El crecimiento de la productividad de EE. UU. se desacelera y nadie sabe por qué

For first time since the global financial crisis, multifactor productivity growth was negative in 2016.Image: Reuters/Brenden McDermid
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Estados Unidos produce menos con más. No hace falta decir que es una señal preocupante para el crecimiento económico.

Según la Oficina de Estadísticas Laborales de EE. UU., en 2016 el crecimiento de la productividad multifactorial fue negativo por primera vez desde la crisis financiera mundial. La productividad multifactorial es la medida más básica de la eficiencia con que la economía transforma insumos, como la madera y el acero, en productos, como mesas y automóviles. Tras crecer cada año de 2010 a 2015, los datos más recientes muestran que en 2016 la productividad cayó un 0,2%.

El descenso de la productividad de 2016 forma parte de una tendencia a largo plazo. El economista Robert Gordon ha demostrado que el crecimiento de la productividad de EE. UU. se desaceleró desde un ritmo de alrededor del 3% anual entre 1930 y 1970 hasta un promedio de alrededor del 1% desde entonces, salvo por un breve repunte a finales de los años noventa y principios de los 2000.

Image: Oficina de Estadísticas Laborales

Los economistas no se ponen de acuerdo sobre por qué ocurre esto. Un nuevo informe del McKinsey Global Institute ofrece tres posibles explicaciones para el «enigma de la productividad». El informe se centra en EE. UU., pero McKinsey considera que los problemas de Estados Unidos son un buen indicador de los del mundo desarrollado: Europa occidental y Japón también han experimentado una desaceleración de la productividad.

Una explicación es que quizá no estemos midiendo la productividad correctamente. Algunos académicos sostienen que resulta mucho más difícil evaluar el crecimiento de la productividad en una economía moderna basada en los servicios que cuando predominaba la industria manufacturera. Por ejemplo, McKinsey estima que las mediciones de productividad no contabilizan alrededor del 27% de los beneficios de productos gratuitos como la búsqueda de Google, Facebook y Skype. Aun así, incluso las estimaciones más altas de los errores de medición de la productividad solo explicarían una pequeña parte del descenso.

Otra posible explicación es que las empresas no han estado invirtiendo para ser más productivas. McKinsey señala que, incluso con tasas de interés históricamente bajas, durante la última década la proporción de la inversión interna de EE. UU. respecto del PIB cayó a su nivel más bajo en más de 60 años. El gasto en maquinaria y tecnología nuevas está directamente relacionado con el crecimiento de la productividad. Investigadores de la Brookings Institution creen que esto podría explicar alrededor de la mitad de la desaceleración de la productividad.

Por último, hay quienes creen que la desaceleración de la productividad es, en realidad, una desaceleración de la innovación. Robert Gordon considera que el rápido crecimiento de la productividad a comienzos del siglo XX se debió principalmente a las trascendentales innovaciones de la Revolución Industrial y a la llegada de la electricidad. No cree que ninguno de los inventos actuales vaya a producir un efecto similar.

Los analistas de McKinsey discrepan. Ven enormes oportunidades de crecimiento en nuevas tecnologías como los teléfonos inteligentes e internet de las cosas, pero creen que el sector privado no las ha aprovechado plenamente. No está claro si las empresas no han sacado partido de las nuevas tecnologías debido a problemas estructurales, como una mala gestión o incentivos perversos, o si simplemente hay un retraso y pronto llegará un auge de la productividad.

Sean cuales sean las razones, la desaceleración de la productividad es indudablemente perjudicial para el crecimiento económico. A medida que el envejecimiento de la población reduce la población en edad de trabajar en los países desarrollados, la mayor parte del crecimiento del PIB proviene de aumentos de la productividad. Es improbable que se alcancen las grandes cifras de crecimiento del PIB que el presidente de EE. UU., Donald Trump, ha prometido a menos que esta tendencia se revierta.

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