La variable más influyente en los mercados financieros mundiales es el tipo de interés de referencia de EE. UU. Por ello, en el centro de todas las previsiones y la planificación está la pregunta de cuándo subirá los tipos la Fed, a qué ritmo seguirá haciéndolo, en qué incrementos y hasta qué nivel terminal.

Mientras pensaba en esto durante el vuelo nocturno, se me ocurrió usar una analogía con aviones y ver hasta dónde podía llevarla. Visualizo dos aviones despegando, uno por debajo y ligeramente detrás del otro. El vuelo-g que va arriba pertenece a Growth & Jobs Air. El vuelo-y lo pilota Aero Fed.
Mientras el PIB y el empleo sigan una trayectoria de crecimiento sostenible y eficiente, no hay problema en que los tipos suban al mismo tiempo. En un sistema cerrado, acompasar las pendientes de estas dos trayectorias es la función principal de los bancos centrales. Cuando el crecimiento atraviesa dificultades, los bancos centrales crean margen bajando los tipos. Cuando el crecimiento se recalienta —¡pensemos en el avión de arriba generando una cantidad excesiva de gases de escape!—, quizá los bancos centrales deban adelantarse («ir por delante de la curva») y frenarlo.
Este escenario conjunto de crecimiento y rendimiento resulta interesante para los mercados emergentes.
En general, el crecimiento de los mercados emergentes depende de la demanda de Europa y China. Sin embargo, el coste de los fondos para estos mercados depende más del coste de los fondos en dólares estadounidenses. En los últimos años, el crecimiento de los mercados emergentes se ha sustentado en el consumo y la deuda, y su sensibilidad al crecimiento mundial (a través del canal comercial) ha sido moderada. De cara al futuro, las dos trayectorias de vuelo corren el riesgo de desincronizarse.
Entonces, ¿qué se puede hacer? Bueno, a veces se tiene suerte con las condiciones meteorológicas y quizá se aprovecha una corriente en chorro favorable. Para muchas economías emergentes, los bajos precios del petróleo podrían actuar como viento de cola. En algunos países —India, por ejemplo— hay margen para recortar los tipos de interés internos y, en una medida limitada, desvincularse del ciclo de la Fed.
También se puede tener mala suerte con el tiempo: quizá surja un foco de tensión geopolítica o se produzca un declive secular del producto básico que se depende de exportar; en ese caso, el viaje puede volverse turbulento.
A largo plazo, la única opción para el vuelo-g es aligerar peso, deshacerse de parte del equipaje, ahorrar energía, quizá apagar el entretenimiento a bordo y, en última instancia, cambiar a motores nuevos mediante la asignación de recursos a inversiones de capital, infraestructuras, reformas laborales, etc. Estos nuevos motores, que requieren menos combustible de baja calidad, harán que el viaje sea más tranquilo.
Podría decirse que eso es lo que está ocurriendo ahora mismo en EE. UU.
Este artículo se publica en colaboración con LinkedIn. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
Para mantenerse al día con Forum:Agenda, suscríbase a nuestro boletín semanal.
Autor: Lutfey Siddiqi es miembro del Consejo de la Agenda Global y de la comunidad «New Champions» del WEF.
Imagen: Un hombre pasa junto a edificios en el distrito central de negocios de Singapur el 14 de febrero de 2007. REUTERS.


