El presidente del Banco Mundial responde a sus preguntas

El presidente del Banco Mundial responde a sus preguntas
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Todos sabemos que compartir información y recibir comentarios es fundamental en los negocios y en la vida en general. Es un placer intercambiar ideas con un grupo de personas perspicaces como mis amigos de LinkedIn. A principios de este mes los invité a hacer preguntas sobre el trabajo de mi organización, el Grupo Banco Mundial. La semana pasada me senté con el editor ejecutivo de LinkedIn Daniel Roth para responderlas. En poco más de una semana dejaron más de 200 comentarios en mi publicación del blog . Respondí algunas junto con Daniel; pueden ver los breves videos a continuación. Pero quiero abordar varios temas que no pude tratar entonces.

Primero, permítanme decir que sus preguntas, formuladas con tanto cuidado, fueron excelentes. Preguntaron por el trabajo del Grupo Banco Mundial y si realmente es posible acabar con la pobreza extrema. Querían saber cómo hacemos frente a la corrupción y otros desafíos. Muchos preguntaron qué podían hacer ustedes, personalmente, para ayudar a acabar con la pobreza extrema.

Esta pregunta es representativa: Con el objetivo de acabar con la pobreza para 2030, ¿qué podemos hacer individualmente, como personas comunes, para contribuir colectivamente a igualar y unificar el mundo e impulsar un cambio mayor? (pregunta de David Joohun Kim, estudiante de medicina, voluntario en una línea de ayuda para la prevención del suicidio y creador de Feel Good Toronto).

El objetivo del Grupo Banco Mundial de acabar con la pobreza extrema para 2030, así como el objetivo relacionado de impulsar la «prosperidad compartida» en los países en desarrollo donde trabajamos, cuenta con el respaldo de nuestros 188 países miembros. Alcanzar este objetivo requerirá soluciones innovadoras y el esfuerzo de muchas personas.

Creo que acabar con la pobreza extrema exigirá nada menos que un movimiento mundial en el que participen no solo los gobiernos y las instituciones de desarrollo, sino toda la sociedad, incluidos el sector privado, las organizaciones no gubernamentales y sin fines de lucro, las organizaciones de la sociedad civil y las comunidades.

Me complace mucho informar que la semana pasada más de 30 grupos religiosos influyentes respaldaron formalmente nuestro objetivo de acabar con la pobreza. Su apoyo podría marcar una enorme diferencia.

El apoyo de las personas también es muy importante. Pueden ayudar en cualquier medida: desde expresar su apoyo en su comunidad o en las redes sociales, hasta donar a organizaciones benéficas, hacer voluntariado, trabajar en el ámbito del desarrollo internacional o incluso desempeñar bien su propio trabajo. Algunas de las mejores soluciones para acabar con la pobreza extrema podrían surgir de algo en lo que estén trabajando ahora mismo.

Varios preguntaron por nuestros préstamos y el alivio de la deuda, como Carlos Roa, coordinador de proyectos: «¿Por qué no condonan los intereses de la deuda externa de los países del tercer mundo o, en el mejor de los casos, la condonan por completo?»

Tenemos un fondo especial, llamado AIF, compuesto por contribuciones de nuestros miembros más prósperos. Este fondo otorga donaciones y préstamos sin intereses a los países más pobres.

También concedemos préstamos a países de ingreso mediano con tasas de interés bajas, mediante la obtención de fondos en los mercados de capitales.

En 1996, el Grupo Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional pusieron en marcha un programa de alivio de la deuda ; desde entonces, 35 de los 39 países que cumplían los requisitos para recibir alivio de la deuda lo han recibido. Estamos comprometidos a ayudar a los países de ingreso bajo a alcanzar sus objetivos de desarrollo sin crear problemas de deuda futuros.

Muchos expresaron su preocupación por la economía y el empleo. Gabrielle Anshewitz, asociada sénior de ventas de Speedway LLC, preguntó: ¿Qué tipo de apoyo se ofrecerá a los países con economías de mercado emergentes para garantizar un crecimiento sólido y constante?

El sector privado crea el 90 por ciento de todos los puestos de trabajo, y el crecimiento económico ha sido un factor importante para sacar de la pobreza a 1.000 millones de personas desde 1990. Por eso, el desarrollo del sector privado es crucial. Nuestra Corporación Financiera Internacional (IFC) ayuda a los países a desarrollar sus mercados de capitales para ampliar el acceso de las empresas locales al financiamiento. La IFC también invierte en los bancos u otras instituciones de un país para fomentar los préstamos a emprendedores, microempresas y pequeñas y medianas empresas, entre otros.

