La acuicultura podría alimentar al mundo y proteger el planeta, si hacemos las cosas bien

A netted pond, which can hold up to 40,000 fish, is seen floating on Hideaway Bay at a Tasmanian salmon farm
With arable land in limited supply, is aquaculture - the practice of growing food in water - a viable solution?Image: REUTERS/David Gray
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¿Y si tuviéramos la oportunidad de reinventar el sistema alimentario mundial y hacer que los alimentos locales y más sostenibles fueran la norma en lugar de la excepción?

Puede parecer una idea descabellada, pero, con 9.000 millones de personas en nuestro planeta para 2050, es una necesidad.

Los expertos coinciden en que la producción mundial de alimentos tendrá que aumentar de aquí a 2050, pero no podemos incrementar exponencialmente la cantidad de tierra o agua dulce que se necesitaría para satisfacer esa demanda. Dado que las tierras cultivables son limitadas, algunas estimaciones indican que a nuestros suelos solo les quedan 60 años de producción de alimentos si continuamos con las prácticas agrícolas actuales.

Un sector de producción de alimentos que está creciendo rápidamente es la acuicultura—la práctica de producir alimentos en el agua. Casi todos los países costeros tienen un gran potencial para cultivar en sus océanos, y se prevé que el sector mundial crezca.

Nos encontramos en un punto de inflexión decisivo en el que podemos cambiar el rumbo de la acuicultura para evitar los errores de nuestros sistemas agrícolas terrestres y aprovechar las características fisiológicas únicas de los peces, los moluscos y las algas marinas.

La producción de alimentos debe ser más inteligente. Debemos utilizar los recursos, como la tierra y el agua dulce, de forma más eficiente, emitir menos carbono y limitar el impacto general en el medio ambiente. No podemos ignorar el crecimiento que veremos en el sector de la acuicultura durante las próximas décadas. Debemos actuar ahora para encauzar la acuicultura.

La acuicultura puede utilizar los recursos y el espacio de forma eficiente

La acuicultura es, por naturaleza, un medio eficiente en el uso de recursos para producir alimentos. La acuicultura marina no requiere tierra y necesita muy poca agua dulce. Como los peces se crían en el agua, donde los efectos de la gravedad son menores, pueden dedicar más energía al crecimiento y necesitan menos alimento por unidad de producción que los animales terrestres. Además, el cultivo en el océano permite aprovechar el espacio en tres dimensiones y producir mucha más proteína animal en la misma superficie.

Nuestros océanos están en gran medida sin desarrollar y, tradicionalmente, no han estado sujetos al mismo nivel de gobernanza que la tierra. Sin embargo, ahora muchos gobiernos están llevando a cabo una sólida planificación espacial marina, que puede permitir una mejor planificación del crecimiento de la acuicultura. Las zonas de uso comercial sostenible pueden orientar la acuicultura lejos de hábitats críticos como los manglares, los corales y las praderas marinas, y hacia áreas con las condiciones bioeconómicas adecuadas para producir alimentos marinos, reduciendo así muchos de los efectos negativos de la acuicultura. La acuicultura incluso puede integrarse con otros usos emergentes del océano, como la producción sostenible de energía en alta mar, incluidos los aerogeneradores. Al mismo tiempo, es posible proteger los activos ambientales críticos del desarrollo comercial.

La acuicultura en armonía con el medio ambiente

Imaginemos una producción de alimentos que contribuya a la salud de los ecosistemas en lugar de degradarlos. Pensemos en una granja vertical de baja huella que aproveche toda la columna de agua para cultivar simultáneamente moluscos y algas marinas. Situados cerca de la desembocadura de un estuario, los bivalvos de la granja filtran las impurezas, mientras que las algas absorben el exceso de nitrógeno procedente de la contaminación costera, como la escorrentía terrestre. El diseño de la granja proporciona un criadero donde especies locales de peces y crustáceos pueden crecer hasta la edad adulta, recuperando parte de la función ecológica perdida que antes proporcionaban los arrecifes naturales de moluscos. Un mayor uso de principios ecológicos también puede ayudar a mejorar el diseño y la ubicación de las granjas marinas de peces.

The Nature Conservancy, junto con numerosos socios, lleva a cabo varios proyectos piloto en todo el mundo para determinar cómo, dónde y cuándo la acuicultura puede contribuir realmente a mejorar el medio ambiente: mejorando la calidad del agua y la función del hábitat, y mitigando la acidificación localizada de los océanos. Si logramos identificar las condiciones adecuadas, podremos desbloquear una poderosa solución basada en el mercado para restaurar las zonas costeras, al tiempo que creamos alimentos y empleos.

La acuicultura puede acortar las cadenas de suministro y producir alimentos a nivel local.

En Estados Unidos, los alimentos recorren una media de 1.500 millas antes de llegar al consumidor. Muchos países importantes, desde la Unión Europea hasta Estados Unidos y Japón, importan la mayor parte de los productos del mar que consumen en el país, lo que los convierte en uno de los productos básicos más comercializados del planeta. Si pudiéramos producir más alimentos marinos localmente, acortaríamos su cadena de suministro, reduciríamos su huella de carbono, estimularíamos las economías locales y crearíamos empleos locales.

A medida que las ciudades crecen exponencialmente en todo el mundo, producir más alimentos a nivel local se está volviendo imprescindible, pero la mayor parte de las tierras disponibles para la producción de alimentos en sus alrededores ya se han aprovechado por completo. La mayoría de las grandes ciudades son costeras y, a poca distancia, existe un gran potencial para cultivar en el océano de forma segura y sostenible mediante la acuicultura.

Aún existen muchos obstáculos para hacerlo realidad. Necesitamos políticas inteligentes para la acuicultura que permitan su crecimiento y, al mismo tiempo, protejan el medio ambiente. La colaboración con empresas, comunidades costeras y gobiernos puede garantizar que la acuicultura del futuro esté a la altura de su potencial y conviva en armonía con nuestros océanos y costas.

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