¿Qué pasaría si Grecia saliera del euro?

¿Qué pasaría si Grecia saliera del euro?
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La pertenencia de Grecia al euro pende de un hilo.

El Gobierno griego solo tiene unos pocos días para conservar su lugar en la unión monetaria, según los ministros de Finanzas del resto de Europa.

Grecia presentó el miércoles un plan de reformas que incluye una solicitud de préstamo a tres años a los acreedores europeos, pero, a juzgar por cómo han avanzado las conversaciones hasta ahora, las posibilidades de alcanzar un acuerdo repentino no parecen muy buenas.

Pero ¿qué pasaría realmente si Grecia saliera del euro?

No hay muchos ejemplos modernos de países que hayan abandonado una unión monetaria. Algunas personas establecen comparaciones con Argentina, que ha experimentado enormes devaluaciones en las últimas décadas, pero aquello fue una gran reducción del valor de la misma moneda, no una moneda completamente nueva.

Estos son los 7 pasos que podrían llevarnos de la situación actual a una salida completa de Grecia del euro.

1. El dinero prácticamente se agota: Los bancos griegos apenas tienen fondos en este momento, y los controles de capital impiden retirar más de 60 € de los cajeros automáticos. Además, el Gobierno debe realizar un pago importante al Banco Central Europeo el 20 de julio, por lo que el dinero podría agotarse por dos vías: en los cajeros y en las arcas del Gobierno.

2. Una moneda paralela: Probablemente se emitiría una especie de vale (llamémoslos cupones griegos) como pago parcial de los salarios y las pensiones del Gobierno. En lugar de dinero real, la moneda paralela se emitiría a razón de un cupón griego por cada euro. Así, por ejemplo, los comerciantes estarían legalmente obligados a aceptar tres cupones griegos en vez de tres euros por un sándwich.

3. Un mercado negro: Pero, pese a la insistencia del Gobierno, cuesta imaginar que eso se mantenga durante mucho tiempo. En caso de una salida de Grecia del euro, los cupones griegos serían sustituidos por el dracma, mucho menos valioso, y por eso la gente querría euros reales, no cupones. Como resultado, habría un tipo de conversión oficial de 1:1 entre euros y cupones, y un tipo de cambio entre cupones y euros mucho más alto en mercados negros que surgirían rápidamente.

4. Normalización como moneda: La moneda paralela sería útil para que Grecia superara el bache inmediato de los próximos pagos de deuda. Pero, si los bancos permanecen cerrados, muchas personas podrían llegar a depender de los cupones griegos, en lugar de los euros o tanto como de ellos. También querrían pagar los impuestos con la moneda paralela si esta fuera su principal fuente de ingresos.

5. Abandono oficial del euro: Los ahorradores se opondrían a convertir los depósitos en los bancos griegos a una moneda nueva (llamémosla dracma), pero si el Banco Central Europeo (BCE) no proporciona asistencia de liquidez de emergencia, parece que las instituciones tendrán pocas alternativas para volver a abrir. Es probable que el dinero en cupones termine siendo, en esencia, el precursor del nuevo dracma.

6. Una devaluación enorme: Se acepta ampliamente que el euro es considerablemente demasiado fuerte para la economía griega. Cualquier salida de la moneda supondría una depreciación inmediata y potencialmente grande de la nueva moneda.

7. Impago: Con una nueva moneda ya en circulación y mucho menos valiosa que el euro, habría impagos generalizados de las deudas denominadas en euros. Por ejemplo, si te pagan en dracmas y tienes deudas contraídas en euros con bancos del resto de Europa, de pronto te costará hacer pagos que antes te resultaban relativamente fáciles.

A partir de ahí, las opiniones se dividen.

Algunos creen que, con un sistema financiero prácticamente destruido y una nueva recesión profunda, Grecia no podría recuperarse rápidamente. Otros creen que el país podría prosperar fuera de la camisa de fuerza del euro.

Hay muchas posibilidades de que ahora descubramos quién tiene razón.

Este artículo se publica en colaboración con Business Insider UK. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autor: Mike Bird es corresponsal de mercados europeos, trabaja desde Londres y cubre temas financieros y económicos.

Imagen: Las banderas de la Unión Europea y de Grecia frente al edificio del Parlamento en Atenas. REUTERS/Christian Hartmann.

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