¿Por qué los inventores actuales pueden vivir en cualquier lugar?

¿Por qué los inventores actuales pueden vivir en cualquier lugar?
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Hace casi un siglo, el eminente economista Alfred Marshall planteó la hipótesis de que las ideas tenían más probabilidades de convertirse en invenciones útiles en las grandes ciudades que en las pequeñas. Según sostenía, los innovadores que trabajaban en estrecha proximidad con otras mentes creativas tenían una mayor oportunidad de conocer los últimos avances y de participar en sesiones de lluvia de ideas.

En Cities and Ideas (NBER Working Paper No. 20921), Mikko Packalen y Jay Bhattacharya ponen a prueba esta hipótesis. Estudian las patentes estadounidenses concedidas entre 1836 y 2010 y calculan la densidad de población por milla cuadrada del lugar donde residía el inventor. Esto les permite distinguir las patentes desarrolladas en zonas urbanas de las desarrolladas en otros lugares. Asimismo, identifican los conceptos clave a los que hace referencia cada patente, que a su vez reflejan la base científica o de ingeniería en la que se fundamenta. Para cada concepto, buscan en toda la base de datos de patentes la fecha en la que se mencionó por primera vez. Esto permite clasificar las patentes según la antigüedad de su base científica. Una patente cuyo concepto clave aparece por primera vez en la base de datos solo un año antes de su presentación se basa en innovaciones «más jóvenes» que una patente cuyo concepto clave se ha citado en patentes durante varias décadas.

Los autores constatan que, de media, las patentes presentadas por inventores de zonas densamente pobladas se apoyaban en ciencia más reciente que las presentadas por sus homólogos más aislados, y así ocurrió hasta mediados del siglo XX. En 1900, por ejemplo, un aumento de dos desviaciones estándar en la densidad de población de la localidad de origen del inventor se asociaba con un incremento del 20 por ciento en la probabilidad de que la patente se basara en los avances científicos más recientes. El estudio define una patente como que utiliza «los avances más recientes» si la antigüedad de su concepto clave se sitúa en el 5 por ciento más joven de la distribución de antigüedad de los conceptos.

La tendencia de las patentes presentadas por inventores de zonas densamente pobladas a apoyarse en avances científicos más recientes se ha debilitado en las últimas décadas. Hubo un descenso entre los años cincuenta y los setenta y, tras un repunte en los ochenta, volvió a caer en los años noventa y dos mil. «En conjunto», escriben los autores, «nuestros resultados sugieren que a finales del siglo XX la aglomeración ha perdido importancia para la innovación, tanto en términos absolutos como en relación con otros factores, como la colaboración, que predicen el uso de ideas más recientes».

Los autores plantean la hipótesis de que el reciente descenso de la diferencia en el uso de avances más recientes entre zonas más y menos densamente pobladas podría deberse a la difusión de nuevas tecnologías de comunicación, que han hecho que las nuevas ideas estén más al alcance de todos. Por ejemplo, con la aparición de Internet, las comunidades virtuales podrían estar anulando la ventaja de la proximidad física, y quienes viven en zonas menos urbanas podrían participar con la misma eficacia que quienes residen en grandes ciudades en el debate sobre el mérito y la aplicación de nuevas ideas.

Este artículo se publica en colaboración con NBER. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autor: Steve Maas escribe para NBER.

Imagen: La torre de televisión de la plaza Alexanderplatz al atardecer en Berlín. REUTERS/Fabrizio Bensch

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