Abordar el desempleo juvenil en Europa

Abordar el desempleo juvenil en Europa
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Desde el comienzo de la crisis financiera mundial, las condiciones sociales se han deteriorado en muchos países europeos. Los jóvenes, en particular, se han visto afectados por el aumento vertiginoso de las tasas de desempleo, que ha provocado una demanda generalizada de cambios en las políticas del mercado laboral dirigidas a los jóvenes en Europa.

A raíz de esta evolución, el Consejo de Europa firmó una resolución en 2012 en la que reconocía la importancia de este problema y pedía que los Estados miembros aplicaran políticas favorables a los jóvenes. Sin embargo, en 2013 había casi 5,6 millones de jóvenes desempleados en la Unión Europea (UE); en nueve países de la UE, la tasa de desempleo juvenil se había más que duplicado desde el comienzo de la crisis.

En esta publicación llamamos la atención sobre otros dos indicadores que reflejan la situación social de la generación joven: el porcentaje de niños que viven en hogares sin empleo y el porcentaje de jóvenes que no trabajan, ni estudian ni reciben formación.

Niños en hogares sin empleo

El indicador «Niños en hogares sin empleo» mide la proporción de personas de 0 a 17 años que viven en un hogar donde ningún miembro tiene empleo —es decir, todos sus miembros están desempleados o son inactivos— respecto de la población total de ese grupo de edad (Figura 1).

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Grupos de países: 10 países restantes de la UE-15: Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Luxemburgo, Países Bajos, Suecia y Reino Unido; países bálticos (3): Letonia, Lituania y Estonia; otros 10 países de Europa central y oriental: los 10 Estados miembros que se incorporaron en la última década, excluidos los países bálticos: Bulgaria, República Checa, Croacia, Hungría, Polonia, Rumanía, Eslovenia, Eslovaquia, Chipre y Malta; Suecia: no hay datos disponibles para 2007 y 2008, por lo que se supone que el indicador evoluciona de manera acorde con el de los otros 9 países de la UE-15. Esta aproximación apenas afecta al agregado de los demás países de la UE-15, porque en 2009 los niños que vivían en hogares sin empleo en Suecia representaban solo el 3% del grupo de países. Los países de cada grupo se ponderan según su población.

En los países de la UE-28, esta proporción solo aumentó ligeramente en los últimos años, hasta el 11,2%. Sin embargo, llama la atención que la proporción de niños que viven en hogares donde nadie trabaja se haya más que duplicado en los países de la zona del euro sujetos a programas de asistencia (Grecia, Irlanda y Portugal), así como en Italia y España, hasta alcanzar el 13% y el 12%, respectivamente. Y más preocupante aún: mientras la proporción se estabilizó en los países sujetos a programas, en Italia y España sigue aumentando con fuerza. En Irlanda, en 2013, más de uno de cada seis niños vivía en un hogar donde nadie trabajaba. Se trata, sin duda, de una evolución alarmante. Solo los países bálticos, que sufrieron una recesión muy profunda y fueron de los primeros países afectados por la crisis, registraron un punto de inflexión considerable en la estadística en 2010; actualmente, la proporción sigue disminuyendo. Sin embargo, las cifras aún superan ampliamente los niveles anteriores a la crisis.

Una proporción elevada de niños que viven en hogares sin empleo no solo es problemática en el presente, sino que también puede tener consecuencias negativas para el futuro de los jóvenes, ya que a menudo significa que un niño no solo puede encontrarse en una situación de ingresos precaria durante cierto período, sino también que el hogar no puede realizar una inversión adecuada en educación y formación de calidad (véase aquí un estudio sobre este tema escrito para el Consejo ECOFIN por Darvas y Wolff). Por tanto, es probable que las oportunidades futuras de los niños para participar en el mercado laboral se vean perjudicadas. Además, como comenté en un blog a principios de este año, los menores de 18 años se ven más afectados por la pobreza absoluta que cualquier otro grupo de la UE, y la brecha generacional sigue ensanchándose.

Ni estudian, ni trabajan ni reciben formación (NEET)

La situación económica de los jóvenes de entre 18 y 24 años que han terminado sus estudios depende menos de los ingresos de sus padres, porque normalmente se incorporan al mercado laboral y generan sus propios ingresos. Por eso, examinaremos más de cerca su situación laboral, es decir, cuántos jóvenes tienen dificultades para participar en el mercado laboral.

Figura 2: Ni estudian, ni trabajan ni reciben formación

El indicador NEET mide la proporción de jóvenes de 18 a 24 años que no trabajan, no estudian ni reciben formación, respecto de la población total del grupo de edad correspondiente. En la Figura 2 vemos que la situación en los países de la UE-28 se ha estabilizado durante los últimos cuatro años.

La buena noticia es que en 2013, por primera vez desde 2007, observamos un descenso de la tasa en los países de la zona del euro sujetos a programas de asistencia. Sin embargo, este descenso se debe principalmente a Irlanda; la situación no cambió en Grecia ni en Portugal. También en los países bálticos la proporción muestra una tendencia a la baja. Más preocupante, sin embargo, es la situación en Italia y España.

Entre todos los países de la UE-28, la generación joven de Italia se ve afectada de manera desproporcionada por el deterioro del mercado laboral: el 22,2% de todos los jóvenes no tiene empleo, no estudia ni recibe formación. Uno de cada cinco jóvenes de entre 18 y 24 años lucha por escapar de la trampa de la exclusión. Europa, y especialmente Italia, corre más que nunca el riesgo de perder a toda una generación.

Por tanto, las políticas del mercado laboral dirigidas a los jóvenes deberían ocupar un lugar prioritario en las agendas nacionales de los Estados miembros. Las normas introducidas en el verano de 2013 en la reforma del mercado laboral italiano, que establecen incentivos económicos para que los empleadores contraten a jóvenes, constituyen un paso importante hacia una mayor integración de los jóvenes en el mercado laboral europeo. Habrá que observar sus efectos en las estadísticas de empleo de los próximos años en Italia. Se necesitan más medidas a escala nacional y europea para mejorar la situación de los jóvenes.

Publicado en colaboración con Bruegel

Autora: Olga Tschekassin se incorporó a Bruegel en octubre de 2013 como asistente de investigación.

Imagen: Banderas de la Unión Europea ondean frente a la sede de la Comisión Europea en Bruselas el 15 de junio de 2005. UNICS REUTERS/Thierry Roge.

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