¿De dónde procederá el crecimiento económico futuro?

¿De dónde procederá el crecimiento económico futuro?
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La economía ha estado plagada de preocupación e incertidumbre desde la crisis mundial. ¿De dónde podría proceder el crecimiento futuro? ¿Puede ese crecimiento ser inclusivo y sostenible, teniendo en cuenta las externalidades? ¿Siguen siendo adecuados los modelos tradicionales de la profesión económica? Mientras los participantes en la Reunión Anual 2015 del Foro Económico Mundial en Davos reflexionan sobre estas preguntas, la Comunidad de Prospectiva Estratégica Global ofrece algunas perspectivas.

¿Qué hará que las economías vuelvan a crecer?

«Consideremos este dato asombroso», dice Peter Schwartz: «El 95 % de todos los científicos que han existido están activos hoy». Schwartz sugiere que, aunque quizá todavía no sepamos exactamente qué impulsará las economías en el siglo XXI, no debemos preocuparnos: surgirán cosas nuevas. «La historia de la aplicación científica y tecnológica muestra que transcurren largos periodos entre la investigación y su aplicación», afirma. Y desde la biotecnología hasta la energía y la tecnología ambiental, hoy «ninguna buena idea se queda sin financiación».

También centrado en la tecnología, Stefan Hajkowicz señala el crecimiento de los servicios creativos, particularmente en los mercados emergentes donde cada vez más personas se conectan: «Los bienes virtuales pueden producirse y distribuirse a bajo costo en comparación con otras industrias; a menudo, lo único que se necesita para incorporarse con éxito a la economía mundial es una conexión a Internet y una buena idea».

Julius Gatune identifica otra forma en que la tecnología seguirá impulsando el crecimiento: dar mayor solidez a las actividades económicas informales. «Las aplicaciones de dinero móvil, como MPESA de Kenia y los productos de microseguros de Bharti Airtel, ayudan a las personas a ganarse la vida en la economía informal al proporcionarles acceso a los servicios financieros necesarios para ampliar sus actividades y protegerse de las crisis económicas».

Daizo Motoyoshi sostiene que un cambio cultural podría revertir décadas de estancamiento en Japón. «Un pequeño grupo de grandes empresas japonesas está transformando sus prácticas empresariales» y, en última instancia, podría «servir de modelo de cómo el sector privado puede catalizar el crecimiento en otras economías que afrontan problemas similares».

¿O deberíamos buscar más lejos las fuentes del crecimiento futuro? «Desde el límite del espacio hasta la órbita terrestre baja, donde se encuentra la Estación Espacial Internacional, y más allá, hasta la órbita geoestacionaria, hogar de un valioso anillo de satélites», la economía espacial ya genera 300.000 millones de dólares al año. Thomas E Cremins muestra cómo la creciente colaboración público-privada en el espacio «tendrá efectos amplios y de gran alcance en la economía mundial, creando oportunidades para miles de millones de personas».

¿Cómo podemos tener en cuenta las externalidades?

Cada vez se reconoce más que el crecimiento debe ser sostenible e inclusivo. Aunque a muchos les preocupa que la tecnología esté ampliando la desigualdad, los textos ya mencionados de Hajkowicz y Gatune señalan que las TIC están reduciendo las barreras de entrada en los servicios creativos y abriendo nuevas oportunidades en la economía informal.

Francisco Sagasti aboga por abordar la desigualdad mediante innovaciones en las instituciones sociales. «Las innovaciones institucionales podrían incluir nuevos sistemas de redistribución de la riqueza y los ingresos para igualar las oportunidades; apoyo técnico, de gestión, informativo y financiero para los medios de vida autogenerados; sistemas de moneda alternativa basados en la asignación del tiempo; [e] iniciativas para explorar y aprovechar los nuevos ámbitos de las facultades humanas que han creado el ciberespacio y la realidad virtual».

Jean-Claude Burgelman se centra en incorporar las externalidades ambientales al considerar el medioambiente «un bien común mundial y un posible motor del crecimiento económico». Pide colaboración público-privada en materia de «crecimiento verde» a una escala comparable a la del New Deal de la década de 1930 y el Plan Marshall de la década de 1940, que «juntos allanaron el camino para gran parte del crecimiento económico alcanzado durante el resto del siglo XX».

Herbert Oberhänsli aborda el uso insostenible del agua en el mundo y pide un esfuerzo para idear «nuevos mecanismos, ya sean de precios o ajenos a ellos, que hagan que las extracciones vuelvan a ajustarse a una oferta sostenible».

¿Podría transformarse la profesión económica?

La crisis mundial ha puesto en tela de juicio la relación entre la profesión económica y la sociedad. Rafael Ramírez pregunta si los economistas se adaptarán y seguirán cerca del poder, o si la crisis se considerará un momento de «el traje nuevo del emperador» para la profesión y, de ser así, qué vendrá después. «¿Podrían los “científicos ciudadanos” incluir a la economía para ayudar a la ciudadanía local a participar directamente en las decisiones económicas? ¿Podrían las máquinas y los ingenieros asumir gran parte de lo que hacen ahora los economistas?».

En última instancia, la pregunta es: ¿qué contexto económico futuro deseamos? Abordar las diversas preguntas planteadas por estos textos —desde la situación de la profesión económica hasta cómo gobernamos el espacio— ayudará a determinar cómo llegar allí.

Lea más sobre el lanzamiento de la Comunidad de Prospectiva Estratégica aquí.

Autores: Kristel Van der Elst, directora sénior y jefa de Prospectiva Estratégica, Foro Económico Mundial; y Trudi Lang, directora de Prospectiva Estratégica, Foro Económico Mundial

Imagen: Obreros trabajan en la obra de una urbanización comercial en la ciudad de Chennai, en el sur de la India, el 1 de febrero de 2011. REUTERS/Babu

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