Esta publicación apareció originalmente en Bloomberg View.
Tras haber visto numerosas fluctuaciones en los mercados energéticos a lo largo de los años, muchos analistas y responsables políticos tienden naturalmente a «no tener en cuenta» la última caída de los precios del petróleo; es decir, a tratar sus efectos como transitorios, en lugar de considerarla una señal de cambios a largo plazo.
Sospecho que esta vez esa perspectiva sería un error. El mundo está experimentando mucho más que una caída temporal de los precios del petróleo. Debido a un cambio en el modelo de suministro, se trata de un cambio fundamental que probablemente tendrá efectos duraderos.
Con los años, los mercados se han acostumbrado a esperar que los miembros de la OPEP reduzcan su producción en respuesta a una fuerte caída de los precios. Arabia Saudí desempeñó el papel de «productor oscilante». Como mayor productor, estaba dispuesta y podía asumir una parte desproporcionadamente grande del recorte de la producción para estabilizar los precios y sentar las bases de una recuperación.
Lo hizo directamente al respetar su límite individual de producción, ya reducido, e indirectamente al hacer la vista gorda cuando otros miembros de la OPEP incumplían sus límites para obtener mayores ingresos. En los pocos periodos en que Arabia Saudí no desempeñó inicialmente este papel, como a finales de la década de 1990, los precios del petróleo se desplomaron hasta niveles que amenazaban la viabilidad comercial incluso de los productores de menor coste de la OPEP.
Sin embargo, al ejercer durante años como productor oscilante, Arabia Saudí aprendió una lección importante: no es fácil recuperar cuota de mercado. Esta dificultad se amplifica enormemente ahora que cantidades significativas de suministros energéticos no tradicionales, incluido el petróleo de esquisto, están llegando al mercado.
Ese sencillo cálculo explica la insistencia de Arabia Saudí en no reducir la producción esta vez. Sin esa medida del productor número uno, y sin que nadie más pueda o quiera desempeñar el papel de productor oscilante, la OPEP ya no está en condiciones de reducir su producción, aunque los precios del petróleo se hayan desplomado alrededor de un 50 % desde junio.
Este cambio en el modelo de producción significa que corresponde a las fuerzas naturales del mercado restablecer el poder de fijación de precios en los mercados petroleros. Los precios bajos provocarán el cierre gradual de los yacimientos petrolíferos que ahora no son rentables y de las fuentes de energía alternativas, y desincentivarán la inversión en nueva capacidad. Al mismo tiempo, estimularán una mayor demanda de petróleo.
Todo esto ocurrirá, pero llevará tiempo. Mientras tanto, a medida que los precios del petróleo se estabilicen en niveles significativamente más bajos, el comportamiento económico cambiará más allá del impacto «puntual».
A medida que los costes bajen para la industria manufacturera y una amplia variedad de otras actividades afectadas por los costes energéticos, y los consumidores gasten menos en gasolina y más en otras cosas, muchos países importadores de petróleo verán aumentar su producto interior bruto. Y es probable que esta mayor actividad económica impulse la inversión en nuevas plantas, equipos y mano de obra, financiada con el efectivo de las empresas que permanece al margen.
La probabilidad de cambios más duraderos aumenta si incluimos las repercusiones geopolíticas. Además de crear enormes problemas internos para algunos productores como Rusia y Venezuela, los precios más bajos reducen la influencia real y percibida de estos países sobre otros. Algunos creen que Cuba, por ejemplo, aceptó el acuerdo reciente con Estados Unidos porque sus líderes temían recibir menos apoyo de Rusia y Venezuela. Y en países como Irak y Nigeria, los bajos precios del petróleo pueden alimentar más disturbios y fragmentación, y aumentar el impacto desestabilizador interno y regional de los grupos extremistas.
Pocos esperaban que los precios del petróleo cayeran tanto, especialmente en tan poco tiempo. Las sorpresas no terminarán aquí. Es probable que un periodo prolongado de bajos precios del petróleo también provoque cambios económicos, políticos y geopolíticos duraderos que, no hace mucho, se habrían considerado improbables, cuando no impensables.
Este artículo se publica en colaboración con LinkedIn. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
Para seguir al Foro: Agenda, suscríbase a nuestro boletín semanal.
Autor: Mohamed A. El-Erian es el antiguo director ejecutivo y codirector de inversiones de PIMCO. Es asesor económico jefe de Allianz y presidente del Consejo de Desarrollo Global del presidente Obama.
Imagen: Un trabajador llena el depósito de un automóvil en una gasolinera de El Cairo, el 12 de marzo de 2013. REUTERS/Mohamed Abd El Ghany.



