La eurozona atraviesa actualmente su mayor crisis desde su creación en 1999. Las consecuencias de que Grecia abandone la eurozona son muy inciertas y podrían resultar muy perjudiciales tanto para Grecia como para la eurozona. Para evitar el Grexit, es esencial que tanto los acreedores como el Gobierno griego actúen de manera económicamente responsable.
La primera prioridad de todos debería ser encauzar la economía griega hacia un crecimiento sostenible. Esto beneficiaría a los griegos, reduciría el riesgo de turbulencias financieras y maximizaría la cantidad de dinero que Grecia puede devolver a sus acreedores. Si ambas partes dicen sinceramente que preferirían que Grecia siguiera en la eurozona, deben reconocer la necesidad de restablecer el crecimiento económico. Para ello, habría que hacer lo siguiente.
Las instituciones deben acordar una relajación de la austeridad fiscal, al menos hasta que Grecia encamine su recuperación. La austeridad durante una recesión es una política equivocada, pues la profundiza. La continuación de las estrictas medidas de austeridad aplicadas por Grecia está retrasando la recuperación. Una mayor austeridad fiscal también podría perjudicar a los acreedores si la recuperación fuera tan lenta que aumentara el déficit fiscal. La inversión pública se ha desplomado por completo, y debería darse prioridad a proporcionar más fondos para proyectos de inversión que puedan mejorar las infraestructuras y crear empleo.
Aunque se han logrado algunos avances, son necesarias más mejoras estructurales, entre ellas en materia de pensiones e IVA, lucha contra la corrupción, cumplimiento tributario y reforma institucional de los mercados de productos y de trabajo. Es importante que el Gobierno griego reconozca que aún queda mucho por hacer y presente propuestas creíbles.
Es poco probable que la economía griega se recupere mientras persista una incertidumbre significativa sobre el futuro y no exista una vía creíble hacia una situación en la que la deuda griega sea sostenible. Es esencial alcanzar pronto un acuerdo para situar la deuda griega en niveles sostenibles, aunque quede condicionado a los avances en otros ámbitos. Condicionar el acuerdo a mejoras estructurales es una buena forma de avanzar.
Firmado por:
Profesora Oriana Bandiera
Profesor Erik Berglof
Dra. Margaret Bray
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Profesor Francesco Caselli
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Dra. Swati Dhingra
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Dr. Gabriel Zucman
Este artículo se publica en colaboración con VoxEU. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autor: Francesco Caselli es profesor de Economía en la London School of Economics.
Imagen: Un manifestante sostiene una bandera de la Unión Europea frente al edificio del parlamento en Atenas. REUTERS/Christian Hartmann.



