¿Puede el offshoring reducir la desigualdad?

¿Puede el offshoring reducir la desigualdad?
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El rápido auge del offshoring ha sido una de las tendencias más visibles del mercado laboral de EE. UU. en las últimas tres décadas. Pese a su extensión, sus implicaciones para los salarios y las primas de cualificación siguen siendo objeto de debate (véase, por ejemplo, Grossman y Rossi-Hansberg 2008 y Baldwin y Robert-Nicoud 2014).

La estructura productiva del iPod de Apple ilustra algunos de los posibles efectos. Al igual que otros muchos productos de alta tecnología, el iPod se diseña en EE. UU. y está compuesto por componentes fabricados en todo el mundo y ensamblados en China. Aunque la mayoría de los empleos de producción se han deslocalizado, en EE. UU. se crea un número significativo de empleos de ingeniería altamente cualificados y de venta minorista poco cualificados, y las empresas nacionales captan más del 50 % del valor añadido del iPod. Con un offshoring más limitado, algunos de los empleos de producción podrían haberse mantenido dentro de las fronteras estadounidenses, lo que habría incrementado la demanda de los servicios de trabajadores de producción poco cualificados. Pero esto también habría incrementado el coste y el precio de los iPod, reduciendo el empleo no solo en las ocupaciones de ingeniería y diseño, sino también en la venta minorista y otras tareas relacionadas.

En Acemoglu et al. (2014), estudiamos el impacto del offshoring en los salarios de los trabajadores de alta y baja cualificación a través de su efecto sobre el progreso tecnológico. Volviendo al ejemplo de los productos de Apple, es posible que la variedad de iPod no hubiera sido rentable de introducir y desarrollar si los costes laborales fueran más altos, como lo habrían sido sin offshoring. Más importante aún, es posible que los iPod y otros productos se hubieran diseñado de forma distinta ante estos diferentes costes laborales.

Para estudiar estas cuestiones, construimos un modelo en el que un país avanzado (el «Oeste») invierte en innovación para impulsar la productividad de los trabajadores de alta o de baja cualificación, y puede asumir un coste de offshoring para trasladar parte de la producción a un país de bajos salarios y escasa cualificación (el «Este»).

Offshoring, innovación y prima por cualificación: una relación en forma de U invertida

Como en los modelos de cambio tecnológico dirigido (p. ej., Acemoglu 2002, 2007), el efecto del offshoring sobre el sesgo por factores de la innovación opera a través de efectos de precio y de tamaño de mercado. Al reducir el coste de las tareas realizadas por trabajadores poco cualificados, las oportunidades de offshoring incrementan el precio relativo de los productos intensivos en cualificación. Este efecto precio tiende a estimular la innovación en el sector intensivo en cualificación. Sin embargo, en sentido contrario, las oportunidades de offshoring amplían el mercado de las tecnologías utilizadas por la mano de obra poco cualificada. Este efecto de tamaño de mercado tiende a inducir innovaciones en sectores menos intensivos en cualificación.

Nuestro hallazgo clave es que la fuerza que domina depende del nivel de offshoring. En el escenario más plausible, con niveles bajos de offshoring (es decir, cuando inicialmente es caro), domina el efecto precio, de modo que mayores oportunidades de offshoring inducen inicialmente un cambio tecnológico sesgado hacia la cualificación. Si el nivel de offshoring ya es alto (es decir, cuando el coste de offshoring es suficientemente bajo), en cambio, se observa el patrón opuesto. Así, el efecto del offshoring que promueve la desigualdad es mayor al principio.

La razón de este cambio de dirección del progreso tecnológico es que un mayor offshoring incrementa la demanda de mano de obra en el extranjero y, por tanto, los salarios en el Este. A su vez, el cierre de la brecha salarial entre países atenúa el efecto precio que impulsaba la innovación sesgada hacia la cualificación. El impacto del offshoring en la tecnología aporta nuevas implicaciones para la evolución de la prima por cualificación. No sorprende que el offshoring aumente en primer lugar la desigualdad salarial en el Oeste. Sin embargo, a medida que el offshoring continúa, el cambio tecnológico acaba cambiando de dirección y puede incluso reducir la prima por cualificación. Bajo condiciones moderadas, el mismo patrón puede darse también en el Este.

¿Pero cuál de los escenarios es más plausible? Para responder a esta pregunta, calibramos el modelo para reproducir aproximadamente los salarios y el offshoring en EE. UU. y China. Los resultados de nuestras simulaciones sugieren que, durante el período 2000-2008, el offshoring pudo haber incrementado la prima por cualificación en un 10 % y erosionado marginalmente el salario real y el bienestar de los trabajadores estadounidenses poco cualificados.

Conclusión

Las predicciones de nuestro modelo son en general coherentes con la evidencia disponible. La primera oleada de offshoring en los años ochenta coincide con un fuerte descenso de los salarios reales de los trabajadores estadounidenses poco cualificados, pero a medida que el offshoring continúa expandiéndose a finales de los años noventa y en los años 2000, los salarios de los trabajadores no cualificados se estabilizan y comienzan a subir (p. ej., Acemoglu y Autor 2011). Además, la constatación de que el offshoring puede haber desencadenado un cambio tecnológico sesgado hacia la cualificación, lo que aumenta las disparidades salariales, es coherente con hallazgos recientes según los cuales las importaciones procedentes de China fomentaron las inversiones en tecnologías de la información (Bloom et al. 2011) y redujeron el empleo en EE. UU. (Autor et al. 2013).

Según la teoría, sin embargo, las implicaciones del offshoring son muy distintas una vez que su volumen alcanza un nivel crítico. Si los salarios en China siguen aumentando al ritmo actual, un mayor offshoring podría inducir pronto innovaciones en sectores menos intensivos en cualificación. Por tanto, los futuros efectos distributivos del offshoring podrían ser bastante distintos de su impacto pasado.

Publicado en colaboración con VoxEU.

Autores: Daron Acemoglu es catedrático Charles P. Kindleberger de Economía Aplicada en el Departamento de Economía del Massachusetts Institute of Technology. Gino Gancia es investigador senior del CREI (Barcelona), profesor adjunto en la Universitat Pompeu Fabra y profesor afiliado de la Barcelona Graduate School of Economics. Fabrizio Zilibotti es catedrático y titular de la cátedra de Macroeconomía y Economía Política en la Universidad de Zúrich, director científico del Centro de Economía en la Sociedad de UBS y miembro investigador del CEPR.

Imagen: Un trabajador examina una placa de circuito en el interior de una fábrica de Foxconn en la localidad de Longhua, en la provincia meridional de Guangdong, el 26 de mayo de 2010. REUTERS/Bobby Yip

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