A lo largo de los años, muchas de las personas a las que he entrevistado para cubrir puestos de trabajo tenían la mala costumbre de hablar demasiado. Miraba el reloj para indicar que me aburría e intentaba acelerar la entrevista.
Pero no servía de nada: seguían hablando y terminaban perdiendo el puesto por hablar de más.
Aquí tienes 9 maneras de mejorar considerablemente tus posibilidades de conseguir el puesto hablando menos.
1. La regla de los 90 segundos: Ninguna de tus respuestas debería durar más de 90 segundos. La brevedad demuestra que eres capaz de expresarte de forma concisa y directa. El entrevistador necesita que lo hagas para no hacerle perder tiempo a la empresa. Pero, igual de importante, también transmite que sabes comunicarte con eficacia.
2. Omite los detalles irrelevantes: Céntrate en lo esencial de tus respuestas y deja fuera la información superflua. No añadas comentarios al margen sobre tu vida que no tengan nada que ver con el motivo por el que te invitaron a la entrevista. El entrevistador no es tu amigo y no le interesa la información que no sea pertinente para el proceso de selección.
3. Pide aclaraciones: Malinterpretar una pregunta te hará perder tiempo. Si no tienes claro qué te están preguntando, pide una aclaración antes de responder.
4. Céntrate en tus logros y en el valor que aportas: Si te piden que hables de ti, céntrate en tus logros, experiencia y conocimientos, así como en el valor que aportas (por ejemplo, quizá tengas muchos contactos en el sector).
5. Mantén la calma: Los nervios harán que hables demasiado. Debes mantener la compostura, estar tranquilo y mostrar confianza. Practica tus respuestas prestando especial atención a decir solo lo necesario.
6. Evita apartar la mirada: Mirar hacia otro lado, en una dirección distinta a la del entrevistador, por los nervios, te hará parecer indiferente y hará que te desvíes del tema. Mantén la mirada en dirección al entrevistador para seguir atento y concentrado.
7. Haz preguntas pertinentes: Si te preguntan si tienes alguna pregunta, nunca respondas: «No, ya lo ha explicado todo». Eso hará que parezcas desinteresado. A menudo puedes conseguir un puesto no por lo que hayas dicho sobre ti, sino por la calidad de las preguntas que hayas hecho. Por ejemplo, preguntarle al entrevistador qué opina sobre el rumbo del sector demuestra que acudiste preparado a la entrevista y que tienes un interés genuino. Eso sí, no hagas demasiadas preguntas, porque no eres tú quien está realizando la entrevista.
8. Deja espacios para hacer pausas: Evita hablar tanto que el entrevistador no pueda interrumpirte. No suenes como un guion deficiente de telemarketing e intenta no alargar sonidos como «ahhhhh», que impiden que el entrevistador intervenga. Deja pausas para que pueda hacer preguntas de seguimiento.
9. Da las gracias al terminar: Cuando el entrevistador deje claro que la entrevista ha terminado, limítate a agradecerle la oportunidad. No introduzcas temas nuevos ni te excedas quedándote más de la cuenta.
La clave para que una entrevista de trabajo salga bien es ofrecer suficientes detalles para que el entrevistador pueda tomar una decisión fundamentada, pero expresarse con concisión.
Publicado en colaboración con LinkedIn
Autor: Cory Galbraith cuenta con 30 años de experiencia como propietario de empresas y es director ejecutivo de Galbraith Communications.
Imagen: Ignacio Ramos (izquierda), jefe de sección de Hays Recruitment Consultancy, entrevista a Vicente Balmaseda en las oficinas de Hays, en el centro de Madrid, el 5 de diciembre de 2008. REUTERS/Susana Vera


