Las crisis financieras suelen asociarse con contracciones económicas severas y, en particular, con deterioros duraderos de las condiciones del mercado laboral. Tanto la Gran Depresión como la recesión de 2007-9 son ejemplos dramáticos de estos fenómenos, que parecen ser un atributo más general de los episodios de contracción económica impulsados por el crédito (Reihnart y Rogoff, 2009). ¿A qué se debe esto?
A pesar de la estrecha relación entre las crisis financieras y los aumentos sostenidos del desempleo, se comprenden muy poco los mecanismos por los que las disrupciones en los mercados de crédito se transmiten a los resultados del mercado laboral. En esta entrada del blog resumimos uno de esos mecanismos, desarrollado en Buera, Fattal-Jaef y Shin (2014), que intenta llenar este vacío mediante el desarrollo de un modelo cuantitativo con fricciones en los mercados financieros y laborales.
La idea fundamental de el artículo es que, a diferencia de otros tipos de perturbaciones macroeconómicas, como las perturbaciones de la productividad agregada, los deterioros repentinos de las condiciones crediticias son de naturaleza reasignativa y, por lo tanto, implican una intensificación del flujo de trabajadores de una empresa a otra. Combinado con un mercado laboral que no asigna inmediatamente a los trabajadores a los puestos de trabajo, el mayor «tráfico» en el mercado laboral tendrá que conllevar un aumento de la tasa de desempleo.
Una característica clave del análisis, que da lugar al aumento de los flujos de reasignación, es la observación de que muchas empresas pueden prescindir del financiamiento externo si se endurecen las condiciones crediticias y recurrir a fuentes internas de financiamiento. Para estas empresas, las restricciones del crédito representan una oportunidad para expandirse, en vez de contraerse, ya que están aisladas del mercado de crédito y, al mismo tiempo, afrontan costos más bajos por sus factores de producción.
Además del mercado laboral, los autores destacan otro canal importante por el que una restricción del crédito provoca una recesión. Se trata del canal de asignación ineficiente de recursos . En respuesta a una contracción de la oferta de crédito, los factores de producción fluirán (mediados por la fricción laboral en el caso del trabajo) de los empresarios sujetos a restricciones hacia los que se autofinancian internamente. Sin embargo, esta reasignación no tiene por qué ser eficiente, ya que los recursos podrían salir de empresarios talentosos pero pobres y pasar a empresarios ricos pero sin talento. El grado en que esto ocurra dependerá de los niveles de productividad idiosincrásica de las empresas y del nivel de riqueza financiera acumulado endógenamente. Como resultado, se verá perjudicada la Productividad Total de los Factores agregada
El artículo analiza la importancia cuantitativa de estos dos canales tanto a nivel macro como micro. Desde una perspectiva macroeconómica, muestra que, al provocar una restricción del crédito calibrada para generar una contracción del financiamiento externo respecto de los activos no financieros comparable a la observada para el sector no financiero total de la economía de EE. UU., la economía puede entrar en una recesión caracterizada por contracciones plausibles de la PTF y la inversión y, lo que es más importante, por un aumento pronunciado y persistente de la tasa de desempleo. A nivel microeconómico, el artículo muestra que el tipo de reasignación que se produce entre empresas en el modelo es cualitativamente coherente con lo observado en los datos de EE. UU. Los empresarios jóvenes y pequeños, que son los más afectados por la restricción del crédito, registran una disminución sustancial de la tasa de crecimiento de sus niveles netos de empleo, mientras que son las empresas antiguas y grandes las que se expanden relativamente. Este patrón es coherente con la dinámica de edad y tamaño durante el ciclo económico documentada en Fort, Haltiwanger, Jarmin y Miranda (2011).
Además de ofrecer un mecanismo plausible para explicar la relación entre las crisis financieras y el desempleo, el artículo deja abiertas varias preguntas. ¿Por qué las empresas no sujetas a restricciones no se expandieron tanto en los datos como implicaba la teoría? En otras palabras, ¿por qué la reasignación de capital en los datos no es tan grande como la que implica el modelo sencillo? Además, la recuperación de la PTF que predice el modelo es mucho más lenta que la observada en los datos. ¿Qué característica se está dejando fuera del modelo para explicar estos fenómenos?
Referencias
– Buera, Fattal-Jaef y Shin (2014): «The Anatomy of a Credit Crunch: from Labor to Capital Markets», de próxima publicación en Review of Economic Dynamics
– Fort, Haltiwanger, Jarmin y Miranda (2011): «How Firms Respond to Business Cycles: The Role of Firm Age and Firm Size», IMF Economic Review
– Reihnart y Rogoff (2009): «The Aftermath of Financial Crises», The American Economic Review
Esta entrada apareció originalmente en el blog All About Finance del Banco Mundial. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autor: Roberto N. Fattal Jaef es economista del equipo de Macroeconomía y Crecimiento del Departamento de Investigación del Banco Mundial. Francisco Buera es economista sénior y asesor de investigación en la sección de macroeconomía del Departamento de Investigación Económica del Banco de la Reserva Federal de Chicago. Yongs Shin es profesor asociado de Economía en la Washington University in St. Louis.
Imagen: Un hombre mira un tablero de cotizaciones bursátiles frente a una casa de bolsa en Tokio el 11 de mayo de 2012. REUTERS/Toru Hanai



