Por qué las alianzas son la tendencia empresarial que hay que seguir

U.S. President Donald Trump and China's President Xi Jinping shake hands after making joint statements at the Great Hall of the People in Beijing, China, November 9, 2017. Damir Sagolj: "It's one of those "how to make a better or at least different shot when two presidents shake hands several times a day, several days in row". If I'm not mistaken in calculation, presidents Xi Jinping of China and Donald Trump of the U.S. shook their hands at least six times in events I covered during Trump's recent visit to China. I would imagine there were some more handshakes I haven't seen but other photographers did. And they all look similar - two big men, smiling and heartily greeting each other until everyone gets their shot. But then there is always something that can make it special - in this case the background made of U.S. and Chinese flags. They shook hands twice in front of it, and the first time it didn't work for me. The second time I positioned myself lower and centrally, and used the longest lens I have to capture only hands reaching for a handshake." REUTERS/Damir Sagolj/File Photo SEARCH "POY TRUMP" FOR THIS STORY. SEARCH "REUTERS POY" FOR ALL BEST OF 2017 PACKAGES. TPX IMAGES OF THE DAY - RC1B1E5EF340
'To prepare our businesses for the next wave of transformation and opportunity, we need to work in partnership'Image: REUTERS/Damir Sagolj
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La tecnología está transformando casi todos los aspectos de nuestra vida a un ritmo y una escala sin precedentes.

Las tecnologías emergentes —desde la innovación móvil hasta los macrodatos y la inteligencia artificial— permiten ofrecer experiencias más personalizadas en nuevos contextos. El entretenimiento ha pasado a un modelo bajo demanda, independiente del dispositivo. Mientras tanto, los recuerdos se registran en álbumes digitales compartidos, y se está replanteando casi todos los aspectos del comercio, desde el momento en que surge la inspiración hasta la entrega. En casi todos los sectores y mercados regionales, la tecnología está creando puntos de contacto más cómodos, seguros y atractivos entre las empresas y sus clientes.

Como hemos visto a lo largo de la historia, este tipo de disrupción no solo crea nuevas oportunidades, sino que también provoca cambios sísmicos en el comportamiento y las expectativas de los consumidores. La transición a lo digital y los dispositivos móviles ha creado nuevas oportunidades para que las empresas se acerquen a sus clientes. Sin embargo, también ha generado una demanda de productos y servicios más personalizados y adaptables. Los consumidores de hoy quieren tener más control sobre sus experiencias. No quieren que se les encasille; valoran poder elegir.

Ambas tendencias cobran impulso a medida que la tecnología crea nuevas experiencias y estas generan nuevas expectativas. Para aprovechar al máximo las oportunidades que ofrece la economía digital y, al mismo tiempo, seguir el ritmo de los patrones de comportamiento de los clientes, que pueden cambiar aparentemente de la noche a la mañana, será necesario un cambio fundamental de estrategia. Para preparar nuestras empresas para la próxima ola de transformación y oportunidades, y generar innovaciones que puedan ampliarse, tenemos que trabajar en colaboración.

Alinear intereses con competidores históricos empieza por mirar hacia dentro

Trabajar en colaboración empieza por comprender claramente y valorar las fortalezas y ventajas competitivas únicas de cada parte. Pocas empresas lo hacen bien, pero las que sí lo hacen se benefician enormemente de las ventajas que pueden aportar las alianzas. Estas llevan plataformas y productos a nuevos mercados, exponen las marcas a nuevos públicos y permiten a las empresas superar de un salto las barreras tradicionales a la expansión y el crecimiento, aprovechando las competencias esenciales de cada socio.

Y aunque las ventajas de las alianzas son cada vez más evidentes, las consecuencias de pasar de competidor a colaborador se harán sentir en todos los aspectos de una organización y de su funcionamiento. Adoptar una mentalidad que priorice las alianzas exige que una empresa reexamine y posiblemente transforme sus prácticas tradicionales y sus antiguas formas de operar.

Esto empieza por adoptar una perspectiva tanto «de fuera hacia dentro» (¿cuál es nuestra oportunidad de mercado y cuál es la mejor manera de aprovecharla?) como «de dentro hacia fuera» (¿cuáles son nuestras fortalezas y debilidades en el mercado actual y cómo podemos potenciar lo que nos hace únicos y cubrir las carencias de nuestro negocio?) sobre la propia empresa y sus sectores. También obliga a la empresa a mirarse a sí misma y preguntarse: ¿qué defendemos y por qué estamos aquí?

Son preguntas difíciles de plantear y responder. Pueden dar lugar a conversaciones internas complicadas sobre el pasado, el presente y el futuro de la empresa. Obligan a la empresa a reconocer que su sector ya no es un juego de suma cero y que el objetivo debe ser ampliar el pastel en su conjunto, no solo la porción que le corresponde.

Esto es especialmente cierto en el caso de las plataformas digitales, donde los límites entre servicios y competidores pueden ser menos claros. Es imprescindible que cada actor defina con mucha claridad un ámbito de interés. Esto da a cada empresa la confianza de que sus negocios principales no están amenazados y permite identificar con mayor claridad el espacio de oportunidad que existe en el sector.

La tecnología financiera es un sector que ha adoptado la colaboración y empieza a beneficiarse realmente de ella, a medida que las alianzas en todo el sector siguen redefiniendo los servicios financieros y ampliando las oportunidades de mercado para cada actor.

