La carne puede ser un tema delicado. Los veganos estrictos y los carnívoros acérrimos rara vez encuentran puntos en común. Pero, sea cual sea tu opinión sobre la ética de comer carne, hay algunos datos concretos que deberían orientar cualquier debate.
Cada año se sacrifican miles de millones de animales
Los animales de granja superan ampliamente en número a los seres humanos. La suma de pollos (19.000 millones), vacas (1.500 millones), ovejas (1.000 millones) y cerdos (1.000 millones) que viven en un momento dado triplica la población humana, según The Economist.
Pero esas cifras palidecen ante la cantidad de animales que comemos.
Se calcula que cada año se sacrifican 50.000 millones de pollos para consumo humano, una cifra que excluye a los pollitos macho y a las gallinas improductivas que se matan en la producción de huevos.
También aumenta el número de animales de ganado de mayor tamaño que se sacrifican, en particular el de cerdos, como muestra el gráfico siguiente.
Casi 1.500 millones de cerdos se sacrifican para satisfacer la creciente demanda de cerdo, beicon, jamón y salchichas; una cifra que se ha triplicado en los últimos 50 años.
Cada año se llevan al matadero 500 millones de ovejas. El número de cabras sacrificadas superó al de vacas consumidas durante la década de 1990, aunque la cifra de ganado vacuno excluye la industria láctea.
En cuanto a los productos del mar, es casi imposible calcular el número de peces y mariscos individuales. En 2016 se produjeron 150 millones de toneladas de productos del mar para consumo humano; casi la mitad procedía de la acuicultura (por ejemplo, de piscifactorías de truchas o camarones), en lugar de la pesca de captura.
Nunca hemos comido tanta carne por persona
En los últimos 50 años, la población mundial se ha duplicado. Pero la cantidad de carne que comemos se ha triplicado.
La mayor parte de esta creciente demanda procede de países de ingresos medios y, en particular, de China, que se convirtió en el mayor consumidor de carne del mundo a medida que su economía crecía a gran velocidad.
En cambio, el apetito por la carne en Europa y Norteamérica se ha estabilizado e incluso ha disminuido.
India, pese a acercarse rápidamente a China en términos de población, todavía consume una fracción ínfima de la carne del mundo.
Desde hace mucho tiempo, el cerdo ha sido la opción más popular en la mesa. Pero las aves de corral ya lo han alcanzado y probablemente lo superarán. En 1961, apenas el 12 % de la producción mundial de carne procedía del pollo, el pato, la oca, el pavo y otras aves de corral. Ahora, las aves de corral representan un tercio de toda la carne que se consume en el mundo.
En cambio, la carne roja más popular, la de vacuno, ha visto cómo su cuota mundial casi se reducía a la mitad en los últimos 50 años, hasta el 22 %. Aun así, sigue siendo casi cinco veces más popular que la de cordero.
La producción de carne le cuesta caro al planeta
El coste medioambiental de nuestro creciente apetito por la carne es alarmante. La agricultura es responsable del 10-12 % de las emisiones de gases de efecto invernadero, y la ganadería de carne, aves de corral y productos lácteos genera casi tres cuartas partes de esas emisiones.
La producción de carne genera muchas más emisiones por caloría que la de verduras. La carne de vacuno es, con diferencia, la peor: genera cuatro veces más emisiones que el pollo o el cerdo.
Pero los gases de efecto invernadero que produce el ganado no son lo único que daña el medioambiente. La ganadería bovina, en particular, requiere mucha más tierra que otras formas de agricultura, lo que impulsa la deforestación. Brasil tiene la mayor población de ganado vacuno del mundo; allí, el número de cabezas se ha cuadruplicado en 50 años, una tendencia que ha provocado la destrucción de vastas zonas de la selva amazónica.
Gran parte de esta tierra se utiliza para cultivar alimento para animales: un tercio del grano del mundo se destina a alimentar al ganado.
La producción de carne también consume mucha agua, en un momento en que la disponibilidad y la abundancia de agua dulce se están convirtiendo en una preocupación importante.
Comer demasiada carne es malo para la salud
Para muchas personas, la carne es una fuente importante de proteínas, vitaminas y minerales. Sin embargo, algunas carnes tienen un alto contenido de grasas saturadas que pueden elevar el colesterol, y se ha relacionado el consumo excesivo de carne roja y procesada con el cáncer colorrectal. Las hamburguesas, los filetes y las salchichas que se sirven en la mayoría de los países más ricos suelen ser mucho mayores que los 70 g diarios recomendados.
Se calcula que sustituir parte de la carne de vacuno que comemos por frijoles, guisantes y micoproteína (derivada de hongos) podría reducir la mortalidad entre un 5 y un 7 %.
La ganadería sustenta medios de vida
La carne, los productos lácteos, el pescado y los huevos aportan el 40 % de las proteínas que se consumen en el mundo, y en muchas partes del mundo todavía no existe una alternativa segura.
Se calcula que 1.000 millones de personas participan en la cría, el procesamiento, la distribución y la venta de ganado; la mitad depende de la ganadería para su sustento. La agricultura en su conjunto representa aproximadamente el 3 % del PIB mundial, y la ganadería aporta el 40 % de esa cifra. La economía ganadera es especialmente importante para las poblaciones rurales pobres de los países de ingresos bajos y medios.
Crece el mercado de los sustitutos de la carne
Se buscan alternativas que satisfagan el gusto de los consumidores por la carne. Algunas consisten en cultivar células animales en laboratorios para producir carne real en una placa de Petri en lugar de obtenerla de un animal. Otra opción es diseñar sustitutos de la carne a base de plantas u hongos para darles el sabor y la textura de la carne de vacuno, cerdo o pollo. También hay intentos de hacer de los insectos —que ya se comen en algunas partes de Asia y África— una opción más popular en los menús de todo el mundo.
Para millones de personas, comer animales es una forma de vida y uno de los pilares culturales de su vida doméstica y social. Para otras, como Yuval Noah Harari, el modo en que la agricultura moderna trata a los animales es uno de los «peores crímenes de la historia».
Sea cual sea tu opinión, como deja claro la serie Carne: el futuro, del Foro Económico Mundial, a medida que la población mundial se acerca a los 10.000 millones, las tendencias actuales de consumo y producción de carne no son sostenibles.


