas para proteger y restaurar las cuencas hidrográficas en riesgo.
Para 2030, la ONU prevé que la demanda de agua superará la oferta en un 40 %. El agua dulce escasea cada vez más en las regiones propensas a las sequías debido al cambio climático, el crecimiento demográfico y la sobreexplotación. Más de dos mil millones de personas carecen de acceso al agua potable y al saneamiento, lo que sitúa el objetivo de desarrollo social de la ONU de lograr el acceso universal para 2030 prácticamente fuera de alcance.
Para preservar los recursos hídricos, es fundamental actuar de forma concertada y colectiva
El agua es un recurso compartido, pero, a medida que el cambio climático agrava la escasez, se dan las condiciones para que surjan conflictos por el acceso a este bien vital. Las empresas son las mayores usuarias de agua del mundo: casi dos tercios de todos los recursos de agua dulce se destinan a producir ingredientes para las cadenas de suministro empresariales, desde alimentos hasta productos químicos. En épocas de escasez, los gobiernos siempre darán prioridad al consumo humano y al abastecimiento de alimentos. Las organizaciones están comprobando el costo de esta realidad, como demuestran las demandas judiciales y las medidas cautelares.
La competencia por los escasos recursos hídricos no es una batalla que el mundo empresarial pueda resolver trabajando por su cuenta. Para seguir operando, mantener buenas relaciones con las comunidades locales y proteger su licencia para operar, tiene mucho más sentido que las empresas unan fuerzas para preservar los recursos hídricos y proteger las cuencas en riesgo.
Muchas empresas llevan a cabo iniciativas individuales para ahorrar agua y dinero, y contribuir a crear buenas relaciones con las comunidades y otros usuarios. Pero las iniciativas individuales no bastan. Necesitamos una acción concertada y colectiva para garantizar que haya agua suficiente para todos en un futuro muy próximo. Este es el objetivo de la Water Resilience Coalition, una iniciativa impulsada por la industria y dirigida por directores ejecutivos, perteneciente al CEO Water Mandate, una alianza entre el Pacto Mundial de las Naciones Unidas y el Pacific Institute.
Una estrategia para la resiliencia hídrica mundial
Las empresas pueden garantizar que su derecho al agua sea legítimo si se convierten en custodias responsables del agua que utilizan y, algo también fundamental, si pasan a formar parte de la solución más amplia a la crisis mundial del agua. Hay muchas maneras de hacerlo.
A nivel individual, los grandes usuarios industriales pueden tomar medidas inmediatas para reducir el consumo de agua en sus propias operaciones: reciclar y reutilizar las aguas residuales, reparar fugas, instalar sistemas de refrigeración más eficientes y emplear insumos y procesos que requieran menos agua.
Por ejemplo, Levi Strauss fabrica ahora jeans mediante un proceso que utiliza hasta un 96 % menos de agua en el acabado de la mezclilla, con un ahorro de más de tres mil millones de litros hasta la fecha. Microsoft, el gigante tecnológico, ha probado un centro de datos submarino, que elimina por completo la necesidad de agua dulce para la refrigeración. La multinacional alimentaria Danone está probando el concepto de «fábricas con cero consumo de agua» en India y Bélgica: recoge agua de lluvia, y trata y reutiliza las aguas residuales para cerrar el ciclo del agua en sus centros de producción. Por su parte, Ecolab, líder en gestión responsable del agua, ayuda a las organizaciones a adoptar prácticas inteligentes de gestión hídrica con sus herramientas en línea Water Risk Monetizer y Ecolab Smart Water Navigator.
La creación de un movimiento mundial
Las empresas que se unen a la Water Resilience Coalition se comprometen a preservar los recursos de agua dulce del mundo de tres maneras. En primer lugar, se comprometen a lograr un Impacto hídrico neto positivo (NPWI, por sus siglas en inglés) en las cuencas sometidas a estrés hídrico donde operan. El NPWI es un marco que orienta a las empresas para garantizar que sus contribuciones superen sus impactos en el estrés hídrico de la misma región. En concreto, el NPWI cuantifica las medidas adoptadas en relación con la disponibilidad y la calidad del agua, así como el acceso equitativo al agua potable, el saneamiento y la higiene. Los miembros también se comprometen a apoyar la resiliencia hídrica en sus propias cadenas de suministro y a sensibilizar mediante iniciativas de promoción pública y empresarial.

La Water Resilience Coalition está formada por 27 empresas destacadas —desde compañías de ropa como Gap Inc. hasta empresas tecnológicas como Microsoft— que, en conjunto, representan hoy una capitalización bursátil de 3,5 billones de dólares. Su ambición es aumentar el número de miembros a 150 empresas, con capacidad para influir en un tercio del uso mundial del agua. También se han fijado dos objetivos concretos para 2030: lograr un impacto hídrico positivo en 100 cuencas sometidas a estrés hídrico, donde viven más de tres mil millones de personas, y facilitar el acceso al agua potable y al saneamiento a más de 300 millones de personas.
Las empresas que se sumen no trabajarán solas, sino con ONG, comunidades locales, organismos gubernamentales y entre sí. La acción colectiva es la clave para alcanzar el objetivo común de la seguridad hídrica.
La coalición ya participa en 12 proyectos de acción colectiva en materia de agua, cofinanciados y ubicados en 11 cuencas identificadas de Indonesia, India, Sudáfrica, Brasil, México y Estados Unidos. Durante 2022, el trabajo se ampliará a 15 cuencas prioritarias que sustentan a 770 millones de personas que viven bajo estrés hídrico.
Acelerar la acción colectiva para lograr un impacto duradero
Con medidas urgentes, es posible aliviar la crisis mundial del agua. Al sector privado le interesa garantizar que los recursos hídricos se gestionen de manera responsable, justa y sostenible. Las empresas pueden elegir: no hacer nada y afrontar riesgos hídricos relacionados con el clima que se agravan día a día, además de los riesgos regulatorios, operativos y reputacionales derivados de un consumo irresponsable; o convertirse en custodias del agua de confianza, trabajando tanto dentro de sus propias empresas como junto con otras compañías y socios para impulsar una mayor resiliencia hídrica. CDP, una organización sin fines de lucro que gestiona el sistema mundial de divulgación de información sobre la gestión de los impactos ambientales, estima que está en riesgo un valor empresarial de más de 300.000 millones de dólares si no se toman medidas para hacer frente a la escasez de agua. Abordar el problema costará cinco veces menos: 55.000 millones de dólares, mientras que CDP estima en 711.000 millones de dólares las oportunidades empresariales que ofrece invertir en seguridad hídrica.
Las empresas pueden impulsar la resiliencia hídrica convirtiéndose en custodias del agua de confianza, tomando medidas colectivas para proteger las cuencas hidrográficas, participando en debates sobre la gobernanza del agua y contribuyendo a ampliar el acceso al agua, el saneamiento y la higiene.
El agua es tan esencial para las empresas como para la vida. Las empresas pueden formar parte de una solución global más amplia si actúan juntas para proteger y restaurar las cuencas hidrográficas en riesgo. Todas las empresas deben aprender a ser buenas custodias del agua, pero solo la acción colectiva puede lograr el impacto duradero y acelerado que necesitamos para resolver la crisis mundial del agua.