Hemos estimado que los países en desarrollo necesitan 1 billón de dólares de financiamiento adicional para infraestructuras que permitan el acceso a la energía, el agua y el saneamiento; todo ello beneficiaría enormemente a miles de millones de personas y ayudaría al crecimiento del sector privado.

Ese monto supera con creces el financiamiento que pueden proporcionar la asistencia oficial para el desarrollo del Grupo Banco Mundial y otros bancos de desarrollo. Ahora trabajamos con algunas de las mayores gestoras de activos y firmas de capital privado del mundo, fondos de pensiones y seguros, y bancos comerciales, a través de nuestro nuevo Servicio Mundial para la Infraestructura para movilizar miles de millones de dólares destinados a infraestructuras en el mundo en desarrollo.

Pero el crecimiento económico, por sí solo, no basta. Casi 1.000 millones de personas siguen viviendo en pobreza extrema. Entre las razones por las que el desarrollo fracasa o no se produce figuran los gobiernos frágiles o inestables, los conflictos, la sequía u otros desastres, la corrupción, la exclusión social y económica, y la falta de acceso a la educación, la salud y otros servicios, así como a oportunidades. Nuestros proyectos y programas también buscan abordar estos problemas.

La economía puede verse gravemente afectada por una crisis sanitaria u otra perturbación, como aprendimos con el ébola. La abogada Joy Oluchi Nwala, fundadora y directora ejecutiva de Joy Oluchi Nwala International Law Firm, preguntó: ¿Qué tan preparados estamos por si nos encontramos en una situación como la del ébola? ¿Cómo hacemos frente a la pobreza y a la desaceleración económica?

La crisis del ébola dejó claro el importante costo económico de no invertir lo suficiente en el sector de la salud. Guinea, Liberia y Sierra Leona han perdido al menos 1.600 millones de dólares en ingresos. El brote se cobró más de 10.000 vidas, incluidas las de muchos trabajadores de la salud, y puso de relieve que el sistema mundial de salud está mal preparado para los brotes y carece de medios suficientes para responder a ellos. Para contribuir a remediar esta situación, el Grupo Banco Mundial está desarrollando el concepto de un mecanismo mundial de emergencia para pandemias.

Al igual que otras inversiones en las personas, invertir en salud es imprescindible para el crecimiento económico y la reducción de la pobreza. Estudiamos los sistemas de salud de todo el mundo y descubrimos que la cobertura sanitaria universal es una inversión inteligente en los países en desarrollo. Se estima que 1.000 millones de personas carecen de acceso a la atención médica. A menudo, cuando sí tienen acceso, el costo de la atención médica puede obligarlas a hacer grandes sacrificios financieros. Se estima que cada año 100 millones de personas caen en la pobreza para pagar la atención médica. El Grupo Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud pusieron en marcha el año pasado un marco para orientar a los países interesados en avanzar hacia la cobertura sanitaria universal.

Querían saber cómo mide el Grupo Banco Mundial sus resultados y qué estamos haciendo para mejorarlos. Duraisamy Rajan Palani, director de Calidad y Negocios Internacionales de Archimedis Healthcare Pvt. Ltd., preguntó: Cuando financian un programa de desarrollo de un país, ¿cómo miden su éxito?

Siempre hemos recopilado pruebas, pero los datos solían ir a la zaga de los esfuerzos de desarrollo. Cuando fijamos nuestros objetivos para 2030, dije que seguiría los avances en tiempo real. El sitio web de nuestra Unidad de Ejecución del Presidente muestra cómo avanzamos en objetivos específicos, como nuestra respuesta a la crisis del ébola y nuestros esfuerzos por aumentar la participación ciudadana. Uno de nuestros objetivos es recopilar comentarios del 100 por ciento de los beneficiarios directos de nuestros proyectos e incorporarlos. Esto será clave para garantizar que sigamos mejorando nuestros resultados.

Todo el trabajo del Grupo Banco Mundial, en todos los sectores, se centra en el objetivo general de acabar con la pobreza extrema e impulsar la prosperidad compartida para el 40 por ciento más pobre de la población de los países en desarrollo. Estos objetivos no son solo nuestros: son los grandes desafíos de nuestra época. Podemos ser la primera generación de la historia en acabar con la pobreza extrema. Como señaló Jenny Pierre-Louis, asistente administrativa de TALK Corporate: «Esto parece prometedor: con el uso de la web, resulta mucho más fácil conectar a miles de personas para alcanzar un objetivo. No es un sueño; la pobreza extrema puede acabar, y eso empieza con todos nosotros».

Este artículo se publica en colaboración con LinkedIn. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autor: Jim Kim es presidente del Banco Mundial.

Imagen: el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, pronuncia unas palabras. REUTERS/Jonathan Ernst.

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