Las comunidades de bajos ingresos carecen de acceso al agua potable. Es hora de cambiar

Access to clean water is a human right.
Access to clean water is a human right.Image: Unsplash/Mélissa Jeanty
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  • Las Naciones Unidas reconocen el derecho al agua potable y al saneamiento como un derecho humano.

  • Sin embargo, un tercio de la población mundial aún carece de acceso al agua potable y 3.000 millones de personas no disponen de instalaciones para lavarse las manos.

  • Los sectores público y privado deben invertir en infraestructuras hídricas para ampliar el acceso al agua potable a todas las personas del mundo.

El agua potable no debería ser un privilegio de quienes tienen más recursos. Como elemento esencial de nuestra forma de vida, el acceso al agua potable no solo protege la salud individual, sino que también permite prosperar a sectores como la agricultura, el turismo y la manufactura.

A su vez, estas actividades económicas permiten producir alimentos que salvan vidas, además de crear empleos que proporcionan ingresos y dignidad a millones de personas.

La comunidad internacional ha reconocido ampliamente la importancia del agua potable. En julio de 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la histórica Resolución 64/292, y ningún Estado miembro votó en contra.

Reconoce explícitamente el «derecho humano al agua y al saneamiento» y declara que el agua es «esencial» para la realización de todos los derechos humanos.

El acceso al agua potable varía entre las comunidades

Pese al reconocimiento internacional, los avances integrales en el acceso al agua potable han sido esquivos.

Según un informe de 2019 de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre las desigualdades en el acceso al agua, una de cada tres personas en el mundo carece de acceso al agua potable, mientras que 3.000 millones de personas no disponen de instalaciones para lavarse las manos, una necesidad básica de saneamiento.

Esta situación afecta de manera desproporcionada a comunidades vulnerables, como las personas con bajos ingresos.

Cabe destacar que esta brecha no se observa únicamente en las comunidades de bajos ingresos de los países en desarrollo, sino también en las de los países más ricos.

Porcentaje de la población con acceso a instalaciones de agua potable, 2020Image: Our World in Data

En Estados Unidos, una economía muy avanzada, aproximadamente 2,2 millones de personas viven sin agua corriente ni instalaciones básicas de fontanería en sus hogares.

Un estudio de 2019 concluyó que era más probable que los hogares sin agua corriente incluyeran a personas de grupos étnicos minoritarios y tuvieran bajos ingresos disponibles.

Estas desigualdades en el acceso al agua potable están provocando una crisis humanitaria en todo el mundo y exigen medidas urgentes.

Invertir en servicios de agua y saneamiento

La crisis del agua ha tenido consecuencias humanitarias apremiantes, en particular la propagación de enfermedades debido a la falta de saneamiento.

Sin acceso a agua potable y limpia, enfermedades como la diarrea, el cólera y la esquistosomiasis pueden propagarse con facilidad y perjudicar la salud de las personas. Sin agua, medidas preventivas sencillas como lavarse las manos también se convierten en un lujo, especialmente en plena pandemia mundial.

Esta situación supone un grave desafío para los hogares con menos ingresos, ya que los tratamientos médicos para cualquiera de estas enfermedades implican cargas económicas considerables, incluso insoportables, que perpetúan aún más la pobreza.

Por tanto, es necesario ofrecer cuanto antes una combinación de servicios de saneamiento. Una opción para quienes no tienen acceso a grandes cantidades de agua es el «grifo basculante» (tippy tap).

Hace unos años, cuando trabajaba como voluntario con niños en África Occidental, vi de primera mano cómo se construía en cuestión de minutos, con materiales comunes, este dispositivo tan eficaz.

Con un trozo de jabón, un recipiente de agua colgado sobre el suelo y una palanca para accionar con el pie, una persona obtiene una pequeña cantidad de agua y jabón al pisar la palanca conectada al dispositivo.

El grifo basculante ofrece una forma económica y fiable para que cientos de personas se laven las manos. Los países, las organizaciones de la sociedad civil y las comunidades locales deben colaborar para promover este método en todo el mundo y ayudar a quienes lo necesitan.

Además, es fundamental que tanto el sector público como el privado fomenten innovaciones en servicios de saneamiento sostenibles, sobre todo en lo relativo al tratamiento de excrementos humanos.

En zonas con saneamiento insuficiente, los patógenos presentes en los excrementos pueden propagar enfermedades como la fiebre tifoidea y la hepatitis, lo que pone de relieve la necesidad de un tratamiento eficaz.

Se han obtenido resultados prometedores en los sistemas de gestión de lodos fecales que pueden transformar los excrementos humanos en combustibles de biomasa.

Quienes gestionan la planta de tratamiento pueden vender estos combustibles para compensar los costes de funcionamiento. Se necesitan más innovaciones de este tipo para el bienestar de las comunidades rurales que, en la actualidad, disponen de poca agua.

La financiación privada puede contribuir a las infraestructuras hídricas

Tradicionalmente, la prestación de servicios de agua es responsabilidad del sector público, pero hoy el capital privado también debe desempeñar un papel.

Dado que la financiación pública puede tener dificultades para atender las necesidades de todas las personas, las empresas y los particulares pueden invertir en la construcción y reparación de infraestructuras hídricas.

En Kenia, el Banco Mundial facilitó que el país de África Oriental captara 25 millones de dólares de capital privado hasta 2018 para ampliar los servicios de agua y saneamiento.

Estas iniciativas de financiación comercial mejoraron considerablemente la seguridad hídrica de un país azotado por sequías e inundaciones.

Una forma eficaz de atraer financiación privada es respaldar los préstamos con garantías de crédito que cubran parte de los riesgos de los prestamistas, como hizo Estados Unidos en el caso de Kenia.

En aquel momento, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional creó un programa de garantías de crédito que aseguraba que los prestamistas locales asumieran a menudo menos del 50 % de los riesgos. El programa tuvo éxito a la hora de facilitar el componente de financiación comercial de la inversión total.

A medida que un número creciente de empresas multinacionales adopta criterios ambientales, sociales y de gobernanza, invertir en infraestructuras hídricas ecológicas y resilientes al clima ofrece a estas empresas una forma de cumplir sus compromisos.

Estos proyectos no solo pueden ayudar a crear oportunidades de empleo y aliviar la pobreza, sino también reducir el impacto desproporcionado del cambio climático en los suministros de agua destinados a las personas más vulnerables.

Hacer que el agua potable sea accesible para todos

El acceso al agua potable empodera a las personas desfavorecidas, especialmente a quienes viven en comunidades de bajos ingresos, para que alcancen todo su potencial.

Los sectores público y privado deben invertir en infraestructuras hídricas que amplíen el acceso al agua potable para todas las personas como un derecho humano.

Solo uniendo fuerzas podremos llevar a buen término la ingente tarea de resolver las desigualdades actuales en el acceso al agua.

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