La seguridad alimentaria de más de 5,6 millones de personas en África está amenazada a causa de las inundaciones, advierte un nuevo estudio.
Para obtener información detallada sobre el impacto de las catástrofes por inundaciones, científicos ambientales examinaron más de una decena de países de África occidental, oriental y meridional.
Descubrieron que las inundaciones tienen impactos importantes pero complejos en la seguridad alimentaria en distintos momentos y escalas espaciales.
La investigación podría ayudar a las agencias humanitarias a decidir qué acciones futuras priorizar o despriorizar en las regiones estudiadas.
Las inundaciones pueden afectar a la seguridad alimentaria de más de 5,6 millones de personas en varios países africanos, según un nuevo estudio.
El trabajo llega en un momento en que las inundaciones también han devastado Pakistán, India, amplias zonas de la Unión Europea y Estados Unidos.
“Nuestros hallazgos muestran que las inundaciones pueden afectar a la seguridad alimentaria tanto de forma inmediata como en los meses posteriores al evento”, afirma Connor Reed, antiguo estudiante de posgrado del Centro de Ciencia de Datos de la Universidad de Nueva York y autor principal del artículo publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.
“En muchos de los eventos de inundación que evaluamos hubo daños considerables en infraestructuras, tierras de cultivo y ganado, lo que comprometió la producción y el acceso a los alimentos, así como los recursos hídricos y el saneamiento, también fundamentales para la la seguridad alimentaria.”
En los últimos años, las lluvias y las inundaciones récord han suscitado una mayor atención sobre las repercusiones para las poblaciones afectadas y han puesto de relieve la urgencia de comprender mejor la magnitud de su destrucción, en particular en las necesidades alimentarias de la población.
Para obtener información detallada sobre el impacto de las catástrofes por inundaciones, Reed, junto con Sonali Shukla McDermid, profesora asociada del departamento de estudios ambientales de la Universidad de Nueva York, y otros colegas, examinaron más de una decena de países de África occidental, oriental y meridional, entre ellos Nigeria, Níger, Kenia, Mozambique y Malaui, entre otros.
Durante el periodo estudiado (2009-2020), los investigadores analizaron cómo las características clave de las inundaciones, como la ubicación, la duración y la extensión, influyen en una métrica independiente de inseguridad alimentaria utilizada por el Sistema de Alerta Temprana de Hambrunas creado por USAID: la escala de Clasificación Integrada de la Fase de Seguridad Alimentaria (CIF).
La CIF mide la gravedad de la inseguridad alimentaria con una escala de cinco puntos: seguridad alimentaria mínima (CIF 1), en situación de estrés (CIF 2), emergencia (CIF 3), crisis (CIF 4) y hambruna (CIF 5). El equipo midió el impacto de las inundaciones durante periodos prolongados mediante análisis de panel.
Los resultados mostraron que aproximadamente el 12 % de quienes experimentaron inseguridad alimentaria en las zonas estudiadas vieron afectado su estado de seguridad alimentaria por las inundaciones durante el periodo 2009-2020. Estos impactos incluyeron aumentos perjudiciales de la inseguridad alimentaria, como era de esperar, pero también hubo algunos efectos beneficiosos que mitigaron la inseguridad alimentaria, según el periodo de tiempo y la escala regional.
“Nuestros resultados sugieren que las inundaciones pueden tener efectos opuestos en la seguridad alimentaria a diferentes escalas espaciales, en particular en los periodos posteriores a su aparición”, afirma el coautor Weston Anderson, científico investigador del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA y del Centro Interdisciplinario de Ciencias del Sistema Terrestre de la Universidad de Maryland. “En un año determinado, el exceso de precipitaciones puede provocar de inmediato inundaciones que destruyen cultivos en una zona localizada, al tiempo que se asocia con condiciones de crecimiento beneficiosas que impulsan la producción agrícola a escala nacional.”
Los investigadores, sin embargo, advierten de que no se pueden garantizar los efectos positivos de las inundaciones, y que estos hallazgos subrayan más bien la importancia de mejorar la recopilación de datos sobre inundaciones y seguridad alimentaria para la respuesta ante desastres y la planificación de la adaptación climática.
“Lo que destacamos en particular es que las inundaciones tienen impactos importantes pero complejos en la seguridad alimentaria en diferentes momentos y escalas espaciales”, afirma McDermid. “Sin embargo, esto se ha estudiado poco a escala mundial y, por tanto, no se comprende bien. Mejorar el conocimiento sobre dónde, cuándo y en qué medida las inundaciones afectan a la seguridad alimentaria es crucial, especialmente para los responsables de la toma de decisiones en zonas rurales expuestas a inundaciones que contribuyen al suministro alimentario regional y mundial.”
Cabe destacar que los resultados también revelaron que las inundaciones afectan significativamente a la seguridad alimentaria de formas muy localizadas y variadas, y no de manera uniforme en todo un país. Los investigadores afirman que esto indica que la relación entre las inundaciones y la seguridad alimentaria no se debe a dinámicas de ámbito nacional (por ejemplo, cambios en los precios de los alimentos), sino a impactos específicos de cada contexto en la producción de alimentos (por ejemplo, la pérdida de cultivos de subsistencia), en el acceso a los alimentos (por ejemplo, la destrucción de infraestructuras o la pérdida directa de medios de vida) y/o en la utilización de los alimentos (por ejemplo, enfermedades de transmisión hídrica y deficiencias de saneamiento).
“Comprender los impactos de las inundaciones en la seguridad alimentaria es cada vez más importante para la comunidad humanitaria”, afirma el coautor Andrew Kruczkiewicz, del Instituto Internacional de Investigación para el Clima y la Sociedad de la Universidad de Columbia. “Con los resultados de este estudio, la comunidad humanitaria está en mejores condiciones de decidir qué acciones, incluidas las anticipatorias, de preparación y de respuesta, priorizar o despriorizar en las zonas que hemos estudiado.”
“Esta investigación muestra cómo los equipos interdisciplinarios pueden generar mejoras exponenciales en nuestra comprensión de los problemas sociales”, afirma Jeffrey Mantz, director de programa de la Fundación Nacional para la Ciencia, que respaldó la investigación. “Sabíamos que las inundaciones tenían repercusiones en cadena, pero este estudio aclara y cuantifica esos impactos de maneras que supondrán beneficios importantes para las personas y las comunidades que se enfrentan a fenómenos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes.”



