147 gobiernos han incumplido sus obligaciones de deuda desde 1960.
Si Rusia deja de pagar los intereses, los acreedores podrían perder dinero.
Sin embargo, es poco probable que los mercados financieros mundiales se desestabilicen, afirma el FMI.
La COVID-19 ha agravado las dificultades relacionadas con la deuda, sobre todo en los países de bajos ingresos y las economías de mercados emergentes.
Rusia podría no pagar 117 millones de dólares en intereses a inversores extranjeros, advierten expertos.
Este sería el primer impago del país de deuda internacional desde la Revolución rusa de 1917.
Las sanciones impuestas en respuesta a la invasión de Ucrania han restringido el acceso de Rusia a las reservas de divisas por valor de 630.000 millones de dólares que utiliza para pagar su deuda externa. Por lo general, esta debe abonarse en dólares o euros. Se cree que Rusia podría pagar en rublos, lo que probablemente seguiría considerándose un impago debido a las condiciones legales de la deuda.
Otros 615 millones de dólares en intereses vencerán a finales de marzo, y habrá que pagar otros 2.000 millones de dólares para saldar por completo otra deuda antes del 4 de abril, según Reuters.
¿Qué significa incurrir en impago y cómo ocurre?
El Fondo Monetario Internacional define el impago en términos sencilloscomo una promesa incumplida o un incumplimiento de contrato. Cuando un gobierno pide dinero prestado a acreedores extranjeros y nacionales, está obligado por contrato a pagar los intereses de esos préstamos. Si no efectúa un pago, se considera que ha incurrido en impago.
Los impagos se producen cuando los gobiernos no pueden —o no quieren— cumplir con algunos o todos los pagos de su deuda a los acreedores.
El debilitamiento de las economías y el «gasto imprudente» figuran entre los factores que pueden provocar impagos, según Investopedia, un sitio web de contenidos financieros. Los países también pueden tener problemas si se endeudan en una moneda distinta de la propia. Esto significa que, si su presupuesto no alcanza, su banco central no puede imprimir más dinero para cubrir el déficit.
¿Qué podría ocurrir después de un impago?
Un período de gracia de 30 días podría dar a Rusia hasta finales de abril para pagar los 117 millones de dólares que debe. Si para entonces no se efectúa ningún pago, el país incurrirá oficialmente en impago.
Los inversores extranjeros que poseen bonos rusos —deuda pública— podrían recuperar apenas entre el 35 % y el 65 % del valor de su inversión, advirtió la agencia de calificación crediticia Moody’s.
Las agencias de calificación crediticia evalúan la capacidad de un deudor para devolver sus deudas. Desde la invasión de Ucrania, la calificación de Rusia ha caído de una elevada solvencia a la categoría de «bono basura».
Cuando los países tienen una mala calificación crediticia, les resulta difícil obtener financiación mediante deuda. En el caso de Rusia, la mayoría de los bonos públicos valen ahora una fracción de su valor anterior.
¿Se vería afectado el mundo?
La última crisis de deuda rusa, en 1998, afectó a la deuda interna: bonos denominados en rublos rusos. Se produjo tras una crisis financiera en Asia y tuvo un impacto mundial en los mercados financieros.
A raíz de la crisis, el Gobierno de Estados Unidos rescató un gran fondo de cobertura que tenía una fuerte inversión en bonos del Gobierno ruso, Long-Term Capital Management, ante el temor de que su colapso desencadenara una crisis financiera más amplia.
Esta vez, el FMI duda que un impago ruso desestabilice la economía mundial. Afirma que los bancos tienen unos 120.000 millones de dólares en créditos a Rusia. Parece mucho, pero no basta para provocar un colapso del sistema financiero.
Contexto histórico: ¿ha ocurrido antes?
Desde 1960, 147 gobiernos han incumplido sus obligaciones, según una base de datos de deuda soberana gestionada por el Banco de Canadá y el Banco de Inglaterra. Esto representa más de la mitad de los 214 gobiernos estatales del mundo.
La COVID-19 ha agravado las dificultades relacionadas con la deuda, sobre todo en los países de bajos ingresos y las economías de mercados emergentes, afirma el FMI. Argentina, Ecuador, Líbano y Zambia son algunos de los países que recientemente han buscado reestructurar sus deudas.
En Rusia, el último impago de deuda en moneda extranjera se produjo en 1917. Cuando los bolcheviques derrocaron al Gobierno imperial del zar Nicolás II, se negaron a reconocer las deudas de su administración. Esta decisión deterioró durante décadas las relaciones de Rusia con sus antiguos aliados, incluida Francia, durante décadas.




