Los investigadores evaluaron la estatura y el peso de 65 millones de niños y adolescentes en edad escolar en 193 países.
La falta de una nutrición sana en los años escolares fue la causa de una diferencia de 20 cm de estatura entre países, concluyó el estudio.
La COVID-19 aumenta la necesidad de nutrición y pone en riesgo de emaciación a 6,7 millones de niños menores de cinco años adicionales.
Los gobiernos de 68 países proporcionan raciones para llevar a casa, vales o transferencias monetarias a los niños.
Una mala nutrición durante los años escolares de un niño podría explicar una diferencia de 20 cm de estatura entre países, sugiere una nueva investigación.
El estudio, dirigido por la institución británica Imperial College London y publicado en The Lancet, analizó datos sobre la estatura y el peso de 65 millones de niños y adolescentes en edad escolar en 193 países.
Encontró una diferencia de 20 cm entre los jóvenes de 19 años de los países más altos y más bajos, lo que representa una brecha de crecimiento de ocho años en las niñas y de seis años en los niños.
Por ejemplo, la estatura de una chica promedio de 19 años en Bangladés y Guatemala (los países con las niñas más bajas del mundo) es igual a la de una chica promedio de 11 años en los Países Bajos (el país con los niños y niñas más altos).
Retraso del crecimiento
Una nutrición infantil muy variable, especialmente la falta de alimentos de calidad, puede provocar retraso del crecimiento y un aumento de la obesidad infantil, lo que afecta a la salud y el bienestar del niño durante toda su vida, según creen los autores.
“Nuestros hallazgos deberían impulsar políticas que aumenten la disponibilidad y reduzcan el coste de los alimentos nutritivos, ya que esto ayudará a que los niños crezcan más sin ganar un peso excesivo para su estatura”, afirmó la Dra. Andrea Rodriguez Martinez, autora principal del estudio.
El estudio propone iniciativas como vales para alimentos nutritivos destinados a familias de bajos ingresos, así como programas de comidas escolares gratuitas y saludables, que están particularmente amenazados durante la pandemia.
Las políticas mundiales de nutrición también deberían prestar más atención a los patrones de crecimiento de los niños mayores, en lugar de centrarse en los menores de cinco años, afirmaron los autores en su estudio.
Crisis nutricional
La emaciación, el retraso del crecimiento y la obesidad causados por la falta de nutrición, por enfermedades o por ambas causas fueron analizados en marzo por la Organización Mundial de la Salud (OMS), UNICEF y el Grupo Banco Mundial.
Sus estimaciones conjuntas sobre malnutrición revelaron que en 2019, 47 millones de niños menores de cinco años sufrían emaciación, y 14,3 millones padecían emaciación grave. La emaciación es una forma de malnutrición que pone en peligro la vida, hace que los niños estén demasiado delgados y débiles, y los expone a un mayor riesgo de muerte, retraso del crecimiento, desarrollo y aprendizaje, según UNICEF.
El coronavirus está agravando esta crisis nutricional. En julio, UNICEF advirtió que 6,7 millones de niños menores de cinco años adicionales podrían sufrir emaciación en 2020 debido a la COVID-19, el 80 % de ellos de África subsahariana y el sur de Asia.
“La pobreza de los hogares y las tasas de inseguridad alimentaria han aumentado. Los servicios esenciales de nutrición y las cadenas de suministro se han visto interrumpidos. Los precios de los alimentos se han disparado. Como resultado, la calidad de la dieta de los niños ha empeorado y las tasas de malnutrición aumentarán”, declaró Henrietta Fore, directora ejecutiva de UNICEF.
En el punto álgido de la pandemia, el cierre de escuelas en todo el mundo significó que 370 millones de niños se quedaron sin comidas escolares gratuitas, según el Programa Mundial de Alimentos, que supervisa y mapea los cierres de escuelas. El número actual es de 260 millones.
Esfuerzo mundial
Para muchos niños, esas comidas representaban la única comida que tendrían cada día.
Con la orientación del Programa Mundial de Alimentos y de UNICEF, los gobiernos de 68 países están proporcionando raciones para llevar a casa, vales o transferencias de efectivo a los niños, y trabajan en incentivos sanitarios y nutricionales para animar a los niños a volver a la escuela cuando reabran.
En el Reino Unido, el futbolista del Manchester United y de la selección inglesa Marcus Rashford ha liderado una campaña de gran repercusión para ampliar las comidas escolares gratuitas fuera del periodo lectivo y ayudar a alimentar a niños en situación de pobreza.
Su campaña, basada en su propia experiencia de pobreza infantil, llevó al gobierno a revertir su decisión y a permitir que unos 1,3 millones de niños en Inglaterra pudieran canjear vales de comidas escolares gratuitas durante las vacaciones de verano.
“Tenemos que seguir luchando para estabilizar los hogares de nuestros niños”, dijo Rashford en Twitter.
Poner fin al hambre en el mundo es el segundo de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) adoptados por los 193 Estados miembros de las Naciones Unidas en 2015. Las metas del Objetivo 2 incluyen poner fin a todas las formas de malnutrición de aquí a 2030.

