¿Cuáles son los bancos en dificultades de Europa?

¿Cuáles son los bancos en dificultades de Europa?
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Los mayores bancos de la zona euro han registrado beneficios récord. Las pruebas de resistencia publicadas por el Banco Central Europeo a finales del año pasado mostraron que los bancos más grandes, los que tienen activos superiores a 500.000 millones de euros, han conseguido reducir sus exposiciones dudosas y aumentar sus provisiones. Pero el sistema bancario de la zona euro no está fuera de peligro. Las vulnerabilidades se concentran en los bancos pequeños y medianos, los que tienen activos inferiores a 500.000 millones de euros. En conjunto, estos bancos poseen el 50 % de los activos del sistema bancario de la zona euro.

En nuestra investigación, basada en 130 bancos de la zona euro supervisados directamente por el BCE, observamos que los bancos suelen estar superficialmente bien capitalizados: sus ratios de capital regulatorio e incluso sus fondos propios parecen razonables. Solo uno de cada diez bancos pequeños tiene fondos propios inferiores al 3 % de sus activos; uno de cada seis bancos medianos tiene un ratio fondos propios/activos inferior al 3 %. Pero los bancos son vulnerables, bien porque tienen una proporción elevada de préstamos dudosos, bien porque no disponen de recursos suficientes para cubrir las posibles pérdidas derivadas de dichos préstamos. Se trata de un problema generalizado, pero especialmente agudo en los países que han sufrido fuertes tensiones desde el inicio de la crisis.

Para identificar a los bancos en dificultades, planteamos una pregunta sencilla, aunque rudimentaria: si el 65 % de los préstamos dudosos tuviera que sanearse contablemente, ¿cuántos bancos seguirían teniendo fondos propios de al menos el 3 % de sus activos? Según nuestros resultados, alrededor de un tercio de los bancos pequeños, con casi el 40 % de los activos de este grupo, caería por debajo del umbral del 3 % de fondos propios. Los bancos medianos se enfrentarían a una tensión igualmente extendida. En comparación, solo uno de los 13 bancos «grandes» de la zona euro se consideraría en tensión según nuestra prueba de resistencia reforzada.

La evolución bursátil corrobora nuestras conclusiones. Aunque los precios de las acciones de todos los bancos siguen muy por debajo de sus máximos anteriores a la crisis, los bancos pequeños y medianos que identificamos como en tensión han tenido un comportamiento especialmente débil. Esto incluso subestima el problema, ya que muchos de los bancos más tensionados no cotizan en bolsa. Si nuestro escenario llegara a materializarse, los activos en tensión de los bancos pequeños y medianos sumarían unos 3,6 billones de euros, alrededor del 38 % de los activos de los bancos pequeños y medianos, y el 16 % de los activos de todo el sistema bancario de la zona euro.

Evolución de los precios bursátiles de los bancos

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Fuente: Bruegel con datos de Thomson Reuters Datastream. Nota: número de bancos cotizados: 45 (23 pequeños, 12 medianos y 10 grandes).

Los bancos en dificultades tienden a atender a un grupo reducido de clientes concentrados geográficamente. Cuando la economía local se deteriora, también lo hacen los bancos, lo que, a su vez, perjudica aún más las perspectivas económicas locales. Este círculo vicioso mantiene elevados, y en aumento, los préstamos dudosos. Sin embargo, pese a esta localización, sus movimientos bursátiles estuvieron muy sincronizados en la fase inicial de la crisis, como si contribuyeran a las tensiones sistémicas más amplias. En otras palabras, en momentos de pánico, alimentan el pánico mucho más allá de las comunidades a las que sirven.

Para hacer frente a las vulnerabilidades bancarias, los responsables políticos europeos parecen aferrados a una única respuesta: inyectar más capital en los bancos. Incluso tras la última revisión de la calidad de los activos y las pruebas de resistencia del BCE, todo el debate giró en torno a cuánto capital adicional necesitaba el sistema bancario. De hecho, los críticos se centraron principalmente en si las estimaciones oficiales para la recapitalización eran demasiado bajas.

También creemos en los bancos bien capitalizados, con énfasis en los fondos propios y no en el difuso capital regulatorio. Pero el verdadero problema de Europa es que los bancos en dificultades arrastran desde hace tiempo problemas de gobernanza. A menudo son de propiedad estatal o tienen vínculos con el gobierno. Durante mucho tiempo han sido fuente de clientelismo y de prácticas crediticias poco sanas. Aunque el nuevo sistema de supervisión ayude a corregir algunas de estas patologías del pasado, sigue siendo necesario preguntarse: ¿qué función económica cumplen estos bancos? Los problemas persistentes de los bancos pequeños de Europa envían un mensaje: Europa tiene un problema de sobrebancarización.

En definitiva, el sector bancario de la zona euro necesita una poda. En Estados Unidos, cientos de bancos han sido cerrados o fusionados desde el inicio de la crisis; la mayor parte de estas medidas se adoptó con rapidez para evitar que los problemas se enquistaran. En la zona euro, tras mucho esfuerzo, la autoridad para resolver bancos se ha uniformado ahora entre los Estados miembros. Sin embargo, la actuación ha sido escasa. Pese a las normas que obligan a imponer pérdidas a los propietarios y acreedores de los bancos, persiste la reticencia a hacerlo.

Hace tiempo que es necesario reestructurar, consolidar y cerrar con determinación a los bancos más débiles de la zona euro. Si no se hace, lastrará la recuperación económica, como ocurrió en Japón.

Este artículo se publica en colaboración con Bruegal. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autores: Ashoka Mody es Charles and Marie Robertson Visiting Professor in International Economic Policy en la Woodrow Wilson School de la Universidad de Princeton. Guntram Wolff es director de Bruegel.

Imagen: Palomas posadas cerca de una pancarta con una moneda de euro en la fachada de la sede de la Comisión Europea en Bruselas. REUTERS/Francois Lenoir

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