Felicitamos a Robert Shiller por haber ganado el premio Nobel de Economía de este año junto con Eugene Fama y Lars Peter Hansen. Los tres comparten el premio por sus contribuciones individuales al estudio de los precios de los activos.
Shiller, cuyo trabajo se ha centrado en el impacto de los sesgos conductuales de los inversores, y Fama, conocido sobre todo por su afirmación de que los mercados son fundamentalmente racionales, podrían parecer compañeros de cama poco probables, pero ambos han sido reconocidos por sus contribuciones pioneras al estudio empírico de los movimientos de los precios de los activos. Matthew Yglesias, en Slate, ha un excelente resumen de la justificación para repartir el premio entre los tres galardonados.
Aunque destaca la importancia de los factores psicológicos en los cambios de precios, Shiller no adopta una postura simplemente antimercado. De hecho, en una entrada para el blog del Foro el mes pasado, sostiene que, a pesar de la prisa por regular las actividades de las empresas financieras tras la crisis económica, los responsables políticos deberían ser cautelosos y no avanzar demasiado deprisa. Al abordar las acusaciones de que las finanzas absorben el mejor talento para las “actividades improductivas”, señala que, aunque la crítica puede tener cierta base de verdad, el daño es difícil de cuantificar:
Las actividades especulativas tienen aspectos positivos y negativos, mucho de bueno y algo de malo, y estos son muy difíciles de cuantificar. Debemos ser muy cuidadosos con las regulaciones que afecten a dichas actividades, pero no debemos rehuir la tarea de establecer regulaciones una vez que tengamos claridad.
Dicho esto, en lo que respecta a la política económica, sus opiniones son bastante más sólidas. Ha lamentado la costumbre de los políticos de utilizar el ejemplo de las finanzas de un hogar individual como metáfora de la economía en su conjunto. En cambio, pide un “estímulo favorable a la deuda” para reducir la deuda aumentando la producción, en lugar de intentar corregir un déficit presupuestario.
En una conferencia telefónica tras el anuncio, Shiller expresó “incredulidad” ante la noticia del premio. Pocos de sus colegas se sorprenderán tanto.
Imagen: Robert Shiller, uno de los tres científicos estadounidenses que ganaron el premio Nobel de Economía de 2013, posa en su casa de New Haven, Connecticut, el 14 de octubre de 2013. REUTERS/Michelle McLoughlin


