Por qué las vacunas son una inversión tan buena

Por qué las vacunas son una inversión tan buena
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A Melinda y a mí nos encanta contribuir a buenas causas, por eso también nos encanta el #GivingTuesday. Tanto si eres una persona como si representas a una gran empresa, es una excelente manera de participar. Hay muchas causas estupendas entre las que elegir. Este año animamos a la gente a interesarse por las vacunas y, en particular, por un excelente programa llamado Shot@Life.

Es fácil dar las vacunas por sentadas. Pero imagina que una enfermedad infecciosa se propaga por tu comunidad. Deja a algunas personas con discapacidades; otras mueren a causa de ella. Entonces alguien se acerca y dice: «Aquí tienes algo que te protegerá de esta enfermedad por el resto de tu vida. Tú y tu familia pueden recibirlo gratis». Te sentirías muy aliviado, ¿verdad?

La situación puede parecer hipotética (aunque quizá menos, dada la atención que ha recibido el virus del Ébola en las noticias). Pero es muy real para millones de personas en los países más pobres del mundo. Cada año se administran en mayor número vacunas que antes estaban fuera de su alcance. Eso significa que más padres sienten el alivio de saber que sus familias están protegidas.

He estado examinando algunos datos sobre las vacunas y pensé que compartiría lo que he observado. En un momento en que tantos titulares de noticias son sombríos, estos datos resultan inspiradores.

Empezaré por la polio. Los casos han disminuido más del 99 por ciento desde 1988. A principios de este año celebramos un logro extraordinario: India fue declarada libre de polio. Y en Nigeria, el número de casos de polio está en su mínimo histórico: apenas 6 en lo que va de año, frente a más de 50 para estas fechas el año pasado. Es uno de los únicos tres países que nunca han estado libres de polio (los otros son Pakistán y Afganistán).

Dondequiera que avancemos en la lucha contra la polio, ese progreso da fe del extraordinario trabajo de muchas personas: dirigentes políticos que dan prioridad a detener la enfermedad, donantes que ayudan a financiar la iniciativa y, lo más importante, trabajadores de la salud que van tenazmente de casa en casa para administrar vacunas. Gracias a todo este trabajo (y con un poco de suerte), 2015 podría ser el primer año en que Nigeria pase un año entero sin un caso de poliovirus salvaje, y la primera vez que toda África esté libre de polio. Si mantenemos este compromiso, soy bastante optimista y creo que para 2018 habremos erradicado esta enfermedad discapacitante en todas partes y para siempre.

También se están logrando avances extraordinarios en la administración de inmunizaciones básicas contra enfermedades como el sarampión y la neumonía. El impacto es fenomenal: según el grupo de salud pública conocido como Gavi, la Alianza para las Vacunas, ampliar la cobertura de vacunación en los próximos cinco años puede salvar hasta 6 millones de vidas y generar más de $100 mil millones en beneficios económicos.

En esa línea, en septiembre alcanzamos un hito importante. Con la incorporación de Sudán del Sur, la vacuna pentavalente —que protege contra cinco enfermedades debilitantes— ya se ha introducido en los 73 países que reciben apoyo financiero de Gavi. La pentavalente sustituyó a una vacuna que protegía contra solo tres enfermedades, lo que significa que los niños están protegidos contra más enfermedades sin recibir ninguna inyección adicional. Esto nunca habría ocurrido sin Gavi: al negociar con los fabricantes e incorporar nuevos proveedores, redujo el costo de la vacuna pentavalente de $30 por dosis en los países ricos a solo $1.19 en los países pobres.

Otro gran avance ha sido la introducción de una vacuna contra el rotavirus, que causa diarrea grave. El rotavirus es una de las razones por las que Melinda y yo nos involucramos por primera vez en la salud mundial; a finales de la década de 1990, nos sorprendió un artículo de periódico que decía que mataba a 800,000 niños al año —casi todos en países pobres—, más que casi cualquier otra enfermedad. Tras investigar más, decidimos que el rotavirus debía ser una prioridad de nuestras donaciones. Nos complace ver que 65 países ya están introduciendo vacunas contra el rotavirus y que más países se están sumando. Empresas de India están trabajando en una nueva vacuna aún más asequible y hablan de exportarla a otros países, lo que ayudaría a salvar a aún más niños.

Un efecto dominó

Las vacunas salvan vidas, y eso basta para asegurarnos de que lleguen a quienes las necesitan. También tienen un efecto dominó: cuando mejora la salud, los países pobres pueden invertir más en escuelas, carreteras y otras iniciativas que impulsan el crecimiento, lo que reduce su dependencia de la ayuda. En algunos casos, las vacunas aportan todo esto por apenas unos centavos por dosis. Por eso digo que, si quieres salvar vidas y mejorar las condiciones de vida en todo el mundo, las vacunas son una de las mejores inversiones que puedes hacer.

Publicado en colaboración con LinkedIn

Autor: Bill Gates es copresidente de la Fundación Bill y Melinda Gates, y presidente y cofundador de Microsoft Corporation.

Imagen: Jasmine Rodriguez, de 10 años, recibe una vacuna contra la influenza en el Boston Children’s Hospital, en Boston, Massachusetts, el 10 de enero de 2013. REUTERS/Brian Snyder.

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