A medida que el sector bancario se recupera de la crisis mundial, ha llegado el momento de adoptar una nueva narrativa sobre la reforma de la regulación financiera, afirma Peter Sands, director ejecutivo del Grupo Standard Chartered. «El debate regulatorio parece estar atascado en una discusión interminable sobre lo que salió mal», dice Sands. En este vídeo, el banquero británico presenta su hoja de ruta para el cambio, pero señala que primero los bancos deben recuperar su reputación ante los inversores.
Vea el vídeo completo arriba o lea algunos extractos a continuación.
Sobre los retos que se avecinan
La gente ha perdido la confianza en el sistema bancario mundial y tenemos mucho trabajo por delante para recuperarla, porque sin ella la actividad bancaria no funciona realmente. El cambio exigirá innovación, pero a menudo esta es una palabra mal vista en los servicios financieros. Los banqueros, los responsables de formular políticas y los reguladores de todo el mundo deben trabajar juntos para permitir que prosperen nuevos modelos de negocio. Los bancos globales afrontan tres retos básicos. El primero es reconstruir la credibilidad y la confianza. Tenemos mucho trabajo por delante para recuperarla, y parte de ello consiste en adaptarnos a un entorno regulatorio totalmente nuevo. Un segundo reto es que la economía mundial es muy turbulenta y dinámica, y los bancos deben poder responder para anticipar y respaldar esos cambios. El tercer reto tiene que ver con la tecnología y la innovación. Quizá debido a la crisis, el sector bancario no innovó tanto en los últimos años como otros sectores. Y, sin embargo, es un sector fundamentalmente digitalizable y debería estar sujeto al mismo tipo de poder transformador de la tecnología que otros sectores digitalizables similares.
Sobre la remodelación de la regulación global
En primer lugar, el sector debe trabajar muy estrechamente con los responsables de formular políticas y los reguladores para reconstruir la confianza en el sector. En segundo lugar, es realmente necesario garantizar el máximo grado de coherencia y coordinación entre los reguladores de todo el mundo. Y, en tercer lugar, debemos reflexionar a fondo sobre cómo estimular y respaldar el tipo adecuado de innovación en los servicios financieros, sin obstaculizarla. Una innovación que aporte beneficios reales a los clientes. Con demasiada frecuencia pensamos en la regulación bancaria en términos estáticos. Gran parte del debate regulatorio parece estar atascado en una discusión interminable sobre lo que salió mal y lo que debemos hacer para evitar que vuelva a ocurrir. Por otro lado, es evidente que no podemos ignorar lo sucedido y debemos aprender de ello. Nadie había pensado realmente qué hacer cuando quiebra un banco.
Sobre la innovación
Este es un sector en el que prácticamente nada es físico. La tecnología puede transformar la mayor parte de lo que hacemos. Un buen ejemplo de cómo la regulación y la innovación pueden entrar en conflicto es el uso de la tecnología móvil para reducir el coste de acceso a los servicios financieros para quienes no tienen cuenta bancaria o para las poblaciones rurales. Se han producido innovaciones extraordinarias en África y en algunas partes de Asia mediante el uso de tecnologías móviles de esta manera. Si se cuenta con un modelo tecnológico muy sofisticado, pero las normas establecen que el cliente debe acudir a una sucursal o presentar tres documentos, entre otros requisitos, existe el reto de conciliar ambas cosas. Hay que reflexionar sobre cómo alcanzar el objetivo subyacente de la regulación de una manera que no impida prosperar a un nuevo modelo de negocio con beneficios evidentes.
Autor: Peter Sands, director ejecutivo del Grupo, Standard Chartered, Reino Unido
Imagen: Un reloj en Canary Wharf, Londres, el 11 de diciembre de 2013. REUTERS/Russell Boyce