En esencia, todas las empresas del sector de la tecnología financiera y de su entorno intentan hacer lo mismo: eliminar obstáculos y lograr que los pagos sean lo más fluidos, sencillos, seguros y eficientes posible. Con ese telón de fondo, queda claro que todas las empresas compiten contra la misma amenaza común: el efectivo. La lucha contra el efectivo es un elemento que une a este ámbito, y nos hemos dado cuenta de que podemos combatirlo con más eficacia y alcanzar nuestro objetivo final de forma más eficiente si aunamos esfuerzos.

Image: Mastercard/McKinsey

La dependencia excesiva del dinero físico tiene otro efecto secundario peligroso: excluye a las personas de la economía mundial. Se estima que más de 2.000 millones de personas reciben una atención muy insuficiente del sistema financiero tradicional. Cubrir esas carencias e incorporar a tantas personas a la economía de una manera real y duradera es un reto demasiado grande para que una sola empresa lo afronte por sí sola. Al colaborar dentro del sistema y entre sus distintos actores, estamos empezando a lograr avances significativos en un problema social mundial de enormes dimensiones y gran complejidad.

En PayPal, hemos establecido más de 25 alianzas estratégicas en todo el sector tan solo en los últimos 20 meses. Nos hemos asociado con redes financieras, emisores y adquirentes; con grandes minoristas, mercados en línea y empresas tecnológicas. También nos hemos asociado con organizaciones destacadas del sector social, como la Cruz Roja, y con actores del sector público, como el Gobierno de la India. Por el camino, hemos aprendido muchísimo sobre nuestros clientes, nuestros socios, nuestro sector y nosotros mismos.

¿Qué otros sectores están maduros para una disrupción? ¿Qué otras necesidades y comportamientos de los clientes podrían atenderse mejor mediante alianzas? ¿Qué colaboraciones improbables impulsarán un crecimiento más inclusivo este año? ¿Cuáles son los enemigos comunes contra los que las empresas —incluso aquellas consideradas competidoras desde hace mucho tiempo— pueden unirse y luchar? Las respuestas a estas preguntas empiezan a perfilarse y evolucionarán significativamente durante el próximo año, a medida que se forjen nuevas alianzas estratégicas y otras sigan consolidándose.

La colaboración es un imperativo estratégico a medida que los sectores se digitalizan cada vez más

Las alianzas estratégicas no son solo una tendencia emergente en el sector de los servicios financieros; se están convirtiendo en una nueva competencia esencial para las empresas líderes de todos los sectores. En la industria automotriz, por ejemplo, empresas consolidadas están adoptando una mentalidad de colaboración para integrar y aprovechar las tecnologías emergentes y crear nuevas experiencias para los clientes.

Mcity, el centro urbano de pruebas de la Universidad de Michigan para ensayos en vías públicas, ha creado, por ejemplo, una alianza entre los sectores público y privado para apoyar e impulsar la innovación tecnológica en los sistemas de movilidad automatizada. Entre quienes utilizan las instalaciones de Mcity para probar nuevas tecnologías está Ford, que, como muchos de sus competidores, está reorientando su estrategia para posicionarse de cara al crecimiento a largo plazo ante las tendencias emergentes en automatización. Desde la inversión en el sector de los vehículos autónomos y las pruebas en Mcity hasta la inteligencia artificial, la adquisición de sensores avanzados, las alianzas con Lyft y Chariot y un nuevo centro de incubación empresarial en pleno Silicon Valley, el reciente giro estratégico de Ford hacia la innovación colaborativa está creando las bases para seguir creciendo en los próximos años, incluso posiblemente en nuevos sectores.

La colaboración para implementar tecnología que aborde desafíos de larga data —o para replantear por completo la manera en que hemos aprovechado oportunidades hasta ahora— también es evidente en el ámbito médico, como demuestra el ensayo piloto de Samsung de soluciones de realidad virtual (RV) para el tratamiento del dolor en hospitales locales, con el fin de mejorar la experiencia de los pacientes. El ensayo utiliza teléfonos inteligentes Samsung y Gear VR para evaluar el valor de esta tecnología como tratamiento del dolor agudo y considera factores que van desde los posibles efectos secundarios hasta la posibilidad de reducir la dependencia de los medicamentos.

Curiosamente, también estamos viendo que las empresas de tecnología financiera se asocian con actores ajenos a los servicios financieros tradicionales para ampliar el alcance de sus innovaciones y su impacto. Por ejemplo, la alianza de Walmart con las empresas emergentes de tecnología financiera Even y PayActiv ofrece a sus empleados un mejor acceso a servicios de bienestar financiero. Esta colaboración refleja una nueva era de cambios y diversas oportunidades de asociación. Este marco estratégico está inspirando a las grandes empresas a centrarse en sus fortalezas esenciales y a aprovechar la colaboración para mejorar su oferta a los clientes y, en este caso, a los empleados.

Cada uno de estos ejemplos demuestra el poder de las alianzas para atender mejor a clientes comunes o responder a una necesidad urgente con más rapidez y eficiencia de las que podría lograr cualquiera de las entidades por separado.

Ampliar el modelo de alianzas en un mundo fragmentado

En el complejo clima geopolítico actual —en el que los actores del sector público tienden a replegarse sobre sí mismos para proteger sus intereses económicos y políticos—, la inclusión, la conexión y la colaboración son aún más vitales. Mientras nos preparamos para los inevitables cambios que aún están por llegar y para la complejidad de los desafíos mundiales que afrontamos, el espíritu de colaboración de la comunidad empresarial y su disposición a forjar alianzas estratégicas con visión de futuro serán fundamentales para desarrollar soluciones ampliables y generar impacto.

Impulsar una mayor colaboración estratégica entre los sectores empresarial, gubernamental y social será un motor fundamental de innovación, crecimiento e impacto social en 2018 y en adelante.

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