Una columna reciente de «Heard on the Street», columna de Justin Lahart, de The Wall Street Journal, explora una teoría concreta que podría explicar por qué el crecimiento salarial ha sido tan lento. Lahart se pregunta si el aumento del tamaño de las empresas les permite frenar el crecimiento de los salarios. Se centra en las tendencias salariales desde el final de la Gran Recesión. Aunque su hipótesis no encaja bien con otras investigaciones sobre el crecimiento salarial, las tendencias que señala podrían conducir a una respuesta distinta.
La razón abrumadora por la que el crecimiento salarial es lento actualmente es que el mercado laboral aún no se ha recuperado por completo de la Gran Recesión. Con una tasa de desempleo del 5,8 por ciento, todavía hay una considerable holgura en el mercado laboral, especialmente porque la tasa de desempleo en realidad subestima el número de trabajadores desempleados y subempleados que buscan empleos a tiempo completo. La proporción de la población en edad de trabajar que tiene empleo sigue estando unos 3 puntos porcentuales por debajo de su nivel de diciembre de 2007, antes de la Gran Recesión. Hasta que aumente la demanda de trabajadores, hay pocos motivos para que los empleadores paguen salarios más altos.
Dicho esto, la idea de Lahart de que el tamaño de los empleadores provoca un crecimiento salarial moderado resulta intrigante a primera vista. Sostiene que los grandes empleadores han adquirido tanto poder en el mercado laboral que pueden reducir los salarios. En otras palabras, los empleadores se han convertido en monopsonistas —compradores únicos de mano de obra en industrias cada vez más concentradas— capaces de influir en el nivel de los salarios. Los modelos monopsonísticos del mercado laboral se han vuelto cada vez más populares en la economía, por lo que es importante entender cómo influye la creciente concentración de empresas dentro de las industrias. Pero los datos que usa Lahart solo muestran que los empleadores están creciendo, no que las industrias se estén volviendo más concentradas.
Otro problema con su hipótesis es que, en realidad, los empleadores más grandes suelen pagar más que los pequeños. La prima salarial de los trabajadores de las grandes empresas es un hecho bien documentado. Por ejemplo, quienes dejan comercios familiares para trabajar en una gran cadena minorista consolidada ven aumentar sus salarios. Algunas investigaciones encuentran indicios de que esta prima está disminuyendo, pero eso simplemente significa que el posible aumento salarial sería menor. En general, los salarios siguen siendo más altos en las grandes empresas que en las pequeñas.
Sin embargo, el tercer punto de Lahart —el descenso de la tasa de creación de nuevas empresas— podría ser más esclarecedor, porque quizá sea otra señal de una pérdida de dinamismo en la economía estadounidense. Al disminuir la creación de nuevas empresas emergentes, aumenta el tamaño promedio de los empleadores. Y si hay menos dinamismo en la economía, ese hecho subyacente también podría explicar la reducción del crecimiento salarial.
Pensemos en la disminución de la rotación en el mercado laboral, otra señal de dinamismo y fluidez en ese mercado. La rotación es una fuente importante de crecimiento salarial para los trabajadores, y su descenso es preocupante. Pero no se conoce bien la causa de este descenso. Un artículo de los economistas Raven Molloy y Christopher Smith, de la Junta de la Reserva Federal, y Abigail Wozniak, de la Universidad de Notre Dame, sostiene que hoy empleadores y empleados encajan mejor que en el pasado, por lo que cambiar de empleo ya no se traduce en salarios más altos tanto como antes. Así que el problema aquí sería el descenso de la rotación, no el aumento del tamaño de las empresas.
Entender los problemas del mercado laboral estadounidense es de vital importancia para impulsar tanto el crecimiento económico como garantizar una mayor prosperidad para todos, no solo para unos pocos elegidos. El lento crecimiento salarial en Estados Unidos tiene muchas causas. Pero probablemente el aumento del tamaño de los empleadores no sea una de ellas.
Publicado en colaboración con el Washington Center for Equitable Growth
Autor: Nick Bunker es asociado de investigación sobre políticas del Washington Center for Equitable Growth.
Imagen: Se cuenta dinero en efectivo en Las Vegas, Nevada, el 27 de enero de 2011. REUTERS/Las Vegas Sun/Steve Marcus.


